AY, EL NIÑO DIOS SERÁ DE VIDRIO O DE CARTÓN

AY, EL NIÑO DIOS SERÁ DE VIDRIO O DE CARTÓN

El sonido de la pandereta se envolató. Mientras niños, mamás y papás cantaban los gozos al niño Dios, una pequeña de pelo lacio y mejillas rojísimas, que había sido comisionada para hacer sonar el instrumento, se quedó ensimismada mirando a un pastorcito. Lo que ella aún no sabe es que el personaje oculta debajo de su bata de rayas una etiqueta de vodka importado.Al otro lado, en la otra duna, un camello solitario se robó el show.

18 de diciembre 1993 , 12:00 a.m.

Tiene buena pinta, pero pocos se imaginan que su cuerpo es un cartón de papel higiénico y que sus jorobas sirvieron alguna vez para proteger dos huevos, y que fueron privilegiadas porque sus diez compañeras de empaque sí fueron parar a la basura.

Junto a ellos, otros pastores y otros camellos, unas casas hechas con cajas de leche y de aceite y unas ovejas construidas con cilindros de cartulina blanca, adornan el primer pesebre ecológico que conocieron los asistentes de TEO.

Frente a él se realizó el jueves la primera novena de la campaña que dirige la mascota ecológica de EL TIEMPO, y allí mismo se hizo entrega a los niños de la Novena de Navidad por los Derechos de los Niños, una publicación de EL TIEMPO y Unicef que va a inspirar estas noches de oración en muchos hogares colombianos.

Este pesebre fue hecho por un grupo de niños del barrio Unicerros, al nororiente de Bogotá, y está compitiendo con otros 52 pesebres que corresponden a los barrios cuyos parques fueron inscritos en Concurso Taller Nuestro Amigo el Parque, organizado por EL TIEMPO, el DAMA, la CAR, la Fundación Renaser, los consorcios de aseo Ciudad Limpia, Lime y Aseo Capital y el despacho de la Primera Dama del Distrito.

Ellos hicieron todo -comenta Luis Ernesto Gómez, presidente de la Acción Comunal-. Como están de vacaciones se dedicaron tres días a hacerlo. Creo que esto es bueno, porque ha servido para crear en los niños una conciencia de que hay que cuidar la naturaleza. Ellos ya saben que no hay necesidad de destruir nada, porque no hay sino que ver la belleza de pesebre, y se hizo sin dañar nada . Le voy a contar un anécdota para que vea -interrumpe Ramón Ricardo Fajardo, también de la Acción Comunal y quien tuvo la idea de inscribir al parque y a los niños de su barrio en el concurso-. Resulta que alguien trajo aquí unas ramas secas que se encontró en el camino. Las pintaron y las pusieron en el pesebre. Los niños inmediatamente dijeron que eso no era bueno. Que, aunque estuvieran secas, eran vegetales, y eso les hacía perder puntos. Entonces se pusieron a hacer los árboles con cartulina pintada y con papel periódico .El menor de los artistas tiene cinco años y se llama Cristian. El mayor es Juan Gabriel, que tiene trece. El líder del grupo es Wilson Triana, un niño alegre e inquieto que no tiene reparos en volverse serio mientras habla con la prensa: Es la primera vez que hacemos un pesebre para todos. Y en realidad lo hicimos entre todos los del barrio, porque nosotros fuimos de casa en casa pidiendo papeles, cajas, botellas y retazos y la gente nos colaboró mucho .El pesebre está en el salón de la Acción Comunal. En frente está el parque que ellos inscribieron para la recuperación. Y qué van a hacer en el parque? Jugar! , respondió un chiquito de cara picarona y de saco azul. Cuando el ataque de risa por la ocurrencia de su compañerito pasó, las otras voces respondieron atropellándose: Estamos poniendo tierra para sembrar el pasto... vamos a sembrar árboles... a cercarlos... a hacer una campaña de aseo para que nadie lo ensucie... a proteger a los pajaritos... a cuidarlo... Ya sabemos que no hay que tirar basura al suelo y que hay que proteger el parque ahora y después de la campaña . Parece que no es carreta, pues en el barrio, que no tiene una sola calle pavimentada, y que se ha levantado lentamente a punta de autoconstrucción, no se encuentra basura en el suelo ni para un remedio.No hubo quien respondiera más preguntas cuando una voz anunció por el micrófono que, en nombre del Instituto Distrital de Cultura y Turismo, el grupo de teatro Producciones el Mimo iba a presentar una comparsa afuera, en la cancha de baloncesto del parque. El salón comunal se desocupó en un santiamén y allí quedaron pastorcitos y camellos, esperando a un niño Dios que, probablemente, tendrá cuerpo de vidrio y nacerá con etiqueta de reciclaje.

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