Ante los mercados tambaleantes yvolátiles

Ante los mercados tambaleantes yvolátiles

Un poco o un mucho tarde, la Reserva Federal de Estados Unidos, ante la inminencia del desplome bursátil de Wall Street, resolvió salirle de emergencia al paso y, con este objeto, subió en tres cuartos de punto la tasa de interés de referencia. En esta forma, logró detener el colapso bursátil, aprovechando la pausa casual del día festivo. Pero no consiguió, ni era factible, parar súbitamente y en seco el debilitamiento o desvanecimiento del período de auge que impulsara el sostenido vigor de la economía estadounidense y al cual contribuyeran China, India y otros países emergentes.

24 de enero 2008 , 12:00 a.m.

Reiteradamente, se pregunta cómo fue posible llegar a semejante desbarajuste, recorriendo la misma vía que condujo a la catástrofe de 1929 y a su precedente británico de 1720. La causa la encuentra J. K. Galbraith en la orgía especulativa, susceptible de repetirse a lo largo de la historia, pese a sus severos escarmientos. En la presente oportunidad, se desató en el seno de la actividad inmobiliaria e hipotecaria de Estados Unidos y se trasmitió a Europa y en menor proporción al Asia a través de una complicada red de venta de las obligaciones crediticias originales.

La desregulación temeraria de los mercados abrió la puerta al aventurerismo financiero, movido por el afán de la máxima rentabilidad, sin miramiento mayor por la seguridad y la sanidad de las operaciones. No se imaginó que una perturbación en esa área específica fuera a repercutir tan grande y directamente en los demás sectores y valores y acabara reflejándose en contracción global del crédito y en bajas simultáneas de las cotizaciones bursátiles.

La tonta idea de que se habían superado los bruscos vaivenes del ciclo económico indujo a depositar interesada fe de carbonero en la capacidad de los mercados para corregir serios desvíos. En vano se creyó erradicado el germen de las crisis de las estructuras del sistema capitalista y se cancelaron sus antídotos. Las lecciones imprescriptibles de John Maynard Keynes y del “New Deal” en la Gan Depresión se juzgaron obsoletas y estorbosas, así en medio de las actuales tribulaciones se sienta la necesidad apremiante de revivirlas. El problema es de los mercados.

Lo cierto es que en Estados Unidos se han venido reclamando medidas prontas para evitar la debacle. Como el presidente Hoover en 1929, el presidente Bush plantea la necesidad de reducciones tributarias que no se han estimado suficientes. Por fortuna, republicanos y demócratas convergen, con sus respectivas ideas, a la búsqueda de fórmulas que fortalezcan el poder de compra de los consumidores, vitalicen la demanda y le restituyan su dinamismo a la desanimada y nerviosa economía. Compartiendo ellos la evidencia del peligro, cabe confiar en que se pongan de acuerdo para movilizar cuantos recursos e iniciativas sean menester para evitar la catástrofe. Al mundo le interesa que así sea. Pues, a estas alturas, no parece válida la hipótesis de que un drástico descenso de la economía estadounidense sea compensado por la pujanza de otros.

Objetivamente, por la diversidad de circunstancias y conocimientos, no se ve razón para temer que Estados Unidos se precipite a una depresión como la muy profunda y prolongada de 1929. Pero una recesión, ojalá benigna y corta, dependiendo su intensidad y duración de las determinaciones correctivas y preventivas, ahora sí parece inevitable. Aun cuando coincida con inflación y se repita el fenómeno fáctico de su simultaneidad.

El flanco más vulnerable de Colombia lo constituyen el enorme déficit de la cuenta corriente de su balanza de pagos y el riesgo de que se insista en prevenir la inflación con el instrumento único de los aumentos de las tasas de interés, a sabiendas de la revaluación consiguiente, con estímulo a las importaciones y freno a las exportaciones. A todas luces, conviene desprenderse de dogmas, aplicar criterios más selectivos y pragmáticos y velar sin desmayos tanto por el mantenimiento de la actividad económica como por la creación de empleo

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