JESÚS NACIÓ EN JERUSALÉN

JESÚS NACIÓ EN JERUSALÉN

El veinte de diciembre, a las ocho de la noche, el niño Dios ya había nacido en Jerusalén. Sí, en Jerusalén. A su lado no había mula ni buey. Un camello rojo lo calentaba con su vaho y una oveja se comía la pajita de la cuna. No. No era paja... Era arena. Su papá y su mamá son de cartón. Y el portal, hecho del mismo material, y cubierto con una página desflecada de EL TIEMPO del 21 de noviembre, linda con la majestuosa fachada del Castillo de San Felipe, de Cartagena.

22 de diciembre 1993 , 12:00 a.m.

Seguro que San Francisco de Asis, el inventor del pesebre, se hubiera sentido satisfecho de haber estado el lunes con los asistentes de TEO rezando la novena en el sector de El Tanque-La Laguna. El santo no quería representar el nacimiento del hijo de Dios, sino la pobreza de un niño que no cuenta con nada de lo que necesita un recién nacido.

Así es el pesebre de ese sector de Jerusalén, el barrio más grande se Cuidad Bolívar, al suroccidente de Bogotá. La comunidad, encabezada por un grupo de niños, entre los ocho y los doce años, quisieron hacerlo lo más parecido a la realidad. Además, como es ecológico, no tiene maticas ni flores, y se ve más pobre todavía , comenta Diego Méndez, de once años, quien fue nombrado coordinador del equipo.

El pesebre, además de realista y ecológico, es portátil. No se puede dejar en el parque porque el viento y los chiquitos lo dañan , explica una mamá.

Ella se llama Mariela Perilla y forma parte del Comité Pro Parque, que inscribió la última gran obra comunitaria del sector en el Concurso Taller que dirige TEO y que organizaron EL TIEMPO, el DAMA, la CAR, la Fundación Renaser, los consorcios de aseo Lime, Cuidad Limpia y Aseo Capital y el Despacho de la Primera Dama del Distrito.

Sus dos hijas, de cinco y ocho años, también están metidas en el rollo. Los niños han vivido todo nuestro trabajo de muchos meses por tener un parque amplio, verde y con espacios para jugar. Ellos están impregnados de ese esfuerzo y nosotros permanecemos ocupados en nuestro trabajo. Quiénes mejor que los niños para embellecerlo y protegerlo? Por eso los inscribimos y por eso están haciendo los talleres de TEO .

El esfuerzo salta a la vista. Ahora tienen allí cancha de microfútbol y de baloncesto, un pequeño parque de atracciones para los niños hecho en madera de colores, butacas de concreto, y unas pequeñas cercas que no cercan nada, pues no han podido conseguir que los árboles prendan. Ojalá que el señor TEO nos aconseje bien lo que tenemos que hacer, porque un parque sin árboles como que no se ve bien , afirma Diego.

Mientras a este lado se habla de ecología, en las gradas de la cancha de baloncesto, Mauricio, un pequeño de cinco años que es más grande que el pesebre, se goza los gozos como si fueran un rap .

Su tío Aldemar, que tiene el doble de su edad, ingresa a la avalancha de niños que quieren arrancarle de las manos a Alfredo Gutiérrez, el coordinador del Programa Bogotá Verde del DAMA, una de las novenas por los Derechos de los Niños de EL TIEMPO y Unicef que está repartiendo.

Y una muchachita un poco más grande, de pelo largo y saco rosado, que ya agarró la suya, hace un gran esfuerzo por quedar bien con lo que le tocó: leer de corrido en voz alta, aunque el color del sueter se le suba a las mejillas. Ellos, como el niño Dios, nacieron en Jerusalén.

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