AMERICA LATINA HECHA RETRATO

AMERICA LATINA HECHA RETRATO

Sabe a abuelos, huele a boñiga y evoca el pasado por su color sepia. Es una foto de la Calle del Comerio de Medellín en 1905. Fue tomada, en ese entonces, con una cámara de retratar, por un clásico de la fotografía colombiana: Melitón Rodríguez. Hace parte de la exposición Canto a la realidad (Fotografía Latinoamericana 1860-1992) , que se exhibe hasta el 23 de enero próximo en la Casa de América de Madrid (España). Este centro coproduce la muestra con Lunwerg Editores. Junto a esta fotografía hay 269 más y zambullirse en ellas es transportarse en el tiempo para ver algunos instantes, y a partir de estos tejer la historia oficial y no oficial de los últimos 132 años de América Latina. Desde cuando el subcontinente se incorpora al mercado mundial en calidad de exportador de productos agrícolas, hasta hoy cuando en una economía mundial que tiende a ser abierta, le correspondería desempeñar un papel semejante.

28 de diciembre 1993 , 12:00 a.m.

Una imagen estancada, quieta, hace rememorar y proyectar al que la observa. Es ahí donde está el atractivo de la fotografía: mediante una pista que el fotógrafo lanza, el espectador reconstruye alguna de sus historias.

En conjunto, la exposición es la oportunidad para detectar la homogeneidad y la diversidad, la disimilitud y la identificación de América Latina, donde lo definitorio es la contradicción. Es una unidad geográfica donde conviven al tiempo asimetrías sociales y asincronías temporales.

Esta exposición, la más importante después de Fotografie Latinamerika (Zurich, 1981), recrea los más grandes movimientos fotográficos latinoamericanos: el clasicismo de la segunda mitad del XIX, la Escuela de Cusco, los reportajistas, el descubrimiento del paisaje y lo que se ha llamado el paraíso perdido de los indios o ensayo fotográfico. Esta exposición y la de Zurich de hace 12 años tuvieron como comisaria a Erika Billeter, para quien esta muestra no tiene como fin hacer una historia de la fotografía latinaomericana, sino ilustrar la evolucion histórica, política y social del subcontinente .

Billeter, especialista en arte y cultura de América Latina, fue subdirectora de la Kunsthaus de Zurich y directora del Museo de Arte de Lausana; también presentó en Francfort, en 1977, la exposicion Imagen de México .

Entre las obras que conforman Canto a la realidad están las de Mac Ferraz, Alvarez Bravo, Tina Modotti, Martín Chambi, Graciela Iturbide, Sebastiao Salgado, entre otros.

Con la exposición se publica un libro de Lunwerg Editores que, en palabras del encargado Juan Carlos Luna recoge 360 fotografias de más de 100 fotógrafos.

Del daguerrotipo a hoy El desarrollo de la fotografía en América Latina se inicia paralelamente al europeo y estadounidense, y en esa época el objetivo era dar a conocer el aspecto de las ciudades y de sus gentes. En ese mismo período finales del XIX, la tradición fotográfica latinoamericana se nutre por los fotógrafos extranjeros que llegaron: A. Fish, a la Amazonia en 1865; George Leozinger, a Brasil y Benito Panunzi, a Argentina.

Con las variaciones de la llamada carte-de-visite (fotografía de presentación) se introduce el retratismo. Entre los más representativos figuran el guatemalteco José Domingo Noriega o el argentino Alejandro Witcomb.

Hacia 1910 aparece la Escuela Cusqueña, que supo retratar a los indígenas con una mirada no colonizada, como el fotógrafo Aimara Marín Chambi. En esta misma línea y a partir de 1930, el indio deja de ser visto como algo exótico: se penetra en su mundo. A este género pertenece la fotografía del escritor mexicano Juan Rulfo.

Junto con las revoluciones (mexicana y cubana) se desarrolla el reportaje fotográfico, uno de los géneros que con mayor acierto se ha practicado. El estudio de Agustín Casasola, por ejemplo, fue la vitrina de la Revolución Mexicana; por su lente pasaron Emiliano Zapata, Pancho Villa, indios y soldaderas.

De Cuba, la obra de Raúl Corrales y Alberto Díaz Korda. Este país sigue siendo centro del reporterismo fotográfico. En esta tradición se enmarca la obra de Sebastiao Salgado, Evandro Texerra y Juan Matías.

Aunque la fotografía de América Latina es heredera y continuadora de las expresiones desarrolladas, hay una joven fotografía que se caracteriza porque el fotógrafo se siente profundamente ligado a su lugar de origen.

Su fotografía dice Erika Billeter es el fruto de una inconfundible disposición interior a lo verdadero, que se relaciona con su talento innato hacia lo estético. El fotógrafo es, al mismo tiempo, un testigo leal a su propio país y siente un amor solidario hacia su pueblo .

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