EL REPARTO DE CUSIANA

EL REPARTO DE CUSIANA

Acomódese donde pueda camarita, más que sea en el corredor, pues en la mesa ya no hay puesto. Y no me salga con el cuento de que también fue invitado a la repartición, personalmente, de Cusiana y Cupiagua. Pregunte, mas bien, quiénes no han llegado. Todos están aquí, don Necesitado. Desde indios patialsuelo , como usted, hasta políticos, gobernadores, alcaldes, ministros, banqueros, gringos, vivos, muertos y herederos y, la verdad, creo que más de un pícaro.

30 de diciembre 1993 , 12:00 a.m.

La mesa no está servida todavía, le cuento, pero la pollita de los huevos de oro, como le dicen a nuestros yacimientos de petróleo de Cusiana y Cupiagua, ya fue repartida aunque aún no sea gallina.

Y eso que hasta ahora produce unos diez mil barriles, porque lo bueno va a ser dentro de unos cuatro años. Serán, dicen los que saben, unos 700.000 barriles diarios en 1997. Y eso va a dejar platica. Algo así como unos 734 millones de dólares en meras regalías anuales.

No más las regalías, camarita, porque los 2.500 millones de barriles que dicen que hay debajo de Aguazul y Tauramena prometen entre 14.000 y 17.000 millones de verdes en los próximos once años.

Claro que de esa platica solo nos tocarán unos centavos, pero suficientes para sacar del enterradero a más de uno de los 200.000 casanareños. Solo tenemos un hospital regional, en los 19 municipios falta una cobertura del sesenta por ciento en los servicios públicos, de los 45.000 kilómetros de vías solo setenta están pavimentados, necesitamos dos mil maestros para poder atender a nuestros 52.000 niños y jóvenes, que hasta el fin del año pasado solo eran 31.000.

Que si acaso no tenemos televisión? Claro que sí, don Necesitado, aunque muy deficiente. Lo que pasa es que con la alaraca sobre Cusiana y Cupiagua empezó a llegar gente por montones: ricos, menos ricos, pobres y más que pobres, como usted.

A principio de año, me contó Víctor Alvaro Torres, secretario de Educación de Casanare, cada 24 horas llegaban unas 300 personas en busca un dorado, que la verdad, sí es negro. Como su suerte, porque la mayoría sigue esperando que le toque algo de luz. Mientras, el costo de vida se sigue petrolizando.

El arriendo de una pieza pasó de ocho mil a cuarenta mil pesos. A esto se agrega un déficit de vivienda del sesenta por ciento.

Y hasta los yopaleños están aguantado sed. Una gaseosa, que valía cien pesos, está a 250. Como si esto fuera poco, el agua escasea en una región en donde cada díez kilómetros hay un caño o río. Aunque el acueducto llega al 78 por ciento de la ciudad, solo se recibe agua dos horas diarias. El alcantarillado, además, solo cubre a 18.000 personas.

La única esperanza, don Necesitado, es el buen uso de los 24.000 millones del presupuesto para el próximo año, dentro del cual ya vendrán algunos pesitos de las regalías.

Porque el fajo grueso ya se lo repartieron: el cuarenta por ciento le tocó a las compañías extranjeras Triton Energy, Total Compagnie y British Petroleum Company; otro tanto para la Empresa Colombiana de Petróleos (Ecopetrol), y el veinte por cieto para la Nación, como regalías.

El doce por ciento de este veinte es lo que nos tiene envolatados. No es que se vayan a embolatar, ponga cuidado don Necesitado. Dios no lo quiera, camarita, pero si nos descuidamos no es raro que nos pase lo mismo que a Putumayo y Arauca, en donde parte de las regalías se evaporaron y la gente se quedó peor que antes, pues se alcanzaron a ilusionar con la idea del progreso.

Evitar una pérdida es lo que tiene con los pelos de punta a los departamentos y municipios productores, con el aparente padrinazgo de los congresistas; al Gobierno, apoyado por los no productores; a los pobres como nosotros; a las 51 familias comuneras, que aunque están a punto de perder sus supuestos derechos sobre el subsuelo, siguen en la pelea y aspiran a sacar diez mil millones en regalías.

Ese alegato de ahí, adentro, se ha paseado por todo el país: eso es muy poquito, injusto, inequitativo, inconstitucional, el recurso es nuestro (...) es suficiente, el resto del país también tiene necesidades, los despilfarros no se pueden repetir (...) que el porcentaje para esta y aquella ley son micos y mordiscos... .

La algarabía se ha escuchado este año en marchas y paros por las calles y caminos de Casanare, en foros de diferentes capitales, en recintos jurídicos, en el Congreso de la República y en la mayoría de las sedes del alto Gobierno, empezando por la Casa de Nariño.

Y mientras los hechos muestran a los verdaderos beneficiarios del banquete, en el aire seguirá flotando la consigna escrita y gritada por los casanareños, el 9 de junio, durante la marcha de Yopal: El Gobierno que ayer nos olvidó, hoy nos quita lo que la naturaleza nos dio .

PONER EL GRITO EN EL CIELO El reparto de las regalías, en términos generales, se mantiene: ocho por ciento para la Nación (1,8 para los puertos de embarque y 6,2 por ciento para el Fondo Nacional de Regalías), 9,5 por ciento para los departamentos y 2,5 para los municipios productores.

Las cosas estaban claras, don Necesitado, hasta que al Gobierno proyectó la redistribución. La propuesta empezó con unos topes de ingresos de acuerdo a la cantidad de petróleo sacado.

La primera fórmula gubernamental, porque fueron varias, era que por los primeros cien mil barriles los productores recibirían el ciento por ciento de regalías; por los siguientes cien mil, el cincuenta por ciento, y por más de doscientos mil, el uno por ciento.

Como era de esperarse, nos tocó poner el grito en el cielo, apoyados en los congresistas, para lo cual creamos el Comité Unidos por Casanare. Marchamos por las calles de Yopal, le contamos al país en foros y reuniones y paralizamos el departamento el 17 de noviembre.

El Gobierno había planteado, entre otras opciones, que las regiones productoras tendrían derecho al ciento por ciento de las regalías en producciones de 150.000 barriles diarios, pero el Senado aumentó ese tope a 170.000 barriles para los departamentos.

Si la producción es de 170.000 a 600.000 barriles se recibirá el 10 por ciento de las regalias, pero si esta sobrepasa los 600.000 barriles, el porcentaje será de 2.5 por ciento.

Los municipios productores, por su parte, recibirán el ciento por ciento de las regalías sobre los primeros cien mil barriles; el diez por ciento por 100.000 a 400.000 barriles, y si sobrepasa esta cifra obtendrán el 2.5 por ciento.

Con base en esta formula, que podría variar en las últimas plenarias de la Cámara, Casanare recibiría unos 67.000 millones de pesos anuales a partir de 1996; Aguazul, 11.300 millones, y Tauramena, 10.500 millones.

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