LA VÍA PERUANA AL MAOÍSMO

LA VÍA PERUANA AL MAOÍSMO

Las causas son complejas, pero si hubiera que elegir una sola explicación, ella tendría que ser el peso del campesinado en la imaginación de los sectores progresistas desde fines del siglo XIX y de la izquierda peruana desde los años 30. Luego de más de medio siglo de una prédica indigenista en que el país moderno debía salvar a los indios de su postración, el maoísmo apareció proponiendo que más bien los campesinos indios serían los que salvarían al país. Ideas como del campo a la ciudad o marxismo campesino impactaron a una población que tenía sus raíces, sus dolores y sus culpas en el campo.

26 de diciembre 1993 , 12:00 a.m.

Para los centenares de miles de jóvenes migrantes e hijos de migrantes que desde los años 40 habían empezado a ser empujados de un campo agostado por el gamonalismo a ciudades hostiles que los hacinaron en barriadas, el maoísmo fue una manera de explicar la desgracia colectiva, paliar el desarraigo personal y a la vez asumir uno de los grandes mitos culturales del país.

A pesar de que la sociedad ya era claramente capitalista hacia mediados de los años 60, muchos peruanos seguían sufriendo un hematoma feudal , como resaca histórica de su experiencia personal o familiar pasada. El maoísmo fue una de las maneras de procesar este hematoma, como una transacción entre lo viejo rechazado y lo nuevo inaceptable.

Interpretación Con la revolución cultural de 1966, el maoísmo intentó despojarse de su costra burocrática acumulada en casi dos decenios de ley y orden, y asumió el radicalismo que le permitió sintonizarse con el temperamento vanguardista y algo putchista del marxismo occidental. Eso lo volvió competitivo en el espacio andino con la nueva izquierda castrista.

Sólo que en Europa la revolución cultural fue percibida como un movimiento antiautoritario y antiburocrático, mientras que en el Perú fue vista como una invitación a insistir en el carácter feudal, en oposición a capitalista, de la sociedad. De esta lectura nace la idea de una revolución campesina en un país no industrial como el Perú.

Con la caída de la Banda de los Cuatro a fines de los años 70, el maoísmo confirmó y se refugió en su condición de ideología de la revolución tercermundista (la idea de los países campo que rodean a los países ciudad que promovía Lin Piao). Para entonces, ya Sendero Luminoso era una variante específica de maoísmo y estaba programando la insurrección.

La cuarta espada La autoproclamación de Abimael Guzmán como la cuarta espada de la revolución mundial (MarxLenin-MaoGuzmán) y la aparición de un pensamiento Gonzalo (el nombre de guerre de Guzmán) fue una manera de comunicar al orbe que la mística de Yenán se había trasladado a los Andes peruanos.

Sendero Luminoso es la fase final de un proceso de creciente radicalización del maoísmo. Durante dos decenios, el grueso de los maoístas, agrupados en el partido Patria Roja, se habían mantenido a medio camino entre lo legal y lo insurgente, rechazando la democracia representativa pero actuando en el movimiento popular y en alianzas con otros grupos de izquierda.

El marxismoleninismo de Patria Roja tenía un marcado acento ruralista solo en las declaraciones. En los hechos, su base principal siempre ha sido más de maestros escolares y de alumnos universitarios. Ha sido y es más un partido de la pequeña burguesía urbana que del campesinado.

Sendero Luminoso intentó cambiar esta situación y de hecho comenzó con una cuota sustantiva de bases campesinas en el departamento de Ayacucho. Su paso a la insurrección en 1980 fue bajo la forma de una guerra campesina clásica, en una de las pocas zonas del país que todavía podían llamarse semifeudales.

Cambio de táctica Sin embargo, en menos de cinco años el esquema clásico de la guerra popular y prolongada del campo a la ciudad tuvo que ceder el terreno a una estrategia de guerra dentro de las propias ciudades, lejos de las bases campesinas y de toda posibilidad de establecer zonas liberadas.

Abimael Guzmán fue capturado en la ciudad de Lima en 1992. Detrás de él fue capturada buena parte de sus principales cuadros políticos y militares. Sus reacciones y las de sus seguidores desde las capturas revelan que la fe en el camino maoísta continúa, aunque ahora adecuada a una nueva etapa.

Esta nueva etapa que quizás comienza sería una versión local del nacionalismo frentista de Mao Tsetung en el contexto de la guerra antijaponesa iniciada a comienzos de los años 20, como movimiento de liberación nacional. Ya no la lucha de clase contra clase, sino la lucha de todo el pueblo . No descartemos ver a Sendero Luminoso participando en futuras elecciones.

Colombia no fue ajena Nuestro país no escapó al gran cisma sino-soviético. A principios de los 60, el Partido Comunista Colombiano también vivió su crisis y de ella surgió el Partido Comunista Marxista Leninista (PCML), que se alineó con Beijing y las tesis de Mao, condenando duramente el revisionismo de Nikita Kruschev.

La influencia, en su momento, fue grande. Y de este purismo ideológico surgiría años más tarde el Ejército Popular de Liberación (EPL-1966), primera guerrilla maoísta colombiana.

Consecuentes con su línea maoísta, estos grupos concentraron sus esfuerzos proselitistas en el campo, en vez de buscar, como lo dictaba Moscú, el apoyo del proletariado urbano.

Mao pregonó que había que organizar al campesinado política y militarmente, para que el campo pudiera tomarse la ciudad. Mao se ajustaba a la realidad de China.

Durante el gobierno de Pastrana, cuando Colombia era aún un país esencialmente rural, se dio una fuerte lucha por la tierra y el auge de invasiones campesinas dio cuenta de esa aplicación del maoísmo líderada por el EPL y algunos sectores maoístas del ELN (castrista).

Además, esta lucha por llegar al poder desde la periferia respondía al pensamiento maoísta de que al enemigo no se le debe confrontar de frente, sino desgastarlo poco a poco con pequeños grupos que golpean y desaparecen. Estrategia que heredaría toda la guerrilla colombiana.

Sin embargo, la transformación urbana del país, el cambio del contexto nacional e internacional, requieren un cambio de estrategia que no todos los maoístas están dispuestos a aceptar.

El PCML se enreda en una serie de divisiones que lentamente lo van a reducir a su más mínima expresión.

Hoy en Colombia, los maoístas son pocos y están divididos entre quienes respaldan a Deng Xiaoping y sus reformas, y entre quienes siguen siendo maoístas radicales. Estos últimos son aquellos que ven (o veían) en Sendero Luminoso el ejemplo perfecto de la validez del maoísmo como vía para América Latina. Pero, su número y representitividad es prácticamente nula.

Ya poco campo hay para el sectarismo en una era en que la izquierda nacional y extranjera es consciente del enorme costo político de haber copiado alternativas sin darse a la tarea de generar las propias.

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