WOLE SOYINKA, POETA, ANIMAL Y POLÍTICO

WOLE SOYINKA, POETA, ANIMAL Y POLÍTICO

El premio Nobel de literatura 1986, Wole Soyinka, estaba en la Universidad de la Sorbona, muy contento de fotografiarse al lado de Toni Morrison, la afroamericana ganadora este año en Estocolmo. El nigeriano se definió como poeta y animal político. En su país, los periodistas lo llaman el profesor Soyinka , aun cuando él dejó de enseñar literatura y teatro en la Universidad de Ifé desde 1985.

28 de diciembre 1993 , 12:00 a.m.

Tiene 60 años y es alto y delgado, con una cabellera algo canosa y muy ensortijada de músico de jazz. Su obra, traducida ahora casi toda al español por la editorial Alfaguara, comprende narrativa Los intérpretes, Aké y La estación del caos, ensayos críticos El mito, la literatura y el mundo africano, teatro La muerte y el escudero del rey, La danza de la selva, El pantano y Las tribulaciones del hermano Jero y varios libros de poesía.

Un dictador nigeriano lo hizo encarcelar durante dos años, entre 1967 y 1969, por sus actividades en defensa de la vida y la democracia, la justicia, la libertad. De ese período sombrío quedó un libro inolvidable, Este hombre ha muerto.

Soyinka escribe en inglés porque su país fue una colonia de Inglaterra hasta 1963, pero su lengua es el yoruba, que hablan aún millones de personas de la nación Yoruba, al occidente de Nigeria, Benín y Togo, de la que formaron parte miles de los deportados como esclavos hacia América a partir del siglo XVI, especialmente a Cuba y a Brasil.

Wole Soyinka ha estado tres veces en Cuba, dictando talleres de teatro, y conoce la herencia que dejaron los africanos en el Nuevo Mundo. La supervivencia de la presencia africana dependió de la política de los diversos colonizadores. En Cuba y Brasil, donde los esclavos fueron obligados a disfrazar su pasado africano, se desarrolló un sincretismo en el cual, por ejemplo, los nombres y características de determinados santos católicos fueron adoptados por la religiosidad africana , dijo. Para mí se trata de uno de los acontecimientos más orgánicos, que pone en evidencia la comunidad de la espiritualidad de todas las religiones del mundo. Lo más importante es que sirve de lección a todos aquellos que creen en el fanatismo religioso, a quienes creen que la suya es la única forma de salvación, tanto en el otro mundo como en esta Tierra , añadió.

Soyinka fue a la escuela anglicana en su pueblo de Aké y también estudió en Londres, pero nunca se desprendió del pasado mítico yoruba. Su abuelo lo inició en los secretos de las deidades u orishas que fundaron la ciudad santa de Ifé, una de las cunas del arte africano. Yo pienso como poeta. Todo poeta busca siempre metáforas. Metáforas para la realidad, metáforas incluso para la propia existencia personal, para la realidad creadora de uno mismo, porque el mundo de la creatividad está separado de la realidad cotidiana , reveló.

No tuve que buscar muy lejos, porque ya existía en mi interior mítico una riqueza tal de metáforas, ya se hable de metáforas en el sentido de las deidades, los dioses, sus historias; ya se hable de metáforas en el sentido de los símbolos, metáforas incluso en el sentido de los proverbios, porque estos pueden convertirse en pautas de existencia o conducta en las relaciones humanas, incluso a veces para procedimientos económicos , agregó.

Debido a este instinto poético, puedo cavar en mi reserva de mitología y encontrar metáforas positivas y negativas. Encontrar metáforas para el futuro y el presente a partir del pasado. Porque buena parte del pasado también es el presente en nuestra sociedad. Si quiero hablar de la tiranía moderna, tengo muchas metáforas de mi mitología anterior. Si quiero hablar del progreso, aún de lo que se llama progreso socialista, puedo encontrar metáforas incluso entre las deidades .

Soyinka contó que desde que ganó el premio Nobel, alguna gente cree que posee mi pierna, o mi oreja, o mi brazo. Algunos creen que poseen mi cerebro, de modo que tengo que dividir todo esto en pedacitos, porque vengo de un país del tercer mundo, donde este tipo de acontecimiento no es algo frecuente .

Y concluyó: Me he convertido en objeto de exigencias. No me ha sido difícil adaptarme porque soy un animal político. Por otra parte, mi profesión es el teatro, no solo la novela, y con el teatro uno está en interacción creativa con la gente, no es algo solitario .

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