PARAÍSO PARA GLOTONES

PARAÍSO PARA GLOTONES

Para nadie ha sido más deliciosa la apertura económica que para los gourmets y para los gourmandes. Porque ya no hay exquisitez mundial que no se consiga en tiendas de delicatessen y en supermercados. El cocinero de domingo (porque así como hay deportistas de fin de semana, también existe el chef dominguero) está literalmente en su salsa con la masiva importación de ricuras cuya lista es bien larga. A saber: pastas italianas y argentinas, quesos italianos duros, franceses suaves, griegos exóticos como el Feta, españoles como los manchegos y suizos, daneses, etc.

26 de diciembre 1993 , 12:00 a.m.

En cuanto a enlatados, la lista se hace interminable porque van desde el tradicional atún que ahora viene en lata a presión (es decir que no necesita abrelatas) hasta el aguabocas samón canadiense, pasando por los arenques ahumados de la alejada Islandia, hasta llegar al caviar más apreciado por los conocedores: el iraní en sus tres calidades: Beluga, Sevruga y Oscietre. nEsto en lo relacionado con la comida occidental, porque también llegaron los ingredientes para preparar platos orientales, como por ejemplo el arroz Basmati de la India para los aficionados a arroz con curry y los hongos y aceites saborizados y extravírgenes necesarios para aderezar ensaladas o asar carnes o elaborar delicadas recetas chinas y japonesas.

Ahora, incluso el exquisito sushi puede prepararse en casa. Pero el festín no termina ahí porque también están los jamones Patanegra y de bellota (sí de bellota, es decir de cerdo alimentado unicamnte con nueces) importado de España para elaborar tapas , que además pueden acompañarse con el exclusivo jerez de Ina, conocido sólo por unos pocos catadores.

Y que tal preparar un antipasto en aceite aromatizado y saborizado con tomates secados al sol de Italia, aceitunas griegas y anchoas españolas , entre otros marvillosos ingredientes.

Todo esto puede acompañarse, (claro que para los que tengan el bolsillo correspondeinte) con licores como el Calvadós, el brandy de manzana francés que fascina a sus aficionados, la chmapaña Cristal rusa (la preferifa de los zares) con un precio de más o menos, 118.000 pesos la botella, o el whisky Johnnie Walker Blue Label. O si los paladares y los bolsillos son mucho menos complicados, pero igualmente exigentes, la cerveza es la respuesta. De todas las nacionalidades; desde japonesa, holandesa y alemana hasta americana y mexicana.

Ah, y lo más importante para los sencillamente golosos, (la apertura no podía ser solo por los gourmandes), esos adoradores de los postres a quienes ni la línea ni los supuestos problemas que pueda causar el azúcar les importan un pepino , están los helados daneses importados de EE.UU., los famosos y carísimos Hagen Daas (1.700 pesos una paleta) y los chocolates austriacos y rellenos de mazapán o el sirope (jarabe) de miel de arce para rociar encima de los panquenques.

Entonces, ante este delicioso panorama y al contrario de lo que pueden decir pesados industriales y agricultores, los gourmandes, gourmets o simplemente los golosos no pueden menos que exclamar: viva la apertura

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