CARLOS VIVES, LA LOCURA!

CARLOS VIVES, LA LOCURA!

29 de diciembre 1993 , 12:00 a.m.

Los veteranos de la salsa presentían que algo iba a ocurrir el martes por la noche en el estadio Panamericano. Y el transcurrir del Superconcierto confirmó que los vallenatos tradicionales, cantados por Carlos Vives, arrancaron más aplausos que toda la salsa de Guayacán y Jerry Rivera.

Sólo estaban confirmando que Vives fue el éxito en Cali, una plaza salsera desde los cerros hasta Aguablanca.

Como en los grandes conciertos, la multitud se volvió incontrolable para los dispositivos de seguridad montados con 24 horas de anterioridad. A Vives en cierta forma lo favoreció que los ánimos ya estaban comenzando a calentarse durante la presentación de la orquesta Guayacán, que en vez de aplausos recibió rechiflas.

Según el comentario generalizado, Guayacán perdió la humildad: sus integrantes se volvieron soberbios e irrespetan a las demás orquestas con comentarios desobligantes.

El rechazo fue rotundo cuando el presentador oficial preguntó a los 50 mil asistentes si querían otra canción de ese grupo, y al unísono se escuchó: No!. Y corearon: Vives, Vives, Vives! En el momento en que Jerry, el nene de la salsa , comenzó su debut con el tema Casi un hechizo , el público de la boletería general, que había pagado 10 mil pesos por su entrada, se volcó hacia la franja de 20 mil.

Gritos, llantos, besos e histeria se vieron entre numerosas jóvenes asistentes, al punto de que al cantante en vez de flores le arrojaron un brasier al escenario, mientras la propietaria de la prenda le gritaba: papito, papito .

No valieron las vallas, que fueron derribadas, ni los 350 policías apostados en ellas. El director de la Cruz Roja en Cali, Eduardo Arizabaleta, reportó 63 heridos en este incidente, siete de los cuales fueron remitidos a centros asistenciales. Otros 50 sufrieron por falta de aire.

Mientras tanto, en las toldas de la Defensa Civil atendían a tres pacientes, víctimas de escopolamina, y a una menor con trauma de shock después de un atraco.

Para Daniel Cuéllar, encargado del estadio, éste no es un escenario propicio para espectáculos masivos donde haya una sola tarima, porque las personas que tienen boletería general no alcanzan a ver al artista, que queda a casi un kilómetro de distancia.

Durante el receso de quince minutos entre la presentación de Jerry Rivera y la de Carlos Vives se instalaron cuatro carpas de primeros auxilios, se dispusieron dos ambulancias con personal médico y se montó un cordón hasta la puerta de salida.

Más se demoró en aparecer el derroche de luces y humo en la tarima, que el público en salir en estampida hacia donde estaba Carlos Vives. Y no valieron los dispositivos de seguridad. Contusiones, asfixias y pánico se confundieron con los acordes de La hamaca grande, tema con que abrió su presentación.

El público acomodado en la tribuna de preferencia no tenía problema, y le parecía increíble que algo caótico estuviera sucediendo a pocos metros de allí.

En sólo quince minutos de estampida debieron ser atendidos 67 nuevos heridos.

Los medios de comunicación nuevamente solicitaron calma. El público ya lo estaba haciendo, cuando Carlos Vives volvió a enloquecer a los asistentes con La celosa, La tijera, Amor sensible.

Después de la tempestad vuelve la calma, y tanto caleños como turistas bailaron, ovacionaron y aplaudieron al fenómeno musical del momento. Euforia que se convirtió en histeria cuando se escucharon los primeros acordes de La gota fría, tema que rompió el termómetro que medía el calor musical de la feria.

Se arrugó la salsa Confusión entre los caleños ha causado la elección del tema de la XXXVI Feria de Cali, cosa que se hizo más evidente con el concierto de Carlos Vives, Jerry Rivera y Guayacán.

Según los asistentes al espectáculo, el disco de la Feria debe ser el que más pegue, el que todo el mundo se sepa, baile y vibre con él, sea nacional o extranjero, vallenato, salsa o merengue.

Para muchos, es absurdo que se haya declarado el tema La gota fría , de Carlos Vives, como éxito tropical de la Feria de Cali y Sentencia divina , de Diana y su Orquesta, como el de la Feria.

La tendencia a crear temas que hablen de Cali incidió para la carencia de buenos temas este año, pues para elegir el disco de Feria se tuvo que seleccionar el menos malo, dijeron varios de los locutores, escritores de farándula y críticos musicales.

Pero Carlos Vives terminó imponiendo La gota fría , un vallenato creado hace medio siglo.

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