Energía pura para estudiar

Energía pura para estudiar

Además de alistar la maleta con los nuevos útiles, otra preparación que deben hacer los estudiantes para empezar bien el año es la de estar en óptimas condiciones físicas y mentales. Es decir, estar dispuestos nutricionalmente.

24 de enero 2008 , 12:00 a.m.

Y teniendo en cuenta ese propósito, no hay que olvidar que la primera comida del día y la lonchera son dos porciones de alimentos básicos que representan un importante porcentaje de las calorías diarias que necesitan los escolares.

Primero, el desayuno interrumpe un periodo largo de ayuno en el que se han dedicado entre 8 y 10 horas al sueño, tiempo en el que el organismo deja de desarrollar algunas funciones, por lo que esa primera comida debe incluir un componente energético que lo reactive y lo ponga de nuevo en funcionamiento.

Ese primer alimento del día aporta al organismo entre el 25 y 30 por ciento del total de las calorías que requiere diariamente una persona para una alimentación balanceada, y proporciona la energía y los nutrientes necesarios para cumplir con las funciones calorífica, formadora, regeneradora, constructora y reguladora.

El desayuno ideal La primera comida del día para un niño en crecimiento y que además estudia debe contener los nutrientes básicos: vitaminas, hierro, zinc y calcio, entre otros minerales, y de manera equilibrada combinarlos con lácteos, pan, cereales y frutas variadas.

Diversos estudios demuestran que el desayuno ayuda a los niños a pensar con rapidez, prestar atención y comunicarse en forma apropiada. Por el contrario, un niño que va al colegio sin desayunar correctamente tiene dificultades de concentración y memoria, o puede sentirse cansado y nervioso, lo que afectará sus procesos intelectuales.

Todo esto, debido a que el cerebro se alimenta de glucosa y funciona a través de ella. Por esto, el desayuno debe aportar aproximadamente 140 gramos de esa sustancia, de lo contrario, el organismo se obliga a reemplazarla por las grasas, que, en realidad, son menos eficaces para estos fines.

Un desayuno adecuado para el crecimiento, desarrollo y buen desempeño de los niños en el colegio debe contener: - Lácteos: leche, yogur o queso, que combinados con los cereales brindan proteínas de alto valor biológico, más calcio, hierro y zinc. También el huevo provee proteínas.

- Cereales, galletas o pan: fuentes energéticas que aportan hidratos de carbono a la dieta y ayudan en la existencia de glucosa.

- Frutas y jugos: vitaminas hidrosolubles necesarias para el organismo que no se acumulan en el organismo, por lo que deben incorporar diariamente.

Intervienen en el funcionamiento del intestino y de los órganos digestivos.

Asesoría: Lucía Correa de Ruiz, Presidenta Asociación Colombiana de Dietistas y Nutricionistas (Acodin).

¿Qué deben contener? - Alimentos energéticos. Son los encargados de brindar energía. Aquí están los carbohidratos, azúcares y grasas como las harinas (pan, ponqués, galletas y dulces caseros).

- Alimentos formadores. Son aquellos que proveen las proteínas necesarias para el crecimiento. Están los lácteos como el yogur y el queso, también el huevo y los productos de origen vegetal, como las habas y las semillas oleaginosas como el maní.

- Alimentos reguladores o protectores. Aportan las vitaminas, minerales y fibras necesarias para la producción física e intelectual. En ellos encontramos las verduras y las frutas.

Finalmente, es importante el consumo de agua, pues este elemento natural mantiene hidratado el cuerpo.

Lonchera nutridivertida La lonchera ayuda en el crecimiento y desarrollo de los niños, quienes pierden mucha energía al estudiar, jugar y practicar deportes; por ello, se debe preparar con alimentos propicios para cumplir con su función nutricional.

Una lonchera adecuada lleva una fruta, una bebida láctea y un alimento que proporcione energía, como las galletas o el pan. Si lo desea puede cambiar la fruta por un jugo natural.

Todos los alimentos deben ser de fácil digestión y ser variados, y por ningún motivo, ni el desayuno ni la lonchera remplazan el almuerzo o la cena de un niño. También las porciones deben ir acordes con la edad y el nivel de desarrollo. Por ejemplo, un niño entre los 4 y 7 años necesita cantidades pequeñas que van aumentando con el crecimiento, mientras que los adolescentes, por sus múltiples actividades, requieren refrigerios con frutas y sándwiches para soportar las largas jornadas fuera de casa.

Para hacer que la lonchera sea del agrado de sus niños, involúcrelos en su preparación. Permítales en ocasiones elegir el tipo de alimentos y empaque sólo lo que ellos puedan comer en su tiempo de descanso. Lave diariamente la lonchera, y empaque higiénicamente los alimentos por separado. Procure que las frutas lleven su cáscara, pues esta evita la oxidación y se aprovechan mejor su fibra y vitaminas.

''El desayuno es una de las comidas más importantes del día, pues se realiza después de un ayuno nocturno que puede ir de 8 a 10 horas”.

Lucía Correa de Ruiz Dietista y presidenta de Acodin

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