AGRO DEL VALLE VOLVIÓ A CAER

AGRO DEL VALLE VOLVIÓ A CAER

La agricultura del Valle del Cauca sigue dependiendo cada vez más del cultivo de caña de azúcar. Según el balance agrícola hecho por la Sociedad de Agricultores y Ganaderos del Valle (SAG), el área sembrada con caña de azúcar aumentó en 5 por ciento en 1993. Sin embargo, los cultivos de sorgo, soya, maíz, arroz y algodón disminuyeron en igual proporción.

27 de diciembre 1993 , 12:00 a.m.

En efecto, si en 1992 había 106.000 hectáreas sembradas con los llamados cultivos tradicionales, en 1993 la producción de estos ocupó apenas 100.000 hectáreas, lo que equivale a una caída del 6 por ciento.

Sin embargo, esta reducción no es nueva. Fue incluso menor a la registrada entre 1991 y 1992, cuando la cantidad de tierras bajó en 12 por ciento.

Según la SAG, esto muestra cómo sigue el proceso de reconversión de cultivos tradicionales hacia cultivos de mejor perspectiva .

El caída del agro comenzó en 1990. A partir de ese año, los agricultores de la región han dejado de sembrar los productos en un 25 por ciento.

El cultivo de caña, por su parte, ha acaparado casi toda el área sembrada, con un crecimiento promedio del 20 por ciento desde 1990.

Baja de subsidios Actualmente, hay 190 mil hectáreas produciendo azúcar en el Valle, mientras que al terminar el año anterior había 180 mil.

No obstante, en concepto de la SAG, ya se vislumbran inconvenientes graves relacionados con los niveles de saturación de la capacidad instalada de los ingenios .

Condiciones como la revaluación de la tasa de cambio en el país dificultan la colocación de los excedentes de azúcar en el mercado internacional, generados por la disminución del consumo interno.

Pese a ello, la SAG destacó el hecho de que en las negociaciones del Grupo de los Tres se haya logrado un trato preferencial por parte de México para el azúcar nacional, en caso de que su producción llegue a ser deficitaria.

Criticó, sin embargo, las recientemente culminadas negociaciones del Acuerdo General de Aranceles y Comercio (GATT), por cuanto no estuvieron a la altura de las expectativas en términos de desmonte de subsidios y barreras infranqueables al comercio .

De los cultivos tradicionales, la mayor caída se registró en la producción de arroz. El área sembrada bajó en un 20 por ciento, al pasar de ocho mil hectáreas a 6.428 hectáreas, lo que significó una disminución de igual proporción en las toneladas producidas.

En cuanto al sorgo, la disminución fue del 17,8 por ciento, con un total de 42 mil hectáreas ocupadas al finalizar el año.

Aún cuando los agricultores dejaron de sembrar la mayoría de los productos tradicionales, la soya siguió siendo una importante fuente de ingresos para la región: se cultivaron 35 mil hectáreas, mientras que al finalizar 1992 había 27 mil hectáreas de tierra ocupadas con el producto. Esto significa un incremento del 30 por ciento.

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