EL ALZA DE LOS COMBUSTIBLES

EL ALZA DE LOS COMBUSTIBLES

No podía tomarse como sorprendente el alza en el precio de la gasolina, que ha sufrido el reajuste de un 19 por ciento, a tiempo que los demás combustibles como el cocinol, el gas propano y otros lo fueron en una proporción menor. Se trata de un reajuste periódico, siempre esperado y seguramente inevitable. Pero si no ha resultado sorprendente sí aparece, y en alto grado, sorpresivo, por su anticipación a todos los dispositivos que se habían previsto en esa materia. Hasta el punto de que su anuncio causó estupor e inconformidad al propio ministro de Hacienda, quien no fue consultado sobre el momento exacto en que debía producirse esta decisión. Lo cual no deja de ser insólito.

29 de diciembre 1993 , 12:00 a.m.

Habiendo sido reajustado el salario mínimo, con efectos a partir del 1o. de enero, en una proporción inferior al estimativo del tope de la inflación para este año, calculada en un 22.5 por ciento, la idea parecía ser la de no propiciar en el mes de diciembre otros reajustes que pudieran elevar ese estimativo, fenómeno que ciertamente habrá de precipitarse con el alza en los combustibles en fecha anterior a la razonablemente prevista. Y si no se atienden los llamados del ministro de Hacienda para que no se autoricen, antes de tiempo, otros reajustes en alimentos y en transportes, el límite superior inflacionario tendrá sin duda un desquiciamiento, que no por ligero puede resultar menos inquietante.

En verdad desconcierta que tratándose de temas y puntos de tan honda incidencia no se aplique un procedimiento integral, orgánico, coordinado y simultáneo para determinar los nuevos índices de reajustes. Y que la actitud contraria se pretenda justificar como sucede ahora con la presunta autonomía de los diversos despachos ministeriales para dictar aisladamente normas que tienen una incidencia global sobre la economía, según ha anunciado hacerlo el ministro de Obras Públicas y Transporte, igual a como acaba de obrar el titular de la cartera de Minas y Energía frente al alza de los combustibles.

Se protagoniza de esa manera una falta de coherencia, inexplicable si se considera que los Ministerios son diversos pero el Gobierno es uno solo, y que el presunto registro de algunos casos aislados de anormalidad en los suministros de gas no justificaba ni justifica el sistema de proceder, cada miembro del gabinete, cual rueda suelta. Con mayores veras cuando el jefe de las finanzas públicas pensaba en un reajuste gradual y escalonado de rubros neurálgicos, para evitar precisamente la cascada de alzas que ojalá el Gobierno logre de todas maneras detener y controlar.

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