Cuidado con los ‘gadgets’

Cuidado con los ‘gadgets’

Los artilugios electrónicos, conocidos en inglés como gadgets, han invadido nuestra vida. Diariamente se ven escenas difíciles de imaginar algunos años atrás. Muchas de estas constituyen hasta muestras de una pésima educación ya que molestan a terceros o invaden nuestra privacidad, que hace necesaria la famosa urbanidad de Carreño.

28 de enero 2008 , 12:00 a.m.

Hoy es casi común entrar a una sala de cine y tenerse que aguantar a los muchachos sentados al lado de uno jugando con el celular o el iPod, iluminando en forma incómoda toda la fila, hasta que la película empieza. No solo hay que soportar la charla de la gente en espectáculos públicos que requieren de silencio, sino la luz de los celulares o su timbre, llegando al extremo de que muchas veces los contestan sin importar a quién estén incomodando.

Tampoco es de extrañar la vivencia de entrar a un restaurante y ver a la mayoría de los comensales charlando por celular sin importar quién esté a su lado. Olvidan que el almuerzo o la cena es precisamente para comer.

No todo es malo, por supuesto. Existen gadgets que se usan para mejorar la forma en que llevamos a la práctica algunas de nuestras actividades. Hacer ejercicio acompañado de un reproductor MP3, casi siempre un Apple iPod, es algo muy positivo. Trotar al ritmo de un vallenato, en mi caso, es una experiencia insuperable. Antes, esto no se podía hacer, luego fue posible usando un Sony Walkman de casete, que era como llevar un ladrillo en la cintura. Ahora se puede, portando un aparatico de tamaño insignificante y con una capacidad y fidelidad mucho mayor a lo que existía antes.

Subirse a un avión y en la mitad del vuelo ver cómo los pasajeros ven películas en un gadget del tamaño de una billetera es algo muy común.

Inimaginable, años atrás. Nuestra vida ha cambiado muchísimo gracias a la tecnología y sus frecuentes avances. No se le debe tener miedo al uso de esos aparatos novedosos, entendiendo que, como todo en la vida, requieren ser usados con discreción y respeto por los demás. Debo reconocer que he sido culpable en alguna ocasión de todos los casos que he descrito aquí, pero también debo decir que me he dado cuenta de la embarrada que he cometido con esto.

* * * * El lunes 4 de febrero hay que demostrarle a la banda narcoterrorista que dice llamarse “del pueblo”, que de eso no tienen nada. Que liberen ya a todos los secuestrados. Corre por la calle el chiste de que los venezolanos últimamente se han mostrado muy a favor del intercambio humanitario… ¡quieren que les cambiemos a Uribe por Chávez! guisan@eliempo.com.co

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