EL BLOQUE DE BÚSQUEDA, PERSONAJE 93

EL BLOQUE DE BÚSQUEDA, PERSONAJE 93

Fue un año en el que la economía alcanzó un crecimiento récord de 5,6 por ciento, en el que la apertura empezó a cristalizar, en el que las sentencias de las cortes conllevaron severos desarrollos constitucionales. También fue el año en el que Colombia alcanzó un cupo en el Mundial con un contundente 5-0 contra Argentina, en el que el vallenato rescató a la provincia y en el que la lucha del Estado contra el narcoterrorismo obtuvo éxitos notables.

31 de diciembre 1993 , 12:00 a.m.

Ese abanico de relevantes episodios convirtió para el consejo de editores de EL TIEMPO en un importante reto la elección del personaje del año.

Estuvieron, entre otros, Rudolf Hommes, ministro de Hacienda; Juan Manuel Santos, ministro de Desarrollo, Carlos Vives, el Pibe Valderrama, el general Octavio Vargas y el Bloque de Búsqueda, Carlos Arturo Angel, presidente de la Andi; Gustavo De Greiff, fiscal general; Faustino Asprilla y Noemí Sanín, ministra de Relaciones Exteriores. De entre ellos surgió el personaje del año: el Bloque de Búsqueda.

Y lo es porque 25 oficiales, 275 efectivos y 318 funcionarios de apoyo administrativo, integrados en el Bloque de Búsqueda, pusieron fin el 2 de diciembre de este año a la magnífica amenaza que para el Estado y la sociedad representó, por una década, Pablo Escobar Gaviria.

El Bloque de Búsqueda Eran sólo 25 curtidos oficiales. En 1989, juntos, integraron la jerarquía del Cuerpo Elite de la Policía y encabezaron las pesquisas y allanamientos en el Magdalena Medio y en el Valle de Aburrá en busca de Pablo Escobar y otros traficantes de la organización criminal más poderosa del último cuarto de siglo: el cartel de Medellín.

Para septiembre de 1992, sin embargo, estaban dispersos. Unos en la central de inteligencia de la Dijín. Otros, en la Policía Antinarcóticos. Y unos más se hallaban en España o Argentina en cursos de especialización.

Ningún otro oficial en el DAS, en el Ejército o en la Policía conocía más ni mejor la estructura del cartel, su aparato terrorista o los enlaces entre dirigentes políticos y agentes financieros.

Por eso, el 14 de septiembre de 1992, el general Octavio Vargas Silva, subdirector de la Policía Nacional, los reunió nuevamente. Esta vez, en el Bloque de Búsqueda.

El Bloque de Búsqueda explicó el general Vargas tendría que estar en condiciones de operar día y noche; de ejecutar acciones policiales de tipo comando o masivas, y, sin posibilidad alguna de comunicación, debía ser autosuficiente para mantenerse en actividad hasta por períodos de 15 días en zonas selváticas.

El presupuesto de operación: cincuenta millones de pesos mensuales, sin incluir gastos de mantenimiento de cuatro helicópteros.

Ese mismo 15 de septiembre, se esbozaron los principios conceptuales y prácticos: en ese engranaje de hombres y mujeres, la identidad de oficiales y estrategas era secreta y los éxitos debían ser compartidos.

Individualmente y en equipo, habría de desecharse el triunfalismo y aniquilar cualquier idea de subestimar a Escobar o a sus agentes. La misión: cortar las alas al narcoterrorismo.

Preferentemente solteros, 275 agentes, entre los mejores de 90.000 efectivos de la Policía y el Ejército y 318 funcionarios asignados a tareas de apoyo administrativo y logístico fueron, entonces, integrados a esa nueva elite contra el crimen liderada por 25 oficiales.

Y ahí empezó a correr el cronómetro de 18 meses infernales. Los oficiales tuvieron que cambiar el nombre a cada uno de sus hijos y a sus esposas e inclusive tuvieron que avenirse a que el Estado los dispersara en distintas ciudades del país para evitar atentados. De hecho, Escobar intentó asesinar, en dos oportunidades, a la esposa de uno de los dos comandantes del Bloque en Medellín.

En la base de operaciones, en la Escuela Carlos Holguín, se vivieron otros dramas, fracasos, desilusiones e, incluso, olas severas de crítica.

Oficiales y agentes perdieron muchas veces durante los últimos 540 días la noción del tiempo: No se sabía si estábamos en domingo o en martes. Y eso terminó deseperándonos y también a la familia .

Y cuando finalmente había un receso: quienes intentaban descansar y dormir durante 3 ó 4 días no podían hacerlo. Primó la sicosis de correr la suerte del capitán Fernando Posada, dinamitado por el cartel, en su residencia de fachada, el 19 de diciembre de 1992.

Así, por muchos meses, el alto mando del Bloque no tuvo otra alternativa que destinar un helicóptero para trasladar a diversas ciudades a los oficiales y agentes que de cuando en vez se iban a descansar.

Operaciones y...

Y es que hubo tantos instantes de cresta como de desolación. Los primeros se iniciaron apenas 30 días después de la creación del Bloque. Ocurrió el 28 de octubre de 1992. El bloque ubicó a Brances Muñoz Mosquera, Tyson , lo enfrentó y le dio muerte.

Ello persuadió a oficiales y subalternos de estar marchando en la senda correcta pero desató la más sangrienta y discriminada persecución contra la policía: 400 agentes cayeron abatidos, víctimas de ataques individuales, en cualquier calle de Medellín. Y aun cuando los atentados alertaron a la totalidad de estaciones (3.000 efectivos en total) el bloque mantuvo la misma cifra operativa: 300 agentes.

Al asesinato sistemático de agentes siguió, entre enero y abril de este año, la ofensiva terrorista en Bogotá y Medellín, que en cinco atentados dinamiteros el más pavoroso en la calle 93 con carrera 15 dejaron un centenar de víctimas mortales.

Esta oleada que sólo culminó, el 21 de abril, con la captura de Ñangas , Bolis y otros 16 terroristas en Bogotá y Medellín constituyó sólo un de las seis etapas críticas en el Bloque.

Y es que, a pesar de las capturas, el sometimiento y la baja de más de un centenar de auxiliadores directos de Escobar, hubo instantes dramáticos entre las filas del Bloque.

En la madrugada del 12 de febrero, por ejemplo, el mayor Orlando Riaño Vanegas, el oficial que con más ahínco había estudiado la organización de Escobar y el artífice de la operación contra Tyson , se ahogó en las aguas del río Cauca, poco antes de que su chalupa alcanzará la orilla.

Esa baja desmoralizó a los hombres e impidió alcanzar a Escobar en una finca de Bolombolo (Antioquia).

Lo tengo A ese repentino vértigo de fracaso se sumó otro. En marzo, una declaración del Fiscal General sobre ineficiencia en el Bloque atrajó consigo una severa crítica.

Los medios se volcaron contra la unidad y el ministro Rafael Pardo y los generales Octavio Vargas Silva y Hernán José Guzmán tuvieron que hacer presencia en Medellín para estimular los ánimos.

Lo que siguió se convirtió en el comienzo del fin de Pablo Escobar. El Bloque ubicó a Mario Castaño Molina, El Chopo , autoproclamado el rey de los bandidos y, en los meses siguientes, hasta junio, una misma escena se repitió a diario.

Bajo un frío intenso, a las 2 de la madrugada, 300 efectivos, embutidos en camiones oficiales, esperaban en cualquier salida de Medellín, Itagí o Envigado instrucciones de la Escuela Carlos Holguín de Medellín.

Piquetes de 12 hombres al mando de un oficial partían tras ambulancias, carros fúnebres, camiones de leche y taxis y allanaban edificios y casas y rodeaban calles enteras, montañas y grandes extensiones de tierra en Antioquia, Medellín y el Valle del Aburra.

Todo cambió en julio. Escobar adoptó la estrategia del silencio y sobrevinieron días y semanas de intensa cavilación y decepción. No había ni intercepciones, ni delatores, ni informantes. La tierra se había tragado los rastros de Escobar.

Las ocupaciones masivas se incrementaron y llegaron hasta Risaralda. Otra vez sin éxito. Fue explica un oficial el peor mes de la persecución .

La crisis llegó a tal punto que dos agentes del Bloque de Búsqueda se suicidaron en el cuartel General de la Escuela Carlos Holguín. Cada uno se disparó un tiro. La crisis había tocado fondo .

El Bloque optó entonces por cortar el suministro de información a los medios y, en persona, Vargas Silva ordenó en Medellín un incremento inmediato de los horarios de entrenamiento y una cátedra persistente sobre la paciencia como virtud y prioridad para alcanzar el objetivo.

Al final, la perseverancia triunfó, el trabajo de inteligencia alcanzó su clímax y retornaron los informantes del Cartel. El 6 de octubre, la unidad de Elite llegó a donde Alfonso León Puerta Muñoz, El Angelito .

Y el martes 12 de octubre, el Bloque creyó tener a Pablo Escobar. Fue durante la operación en Aguas Frías. Por radio, un oficial gritó: Lo tengo , pero no fue así. Los sistemas de radionometría habían fallado por 800 metros y el traficante había escapado.

Las operaciones siguieron sin éxito y quizá en ese instante como en ningún otro, oficiales y agentes volvieron a recoger la orientación inicial: no al triunfalismo.

De hecho, tampoco había motivos para sentirlo. Habían Transcurrido 13 meses desde la constitución del Bloque, los oficiales más curtidos tendrían que ser llamados a mitad de diciembre a curso de ascenso y Escobar seguía libre y, peor aún, probablemente fortalecido.

Todo terminó a las 2:51 de la tarde del 2 de diciembre. Seis oficiales encontraron finalmente a Escobar.

Acorralado ante el peregrinar a que había sido sometida su familia, el traficante de narcóticos más buscado de la tierra hizo la llamada que lo delató.

Sobre un tejado, en una vivienda de clase media, el Bloque de Búsqueda, después de un año de persecusión y desarticulación del cartel de Medellín, puso fin al hombre que sembró el terror y la muerte por una década en Colombia. Eso convirtió a la unidad Elite de la Policía en el personaje de 1993.

Los postulados La economía alcanzó un crecimiento recórd de 5.6; en el que la apertura empezó a critalizar; en el que las sentencias de la Corte generaron severos desarrollos constitucionales; en el que Colombia alcanzó un cupo en el mundial con un honroso 5-0 sobre Anrgentina; en el que el vallenato rescató a la provincia, y en el que la lucha del Estado contra el narcoterrorismo obtuvo un éxito contundentes, la elección del personaje del año constituye un verdadero desafío.

Entre tantos episodios de trascendencia, sin embargo, el consejo de editores de EL TIEMPO seleccionó a 10 potenciales personajes. De ellos surgió el personaje del año: el Bloque de Búsqueda. Rudolf Hommes, ministro de Hacienda, Juan Manuel Santos, ministro de Desarrollo. Carlos Vives El Pibe Valderrama General Octavio Vargas Carlos Arturo Angel, presidente de la ANDI Gustavo de Greiff, fiscal general Faustino Asprilla Noemí Sanín, ministra de Hacienda Hernando Herrera, presidente Corte Constitucional.

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