EL ABUSO EN LOS PRECIOS Y EL ALCALDE

EL ABUSO EN LOS PRECIOS Y EL ALCALDE

Entre las noticias y los hechos que han despertado interés durante el último mes del año están los severos controles a los precios de los artículos que está ejerciendo por esta época la Superintendencia de Industria y Comercio, y la intención del M-19 de quemar al alcalde de Bogotá, recogiendo firmas para solicitar que se le revoque el mandato. En relación con el control de los precios llama la atención que esta función, tan necesaria para defender el bolsillo del desprevenido consumidor, tenga énfasis en ciertas temporadas, pero pase inadvertida el resto del año, sin considerar que todos los días se compran alimentos, servicios y vestuario. El control debe ser permanente, y no anunciado como está ocurriendo, pues así sólo sirve para poner en alerta a los especuladores. Una forma para controlar los abusos es lograr que todo artículo tenga impreso en el empaque su contenido y el precio.

28 de diciembre 1993 , 12:00 a.m.

La Super debe ser ágil y ejemplarizante en el cumplimiento de su función y, sobre todo, desarrollar campañas para educar al consumidor en la defensa de sus derechos. Mucha gente ni siquiera sabe que la Superintendencia de Industria y Comercio existe, y qué es lo que hace. Los consumidores se sienten desamparados y expuestos al abuso de los vendedores; no saben cómo, ni dónde quejarse.

Sobre la quema que quiere hacer el eme del alcalde de Bogotá, hay que decir francamente que la intención no es para contribuir a resolver los problemas de la ciudad. Se está promoviendo el ejercicio de un mecanismo de control del poder político que todavía no está reglamentado en la ley. El legislador no ha fijado aún los casos en los cuales procede la revocatoria, ni la forma como ésta debe cumplirse, pero la verdad sea dicha, al eme esto no le va ni le viene. Se trata de hacer protagonismo con fines electorales. Lo que importa es capitalizar el descontento de la ciudad y aprovecharse del mal momento que está atravesando el alcalde, que sin duda podría salpicar al partido liberal.

Acaso no es evidente que la imagen de Jaime Castro la están utilizando con fines politiqueros? Es necesario emprender un movimiento en que participen todas las fuerzas vivas, tanto de la ciudad como de la Nación si se desea salvar a la Bogotá que todos quieren pero con profunda indiferencia. El alcalde ha cometido errores, él mismo lo reconoció y se ha propuesto corregirlos. Esto tiene un costo que bien caro lo está pagando. Se le achaca todo, lo malo y lo feo, no se le reconoce lo bueno, que es importante. La gestión que Jaime Castro ha cumplido en aspectos como el saneamiento financiero, debe resaltarse; hoy se cuenta con un plan vial que ya comienza a ejecutarse, sin deprimir las arcas del Distrito, como ocurrió en anteriores administraciones.

En cuanto a los servicios públicos de agua, luz y telecomunicaciones, se han logrado excelentes resultados. En la gerencia de esas empresas han estado personas de las calidades de Antonio Galán, cuya gestión fue bien calificada; y vale la pena destacar lo que parece un acierto al designar como su sucesor a Alvaro Dávila; en la Energía está Mauricio Cárdenas y en el Acueducto, Francisco Ochoa, ejecutivo de muy buen desempeño.

En materia de teléfonos, se han instalado 100.000, superando en un 30 por ciento lo instalado el año pasado; en materia de energía se terminó El Guavio, que genera 1.000 megavatios y sus líneas de transmisión; se fortaleció la E.E.B., consolidándose como la segunda empresa de Colombia y la primera del Distrito Capital y se espera en 1994, por primera vez en muchos años arrojar un superávit cuyos ingresos permiten pagar gastos operativos, inversión e intereses sobre la deuda.

Pero sin lugar a dudas, una de las acciones de mayor trascendencia del alcalde Castro es la relacionada con la rehabilitación y expansión de los servicios de acueducto y alcantarillado. Cuando inició su mandato, la Empresa de Acueducto estaba sumida en la más profunda crisis financiera y administrativa de su historia. Hoy muestra síntomas alentadores de recuperacióh. El déficit presupuestal se eliminó completamente; la deuda externa, por valor de 185 millones de dólares, fue totalmente refinanciada por el gobierno nacional, algo que ningún alcalde anterior había logrado.

Con inversión de 600 millones de dólares se ejecutarán el diseño del más ambicioso programa de inversión social en la historia del Distrito y de ciudad alguna del país, que se denomina el programa Santafé, que ha recibido pleno respaldo de la Nación y del Banco Mundial, con el que se solucionarán los graves problemas de las inundaciones, se elimina toda posibilidad de racionamiento futuro y se conecta el servicio a todos los barrios subnormales de la ciudad.

Debe ser un propósito de los bogotanos, con su alcalde a la cabeza, sacar a la ciudad de la encrucijada en que se encuentra, uniendo esfuerzos por hacerla vivible, ordenada y segura, no el objetivo de mezquinas campañas políticas; ya se tiene suficiente basura para agregarle más.

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