BOGOTÁ: CAOS

BOGOTÁ: CAOS

Basuras El resumen de la crisis de la Edis en Bogotá, podría ser así: tiene a su cargo la recolección de basuras en el 42 por ciento de la ciudad, tarea en la que necesita alrededor de 75 camiones. Pero por fallas en el mantenimiento, llegó a disponer, hace apenas dos meses, de apenas 20. Los habitantes, cuando ya no tenían espacio en sus casas y los olores resultaban insoportables, co,menzaron a acumular bolsas repletas de desechos en esquinas, zonas verdes y separadores de avenidas.

30 de diciembre 1993 , 12:00 a.m.

Se formaron montañas de materias en descompsición, en la sola zona de la Edis, equivalentes a 43 toneladas.

El 42 por ciento de la ciudad estaba a punto de podrirse entre los desechos. Hasta que el Concejo se puso las pilas y autorizó el traslado de dineros para contratar volquetas.

Tráfico A medida que el tráfico de buses, busetas y ejecutivos se fue saliendo de las vías principales, por física saturación, las calles secundarias fueron víctimas del sobrepeso.

Y si a ello se agrega la mala calidad de los parcheos, la falta de interventoría, y la pasmosa lentitud de las reparaciones, el cuadro se convierte en hueco total.

Bogotá está sin calles. Las obras que ejecuta la Secretaría del ramo no alcanzan a remediar siquiera en lo mínimo el lamentable estado de calles y avenidas.

El director del IDU declaró en alguna ocasión que la capital lleva un retraso de 20 años en la construcción de nuevas vías. Y para recuperar ese tiempo, sería necesario invertir cada año, durante los próximos 10, nada menos que 120 mil millones de pesos en este tipo de obras. Lo que no parece posible.

Vías Una ciudad que tiene sus calles destrozadas, que no construye nuevas avenidas y que adopta , como en 1993, alrededor de 120 mil vehículos nuevos, para sobrepasar el medio millón, tiene que convertirse en un martirio.

Y eso para no mencionar los períodos de lluvias, en los que las inundaciones nos convierten en la Venecia suramericana.

Pero al tiempo, tampoco se toman en la administración las medidas mínimas para garantizar un mínimo de orden en este caos que será peor dentro de pocos meses, cuando estén en su furor las obras de la valorización por beneficio general.

Y, de nuevo, sin decir una palabra de lo que más de medio millón de vehículos que circulan demasiado despacio, y que no reciben un mantenimiento aceptable, significan para la contaminación atmosférica en la ciudad, que ya sobrepasa los límites permisibles según normas internacionales.

Seguridad manos arriba De la seguridad, ni hablar. La palabra ajustada es inseguridad. Bogotá ha visto crecer los índices de violencia y de toda clase de delitos en medio de la ineficacia de los planes oficiales y de las esporádicas medidas de reacción y prevención.

El personero reveló en el Concejo, en septiembre, que cada 62 minutos muere un ciudadano de manera violenta en la capital, lo que quiere decir, simplemente, que al 31 de diciembre de este año se habrían cometido alrededor de 10 mil homicidios en Bogotá, sólo en 1993, lo que da un promedio de 27 casos diarios.

De los datos revelados por el personero, desmentidos días después por la Policía, el 35.8 por ciento murieron por disparos y el 11.6 por ciento a causa de heridas con arma blanca.

Y para acabar de ajustar, en el 87 por ciento de los casos no hay culpable a la vista.

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