UNA TARDE CON MÁS PENA QUE GLORIA

UNA TARDE CON MÁS PENA QUE GLORIA

Con una entrada de media plaza, los toreros Nelson Segura, Joselito Borda y Jaime Devia tuvieron una tarde desafortunada ayer en la Santamaría, de Bogotá, pues les correspondió un encierro (seis de Manuel Orbes y uno de Achury Viejo) muy disparejo y manso, del cual uno fue devuelto a los chiqueros. Los toreros nacionales, por falta de materia prima, se mostraron nerviosos y escucharon varios avisos. A Jaime Devia, quien confirmó la alternativa, le fue devuelto su primero por manso. A su reemplazo, de 439 kilos, lo recibió con cinco verónicas y el remató con media. Con la muleta ejecutó tandas de derechazos y algunos ayudados por alto. El toro era de embestida peligrosa. Mató de estocada.

27 de diciembre 1993 , 12:00 a.m.

A su segundo lo recibió con varias verónicas. El animal se tornó difícil para llevarlo a la pica. Con la franela ejecutó algunos derechazos. Sufrió un revolcón y después decidio matar al toro, lo cual logró después de varios pinchazos.

Nelson Segura nada le pudo hacer con el capote a su primer enemigo, de 442 kilos. Después de picado, le ejecutó un quite por chicuelinas. Con el trapo rojo instrumentó series de derechazos sin mayor temple, y con la izquierda logró buenos naturales, que fueron premiados con música. Siguieron molinetes, pases rodilla en tierra, más naturales y desplantes. Pinchazo, dos avisos y varios intentos descabellos.

A su segundo, de Achury Viejo (445 kilos), lo recibió con cinco bonitas verónicas y remate de media. Con la muleta ejecutó series de derechazos en los que el toro le trompicó el engaño. Por la izquierda, el burel iba al cuerpo. Porfió pero nada pudo hacer. Dos pinchazos y descabello.

Joselito Borda, a su primero de 430 kilos, un toro abanto, le ejecutó algunas verónicas. Con la muleta logró el premio de la música por sus tandas de derechazos. Logró algunos buenos naturales, para rematar con el pase de pecho rodilla en tierra. Con el estoque estuvo fatal, hasta el punto de que le sonaron los tres avisos.

A su otro enemigo también lo recibió con verónicas poco lucidas. Con el trapo rojo nada pudo hacer. Escuchó un aviso y mató de estocada y varios intentos de descabello.

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