LA RONDA URUGUAY DEL GATT

LA RONDA URUGUAY DEL GATT

Acaba de concluir exitosamente, tras siete años de discusiones, la más grande negociación de comercio internacional jamás realizada, denominada la Ronda Uruguay del Acuerdo General de Comercio (GATT por sus siglas en inglés). Esta ronda fue particularmente especial porque no se concentró, como las anteriores, únicamente en las rebajas de los aranceles al comercio entre los principales países del mundo, sino que atacó otros temas que venían limitando considerablemente el libre tránsito de bienes y servicios. Prácticas como las restricciones no arancelarias de todo tipo; la legislación para combatir la competencia desleal; los privilegios a las empresas nacionales en materia de servicios, etc., fueron reglamentadas en esta Ronda de la manera más amplia y general posible.

26 de diciembre 1993 , 12:00 a.m.

La Ronda Uruguay frena la tendencia proteccionista que venía tomando la economía internacional, y que de haber continuado hubiera llevado a la creación de grandes bloques continentales de comercio, antagónicos entre sí, y combatiéndose con todas las prácticas discriminatorias que ya en la década de los años treinta preludiaron la Segunda Guerra Mundial.

En esta lucha de bloques, Colombia no hubiera tenido más remedio que afiliarse al encabezado por Estados Unidos, ya que poco chance le hubiera quedado de ser aceptada en los bloques europeos o asiáticos. Ello hubiera sido funesto para el país, cuya política comercial se basa en diversificar al máxico posible sus mercados de exportación y de importación.

Recientemente, nuestro embajador ante la Comunidad Europea, Carlos Arturo Marulanda, resaltaba cómo si se excluye al petróleo, la CEE recibió un mayor volumen de exportaciones colombianas en 1992 que los propios Estados Unidos, en contra de la creencia general. Ello se debe en parte a las preferencias comerciales que se han recibido de la Comunidad en compensación por nuestra lucha contra el narcotráfico. Esas preferencias, que también se extienden a Perú, Ecuador y Bolivia, vencen el año entrante, pero hay voluntad política por parte de la Comunidad para renovarlas.

Colombia tomó bajo la Administración Gaviria la decisión de prepararse para un mundo en el que los flujos de bienes, capitales y servicios fueran mucho más libres, y a ese objeto se han hecho profundos cambios en nuestra legislación, en desarrollo de la denominada apertura . El fracaso de la Ronda Uruguay del GATT probablemente nos habría obligado a dar marcha atrás en algunos de estos aspectos. Ahora, en cambio, nos encontramos mejor preparados para el nuevo contexto económico internacional.

Lo ideal para el país consistiría en que pudiéramos mantener las preferencias unilaterales de que disfrutan los países andinos no sólo en la CEE sino también en Estados Unidos, dado que la lucha contra el narcotráfico, de donde se derivan, va para largo. Más aún, habría que tratar de obtener concesiones similares en el este de Asia, y por iguales razones. La Ronda Uruguay ha validado la orientacion aperturista del país y, especialmente, su carácter multilateral, que debe acentuarse.

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