BANDA NACIONAL:

BANDA NACIONAL:

27 de diciembre 1993 , 12:00 a.m.

La Banda Nacional ha cumplido ahora ochenta años. Nació por la fusión (Decreto 272 del 17 de marzo de 1913) de la Banda del Regimiento de Bolívar No. 1 y de la Banda del Grupo Artillería Bogotá. En 1939 la Banda pasó a depender exclusivamente del Ministerio de Educación Nacional; en 1968 pasó a ser parte del Instituto Colombiano de Cultura.

Quienes hemos vivido más tiempo que la misma Banda, recordamos que en los muy lejanos días de la Primera Guerra Mundial, y en los años siguientes, conocimos muchas obras grandes de la literatura musical en las transcripciones para banda que dirigía el inolvidable maestro y señor Andrés Martínez Montoya, por 19 años director de la banda, especialmente en las retretas dominicales del Parque de la Independencia. Luego vinieron 40 años de José Rozo Contreras, y más tarde diversos directores, como Roberto Pineda Duque, Luis Becerra, Eduardo Carrizosa y Luis Fernando Pérez.

No todo ha transcurrido por un sendero de rosas. La Banda Nacional ha conocido días muy difíciles. Pero ahora parece que el Estado (Colcultura, digamos) se está apiadando de la venerada institución; así es como ahora se despierta la atención hacia ella, por medio del homenaje rendido en sus ochenta años. El pasado sábado 4 de este mes, en el auditorio de la Universidad Nacional, se estrenó en Colombia la versión para banda del famoso oratorio profano Cármina Burana de Carl Orff, con repetición el lunes 6 en el Teatro Colón.

Se trata de un arreglo especial para banda de John Krance, en transcripción y adaptación general para banda y coros de Germán Gutiérrez. Este joven compositor y director tolimense tuvo a su cargo la dirección en ambas ocasiones. Solistas fueron su hermana Martha Gutiérrez Upegui, soprano; Gildardo Sepúlveda Londoño, tenor, y Gonzalo Montes Toro, bajo. En la parte coral colaboraron los Coros Filarmónicos Santafé de Bogotá (Carmiña Gallo), el de Julián Gómez Giraldo y Juvenil e Infantil de Colcultura (María Teresa Guillén Becerra).

Tal vez fue excesivo el aporte coral frente a la banda. Esta tocó como en sus mejores momentos. Los solistas cumplieron notablemente, enfrentados a las dificultades que Orff, en los casos de la soprano y el tenor, les impone cruelmente. Fue, en resumen, una presentación muy digna. Todas las partes cumplieron ante las exigencias de Orff, John Krance y el muy dotado director Germán Gutiérrez.

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