QUEDAN Y SALEN

QUEDAN Y SALEN

Pese a esa falta de armonía a nivel de ciertos miembros del Ejecutivo de que nos quejamos en nuestro primer editorial, esta época de balances y de personajes del año es propicia para resaltar la tarea cumplida por algunos altos funcionarios. Específicamente resulta justo destacar la gestión del ministro de Gobierno, Fabio Villegas. No por tener un perfil discreto su actuación ha dejado de ser protagónica, sobre todo frente al manejo de las Cámaras. La escogencia de Villegas causó en su momento cierta sorpresa en el mundo político, cuando fue designado por el jefe del Estado para reemplazar al actual precandidato liberal Humberto De la Calle, en la cartera de Gobierno. Villegas, no obstante, ha sabido manejar ese mundillo político del que no era propiamente su más auténtico exponente con tacto y destreza, y sobre todo con transparente imparcialidad. Su labor en la reciente aprobación de leyes como las de Estados de Excepción, Orden Público, partidos políticos, mecanismos sobre partic

29 de diciembre 1993 , 12:00 a.m.

Tampoco puede negarse que en las últimas sesiones del Congreso otro protagonista fue el titular de la cartera de Trabajo, Luis Fernando Ramírez, con la ley de Seguridad Social. Ley, por cierto, que entrará a transformar el manejo del régimen de pensiones y otras normas relacionadas con un factor neurálgico para los colombianos, como es la Asistencia Social. El Mintrabajo representa en el Gobierno al grupo de la Nueva Fuerza, al igual que el ministro de Desarrollo, Luis Alberto Moreno. Y aunque ya se conoce que este último se retirará del gabinete en los próximos días, para asumir la gerencia de la campaña de Andrés Pastrana, es satisfactorio saber que Ramírez continuará en su cargo, pues ahora le corresponderá reglamentar y poner a funcionar las principales normas contempladas en la ley de Seguridad Social.

Y en cuanto al ministro Moreno, hay que anotar que, al amparo de la apertura, también cumplió una labor eficaz en no pocos frentes y concretamente a nivel de sus relaciones con la clase empresarial. Lástima sí que recientemente hubiera incurrido en algunas debilidades políticas, lo cual permite pensar que respetando la sagrada autonomía que tiene el Presidente en estas materias lo ideal sería que los ministerios no estuvieran escriturados indefinidamente a determinadas agrupaciones o partidos, a fin de poder garantizar una rigurosa neutralidad en períodos tan sensibles como son las épocas preelectorales.

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