ORQUESTAS FEMENINAS, UNA NOTA

ORQUESTAS FEMENINAS, UNA NOTA

Los salseros no saben cuándo, pero ellas fueron llegando con su música. Poco a poco le pusieron una nota nueva a la rumba, y en Cali son ahora invitadas de honor a todas las fiestas de fin de año. Que falta promoción temprana. O que la falla radica en que la región carece de expertas instrumentistas de viento o pianistas. Lo cierto es que, como sea, la mujer incursionó, y con paso fuerte, en el campo musical.

28 de diciembre 1993 , 12:00 a.m.

Pero alcanzar ese escalafón no fue fácil. Los duros de la salsa recuerdan que fue María del Carmen, conocida como La Caderona por haber impuesto ese éxito en los años 80, la primera en destacarse como intérprete de este ritmo que corre por las venas de los caleños. Pero en ese tiempo no había apoyo ni orquestas de mujeres .

Luego apareció Luz Dary y su orquesta La Decisión, que se quedó sin eco. En los últimos tres años se empezaron a consolidar las mujeres salseras. Son de Azúcar, que ya venía trabajando con el nombre de Las gaviotas e integrada por estudiantes de música de la Universidad del Valle, tomó ritmo y dejó de ser confundida con un grupo de música guasca. El año pasado obtuvo el mayor éxito de un grupo femenino al ganar el Disco de la Feria con su tema Caleño.

La orquesta recibió el patrocinio de Sony Music y, entonces, otras disqueras se animaron a respaldar el talento femenino.

En la ciudad hay unas diez orquestas femeninas, pero sólo cuatro se conservan en la memoria del público: Canela, Yerbabuena, D Caché y Son de Azúcar. La falta de renombre de las otras se debe en parte a la falta de promoción.

Además, ha surgido la figura de Elizabeth Mimi Ibarra, una chocoana residenciada en Nueva York, que se distingue como compositora de temas para orquestas internacionales.

Ante todo, las artistas piensan que el machismo de la sociedad es uno de los obstáculos de peso que impide un mayor auge de las orquestas femeninas. Francia Elena Barrera, directora de la orquesta D Caché, que cumple dos años de creada, comenta que a pesar de la formación teórica que se imparte en la Universidad del Valle y en el Instituto Popular de cultura (IPC), hace falta la experiencia.

Esto lo apoya la flautista de la orquesta Yerbabuena, Betty Ortiz, quien sostiene que en la región no hay una escuela que forme a las futuras músicas en lo popular.

Diana Vargas, una bogotana que completó la grabación de 28 temas (incluido el reciente tema de feria Sentencia divina), admite que los hombres, en materia de música salsa, les llevan una amplia ventaja. Pero esto se debe no tanto a la falta de talento, sino a la carencia de una formación teórico-práctica adicionada a la no existencia de una trayectoria óptima .

Esta cantante que se inició en Son de Aúcar y ahora tiene su orquesta, con ocho años consecutivos de trabajo musical, considera que la incursión de la mujer en este campo es un premio al esfuerzo. En su opinión, hoy se recibe una mayor valoración. Antes nuestro papel se limitaba a complementar el eco de los coros o simplemente a distraer al público con baile .

Pero el desempeño de las mujeres no se refleja solamente en estos aspectos. Según comenta Francia Elena Barrera, el trabajo se inicia en el convencimiento que debe hacerse en las emisoras de radio, pues incluso a las mujeres se nos exige mayor calidad que a los hombres .

Además se refiere a la resistencia que oponen los artistas colegas: en un principio se percibe un apoyo masivo, que se muestra como el máximo ejemplo de solidaridad, pero con el transcurrir del tiempo las cosas cambian. Mientras no te vean como competencia, la solidaridad es una constante. Una vez el público apoye los temas, surgen fricciones. Y habladurías .

La sonera del año Cada vez se acentúa más en Cali la presencia femenina en la salsa. Y ellas hasta se ganan los concursos populares.

Eso fue lo que ocurrió durante la final del programa Soneros II de Cañaveral Televisión en el teatro al aire libre Los Cristales, donde participaron por el trofeo Benicia Cárdenas, Frank Castillo, John Mario Hernández, Héctor López, Vladimir Sandoval, Jairo Gañá, Simón Mera, Senén Mosquera y Gloria Inés Pérez.

El público coincidió en que Benicia era la ganadora. El jurado, compuesto por Jairo Varela, Diana Vargas, Adolfo Fernández, Fernando Plaza y Víctor Sánchez, lo ratificó.

Por timbre de voz, afinación, medida y dominio escénico, la joven negra, de 22 años, procedente del barrio Sindical, corroboró una vez más que la mujer se impone en la salsa.

El mes próximo, Benicia, quien cantó Sopita en botella al mejor estilo de Celia Cruz, empezará la grabación de un supersencillo con 500 copias con el sello Armony Records, premio que recibió como estímulo a su talento musical.

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