LA ADVERTENCIA DE HEMINGWAY

LA ADVERTENCIA DE HEMINGWAY

Ayer, en horas de la mañana, bajo un sol de esos que dejan a todo mundo con nariz de alcohólico, se llegó a los 30 grados de temperatura, se celebró la novillada de feria que había sido aplazada el 25 de diciembre. Una entrada de un poco más de media plaza. Con estricta lógica, Ernest Hemingway advertía que un aficionado taurino debería ir primero a las novilladas, para saber de los errores y después admirar mejor el toreo bueno. Y es que ver a los que comienzan le hace a uno entender bien qué tan difícil es ser torero. O, mejor, qué complicado es aprender a torear.

29 de diciembre 1993 , 12:00 a.m.

Se lidiaron novillos de Fuentelapeña. Los dos primeros mansos, pero buenos el tercero y sexto y se dejaron los otros dos.

El novillero Luis Miguel Domínguez, hijo del ganadero de turno, es un hombre ya hecho y derecho. Estuvo cómodo con la capa en su primero. Y comenzó bien con la muleta con la mano diestra. Pero al intentar la segunda, el novillo, cómodo de carita, le metió el pitón en la entrepierna y lo paseó unos diez metros.

Después, el novillero logró sacarle tres circulares completos y algunos naturales meritorios. Prolongó mucho la faena y le costó matar al novillito. Además, se nota la falta de práctica en el carretón.

Su segundo fue un novillo sin fuerza, que no acudió a la capa. Con la muleta, pases sin poder ligar. Habíamos puesto que había sido una faena de menos a más, pero luego se embarulló juto a las tablas, perdiendo terreno y bregó para matar, por lo que de menos a más, su actuación pasó a más o menos. Pero con materia prima, como la tiene, debe seguir adelante.

Diego González tiene corte fino, compone la figura y quiere ya hacer el toreo perfecto. Mientras tanto, a veces se olvida de entregarse con más garra. Con esa garra de su maestro Rincón, esa que puede ocasionar revolcones, pero que da triunfos y contratos. Hay que hacer la salvedad de que le correspondieron los menos potables.

Su primero, que no acudió a la capa, fue un novillo que reculaba. El manso del lote. Poco logró. Lo mató de media y tuvo que descabellar. Alcanzó a oír un recorderis de la presidencia.

Al segundo le pudo ejecutar tres bonitas verónicas. Con la diestra instrumentó derechazos buenos. Pero le pasó como a los que se casan viejos, que se les dificulta repetir.

Diego debe buscar pegar el cuarto muletazo, que dicen es el más emocionante y de mérito. Por el pitón izquierdo, el toro no servía. De todas maneras, en este novillo dejó ver que puede llegar lejos. Estocada y descabello, para saludar desde el tercio.

Edwin Salazar se llevó el lote. A su primero le ejecutó dos tandas de derechazos bien trazados. El novillo lo permitía todo. Era encastado y noble. Como las mujeres fieles, no se le vieron extraños.

El novillero logró buenos naturales. Pero al final pinchó. Novillo y novillero fueron premiados con la vuelta.

En su segundo, después de lances aislados, colocó banderillas, en todo lo alto, pero sin mayor exposición. Entre música y ovaciones realizó una faena en la que logró derechazos a un novillo que no hizo más que ir tras el engaño. Pero no logró llevar la emoción, porque eso de templar y mandar, tarda en lograrse bien.

En general, buen balance para el ganadero. Los novilleros, ya metidos en esto, y después de llegar a donde han llegado, tienen que jugársela. La crítica es constructiva, pero han podido estar mejor.

Hoy, con toros de Achury Viejo, José Miguel Arroyo Joselito , César Camacho y Jesulín de Ubrique

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.