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PALACIO HIZO HISTORIA EN BARRANCA

PALACIO HIZO HISTORIA EN BARRANCA

Héctor Iván Palacio llegó totalmente bañado, como si acabara de salir de la ducha con uniforme, bicicleta, guantes y zapatillas.

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
26 de abril 1996 , 12:00 a. m.

Pero no era así. El mono del Orgullo Paisa, venía de pedalear 169 kilómetros, los últimos 30 bajo una temperatura de 40 grados centígrados, como para prender un cigarrillo, sin necesidad de usar encendedor.

El paisa acababa de ganar la cuarta etapa de la Vuelta a Colombia-Colmena.

No pedaleó cuatro horas completas, pero pareció como si viniera de darle toda la Vuelta a Colombia. Estaba agotado.

Más colorado que de costumbre, intentaba respirar entre una cantidad impresionante de aficionados que querían conocer al hombre que ganaba la primera etapa de una Vuelta en Barranca.

Y ese es bueno o es malo? , preguntó uno de esos desprevenidos que pasaban por ahí en ese momento.

Es bueno. Muy bueno, porque este antioqueño de un año para acá está corriendo mejor. Más seguro, más pausado y con más ganas.

Ya no es el mismo monito, tímido que el año pasado estuvo casi todo el Clásico RCN de líder, por el que nadie apostaba para conservar la camiseta.

El Palacio de ahora es el corredor que le pelea a Juan Diego Ramírez, el actual subcampeón de la Vuelta, el liderato del equipo de la Gobernación de Antioquia-Pilsen.

Cada vez que a Raúl Mesa, el técnico del equipo, se le pregunta por Juan Diego, lo más seguro es que termine hablando de Palacio.

No está casado con nadie. Sabe que en Palacio tiene al hombre desequilibrante que no se va de la Vuelta sin ganarse por lo menos una etapa.

Y así lo ha demostrado. En la Vuelta del 94 fue primero en la que llegó a la Mesa; en el 95, en Buga, y ahora en Barranca.

Con lo de ayer se metió en clan de los diez primeros. Estaba en el 17, sin mostrarse mucho, pedaleando con inteligencia, buscando el momento oportuno para dar el golpe. Así es el mono Palacio.

A tenerse fino! De aquí en adelante hay que tenerlo en la baraja de favoritos, no solo por ser del Orgullo Paisa, equipo que está en deuda, luego de su muy discreta actuación en el Clásico, sino porque desde el 1993, cuando ganó Carlos Mario Jaramillo, Antioquia no celebra. No gana ni siquiera la etapa que pisa sus tierras.

Cinco días de carrera y la hora de pisar territorio antioqueño está cerca.

El domingo, la carrera llegará a Santa Helena, el punto en el que de un tiempo para acá gana cualquiera, menos un antioqueño.

Ahora es diferente, los pupilos de Raúl Mesa, y él mismo están convencidos de lo que hay que hacer, así la suerte no este de su lado, hasta el momento.

El equipo tiene dos bajas sensibles: la del Chacho Jorge León Otálvaro, quien se recupera luego de un accidente y la de Elder Herrera, corredor clave, que se debió retirar de la carrera, en la etapa que llegó a El Socorro, por fractura de clavícula.

Así y todo. Mesa duerme tranquilo.

En Juan Diego Ramírez tiene una carta. En Héctor Iván Palacio, el as bajo la manga.

Qué se tengan fuerte, porque Antioquia ya empezó a hacer de la suyas en la Vuelta. Los Paisas no aguantan otra derrota.

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