1994

1994

Despedir un año haciendo un esfuerzo para que las lágrimas no vengan a los ojos y saludar el que llega con esperanza y con fe, son condiciones propias de los días en que se hace el tránsito del año viejo al año nuevo. El de 1994 va a ser fundamental para Colombia. Será el año de la política porque cuatro elecciones básicas dominan el panorama. Colombia tendrá nuevo Presidente. Se renovarán el Parlamento, todos los Gobernadores, Alcaldes y Consejeros Municipales. Pueda ser que todo transcurra en calma y dentro de un proceso democrático y libre. Ojalá la amenaza de la guerrilla no enturbie el panorama y todo suceda tranquilamente. Para el partido liberal será un año clave. Pero estamos seguros de que sabrá salir avante con espíritu de unidad y anhelo de triunfo y que los dos partidos consoliden su tradición democrática y lleven al Congreso lo mejor de sus gentes. Colombia tiene que seguir dando un nuevo impulso a su creciente progreso y derrotando los flagelos de la violencia, el narcotr

31 de diciembre 1993 , 12:00 a.m.

El año que termina colocó al Presidente en posición excelente, envidiable, casi peligrosa, por el poder inusitado que emana de circunstancias conocidas unas y fáciles de prever otras. El prestigio presidencial adquiere dimensiones inusitadas. Su gestión se respeta, aunque con lunares, es cierto, y además la buena suerte que no es del todo casual sino por él buscada, lo acompañó en momentos de gran dificultad. Pero el análisis de su gestión se debe hacer cuando estén más próximos los días finales del mandato y se pueda juzgar con mayores amplitud y serenidad lo que éste le dejó a Colombia, período durante el cual reinó casi omnipotente el presidente Gaviria.

En el campo de la economía, 1993 presenta hechos muy importantes. El revolcón económico, la apertura, debate entre dos grupos económicos de creciente poderío. Sobre este tema escribiremos más tarde, cuando unas posibles licitaciones en que participan grupos económicos, periodísticos y comerciales hayan sido adjudicadas, para que así los respectivos pronunciamientos no se tilden de pasionales o de interesados. Pero ese es un debate que debe hacerse con mesura, sin cargos personales y viendo los beneficios o peligros de los poderosos grupos económicos privados, que a veces adquieren mayor capacidad de influencia que el Estado. Volver los ojos a 1993 es evocar una bonanza económica excelentemente dirigida por el ministro de Hacienda. Y la apertura hacia los mercados internacionales que marcarán un paso muy importante en nuestra economía.

También vale recordar las horas de angustia que sufrieron el Gobierno y el país por la increíble fuga de Pablo Escobar o el gozo indescriptible cuando el Gobierno y sus instrumentos legales pusieron fin a la carrera del famoso y tristemente célebre jefe de la mafia. Es temprano para hacer un vistazo general del país. Pero sí debemos pedir una vez más a los secuestradores y asesinos, que dejen recorrer a la nación el camino de la paz. Aun a ellos los cobijaría una buena situación económica que en mucho depende de su reingreso a una vida normal.

A nuestros amigos, y también a nuestros enemigos, que ojalá cada año sean menos, un saludo fraternal, con la esperanza de un año político tranquilo, con debates mas sin agresiones. Con el real deseo del progreso nacional.

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