Investigan detalles de barcaza que está hundida cerca de Santa Marta

Investigan detalles de barcaza que está hundida cerca de Santa Marta

En medio del enfrentamiento entre el Decameron de Santa Marta y el Instituto Nacional de Concesiones (Inco) por la construcción de una vía paralela a la férrea para el paso de un megatren carbonero –al que se opone el hotel aduciendo problemas de contaminación– se conoció de un reciente hallazgo en el fondo del mar de una barcaza de las usadas para transportar carbón.

26 de enero 2008 , 12:00 a.m.

El hecho ocurrió en la ensenada de Alcatraces, cerca de Santa Marta.

El hallazgo se hizo por casualidad durante una diligencia de rutina que la Capitanía del Puerto ordenó para determinar las condiciones oceanográficas de la ensenada, y puso más leña al fuego de la ya encendida polémica entre hoteleros y explotadores de carbón por los efectos ambientales en la zona.

En la inspección, en diciembre pasado, se utilizó un sonar (especie de radar) de alta definición que captó la barcaza a nueve metros de profundidad en los dos corredores de fondeo de la concesión Drummond, que extrae el mineral en Ciénaga. También detectaron otros materiales, como tubos y cables.

Y aunque en medio de la tensión del Decameron con los carboneros llegó a sugerirse que la barcaza era de propiedad de la Drummond, que contenía mineral y que el hundimiento nunca se reportó a la Capitanía del Puerto, esta apenas está tratando de determinar si estaba cargada con carbón y si el incidente fue puesto en conocimiento de la autoridad marítima en su momento.

De hecho, según supo este diario, es posible que esta sea una barcaza antigua, que esté vacía y que no represente ningún peligro para la navegación y el medio ambiente del lugar.

La Drummond salió al paso Sin embargo, y ante las menciones que se han hecho de la empresa, la Drummond expidió ayer un comunicado en el que aseguró que ninguna barcaza suya cargada con carbón se ha hundido.

Explicó que 1994 contrató a la sociedad Norberto Odebrecht para la construcción del terminal marítimo, y esa empresa subcontrató con Intermodales S.A. diferentes servicios para las obras.

Esta a su vez usó para un dragado las barcazas Lebrija I y Lebrija II, pero esta última se hundió en el segundo semestre de 1995 (momento para el cual Puerto Drummond no había iniciado operaciones), situación que fue puesta en conocimiento de la Autoridad Marítima. Para extraerla, utilizó otra barcaza, la Lebrija I, que también zozobró.

Este siniestro también fue debidamente informado y reportado a las autoridades marítimas competentes, dice la firma.

“Las barcazas no son ni fueron en ningún momento propiedad de Drummond.

Tampoco estaban adscritas a su operación portuaria de cargue de carbón, y según las directivas de la Capitanía del Puerto de ese momento, ninguna dio muestras de contaminación”, dice el comunicado de la compañía minera

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