EL REPORTE GORE

EL REPORTE GORE

El fenómeno de la globalización de la economía está acompañado de una estandarización de políticas y una internacionalización de las ideas y de los discursos de los intelectuales contemporáneos. Todos los países del mundo están en búsqueda de claridad frente a la nueva fase del capitalismo contemporáneo. Casi todos ellos han sido impactados por los delineamientos teóricos de los neoliberales de los años 80 y con mayor claridad, por planteamientos como los contenidos en el llamado Consenso de Washington de John Williamson, miembro del Instituto de Economía Internacional de Washington. Las recomendaciones del Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional, cumplen también su cometido. A nivel nacional, son varios los nuevos pensadores que refrescan y enriquecen el discurso teórico. Me atrevería a sugerir que se revisaran los valiosos escritos de Fernando Rojas Hurtado, los de Víctor Manuel Moncayo y los de Luis Jorge Garay y Antonio Urdinola. A nivel internacional sobresale Alvin

27 de diciembre 1993 , 12:00 a.m.

Dentro de este contexto, el presidente Clinton le solicitó a su vicepresidente, Al Gore, el pasado mes de marzo, que investigara sobre los cambios necesarios para que el Gobierno federal le respondiera mejor al pueblo norteamericano. Fruto de ello, se ha publicado el reporte titulado The Gore Report el cual apunta a establecer las acciones concretas que harán posible crear un gobierno más eficiente, que trabaje más y mejor y que disminuya sustancialmente los costos de funcionamiento. El documento plantea un histórico cambio, basado en recomendaciones como: simplificar el proceso de estructuración del Presupuesto Nacional; simplificar y hacer más flexible el proceso de compra de bienes y servicios del Estado; descentralizar la política de personal; hacer más flexible el sistema de clasificación de cargos y pagos y dar mayor énfasis en la calificación a la experiencia de las personas. Descentralizar las decisiones, dándole mayores atribuciones al poder local. Prestar los servicios del Estado orientándolos al cliente, entendiendo que el usuario es lo principal; usar los mecanismos de mercado para resolver los problemas; invertir en lo que sea necesario para elevar la productividad; establecer responsabilidades por cumplimiento de objetivos; mejorar la calidad del sitio de trabajo; hacer más participativo al trabajador en la administración; eliminar el papeleo y todo tipo de normas que entorpezcan el funcionamiento. Estoy seguro de que de todos estos autores y documentos tenemos mucho qué aprender y aplicar en nuestro medio. Para complementar lo bien que le va al país, debemos retomar el debate de las ideas, entendiendo que el viejo discurso planteado por la mayoría de los ideólogos de los partidos tradicionales ha sido desbordado y se debe renovar, si se quiere estar a tono con la nueva realidad del mundo contemporáneo. La política del actual gobierno enriquece con creces el debate. Qué equivocados estaban quienes vaticinaban el fin de las ideologías y el agotamiento de las ideas!

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.