DOS OREJAS Y UN GRAN SUSTO

DOS OREJAS Y UN GRAN SUSTO

Una imagen vale más que mil palabras , por eso seremos breves y daremos espacio a la impresionante secuencia de la cogida a José Ortega Cano, en que por voluntad de Dios, como debe pensarlo él que es tan católico, no salió herido. La corrida de ayer fue televisada para España. Abrió plaza la señorita Ana Catalina Arango en un brioso corcel. Los diestros, como es costumbre, salieron detrás, se persignaron e hicieron el paseíllo. La afición brindó un caluroso aplauso a César Rincón.

29 de diciembre 1993 , 12:00 a.m.

Se lidió un encierro de negro... hasta los pies vestido. Por culpa de los astados fue una corrida de capa caída , porque los animales de Abraham Domínguez, con una excepción, no acudieron a los percales. Los toros se dejaron, excepto los de Rincón. El sexto fue bravo y noble en la muleta.

José Ortega Cano lidió en primer lugar un toro de 468 kilos. En el centro del ruedo ejecutó una bonita chicuelina y unos lances invertidos, lo único emocionante con la capa. Con la muleta templó la embestida en una serie por derecha, luego tres templados naturales que quiso rematar con un pase de pecho, en el que el animal lo enganchó, lo derribó y se le fue encima como un perro rabioso: quería meterle los pitones por todas partes. Las gráficas lo dicen todo.

Victoriano Valencia, su apoderado, como un padre que ve a su hijo en peligro, se lanzó en su auxilio, a cuerpo limpio. Se incorporó el torero. Rojo, cuando debía estar pálido. Le vimos la taleguilla desabrochada y rota sobre el cuadril y un glúteo. Ejecutó otros naturales, y como el toro se rajó, tuvo que estoquearlo y después descabellar.

En el otro enemigo, Curro Cruz puso un buen par. Ya se dijo que no hubo capa. Ortega Cano lo toreó en el centro. El astado había quedado muy entero, pero así le ejecutó series de naturales templados, y derechazos intercalando circulares. El torea mejor, pero lo que hizo tiene mérito. Estocada bien ejecutada, y le concedieron una oreja.

César Rincón lidió un toro de 488 kilos. Tampoco hubo tercio de capa. Félix López le midió bien la vara. Después de brindar al público, Rincón inició sus pases de tanteo cerca del burladero de matadores. El toro se le vencía mucho. El diestro le cambió los terrenos para cuajarle una tanda con verdad, a pesar de que el animal le echaba ojo en cada pase. Sonó la música, y César ejecutó otra buena serie bien rematada con forzados de pecho. El burel vio que el diestro sabía mucho y resolvió salir corriendo. El torero lo buscó y al hilo de las tablas le ejecutó unos pases escalofriantes. Al despacharlo pinchó al primer intento y luego dejó una estocada desprendida, que fue suficiente. La faena fue importante porque se vio el dominio del hombre sobre una fiera. Petición de oreja.

Su segundo no tuvo un pase por el pitón derecho; por el izquierdo embestía en busca del mentón del diestro. No le valió a Rincón utilizar toda su sapiencia. Lo mejor era despacharlo, y lo hizo al primer intento. Lo aplaudieron, y al regalito lo chiflaron.

Joselillo de Colombia casi es cosido contra las tablas al intentar lancear a su primero. Brindó al público y realizó una faena, sobre ambas manos, con pases un poco rápidos y en los que el astado a menudo le trompicaba la muleta. Entró a matar y dejó una estocada delantera. Se alcanzó a oír que gritaban toro, toro! Su segundo, de 494 kilos, fue picado irregularmente. Primero por el picador de reserva, luego fue al que iba por delante, y regresó al primero de ellos. Parecía un razonero entre fuego cruzado, donde en cada viaje regresaba herido. Joselillo mejoró la nota, toreó con honradez y valor. Instrumentó series sobre la derecha y al natural. El astado se le fue arriba y le embestía con fijeza y continuidad. Fueron casi un centenar de pases buenos o regulares, pero sin quitarse de la cara del toro. Se alcanzó a pensar en el indulto, pero recordemos que no acudió a la capa ni se vio una clara pelea con los montados. En todo caso, fue un toro excelente en la muleta. Estocada contraria, que fue suficiente, y cortó una merecida oreja.

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