Serbia: entre Rusia y la UE

Serbia: entre Rusia y la UE

Una nueva crisis, que puede generar más de un dolor de cabeza para la Unión Europea (UE) y Estados Unidos, se está cocinando en Serbia –la principal de las repúblicas que formaban la antigua Yugoslavia– con motivo de la reñida lucha por la presidencia entre el actual mandatario, el pro occidental Boris Tadic, y el ultranacionalista pro ruso Tomislav Nicolic. El domingo pasado, en una repetición casi exacta de lo que ocurrió en el 2004, Nicolic ganó la primera vuelta de la elección con 39,5 por ciento de los votos frente a 35,5 de Tadic, lo cual forzará una segunda vuelta el 3 de febrero. Nadie se atreve a pronosticar si esta vez también se repetirá lo que pasó en la segunda vuelta de hace tres años, en la que Tadic logró revertir el resultado.

23 de enero 2008 , 12:00 a.m.

Para volverlo a hacer, Tadic deberá convencer a los seguidores de otros siete candidatos que capturaron el 25 por ciento del electorado en la primera vuelta. Si lo consigue, Serbia avanzará hacia su incorporación a la UE y se concretaría con menos problemas la proyectada independencia de Kosovo, la provincia serbia de mayoría albanesa que tiene para ello la bendición de Washington y las potencias europeas. Pero si gana Nicolic, el líder del Partido Radical Serbio sobre el cual pesan acusaciones por los crímenes de ‘limpieza étnica’ cometidos en Croacia durante los años 90 –cuando fue viceprimer ministro del tristemente célebre Slobodan Milosevic–, las cosas serían a otro precio.

Nicolic se opone más radicalmente a la independencia de Kosovo –un territorio que los serbios consideran la cuna de su civilización– y ha dicho que si gana la presidencia y ella se produce, cancelará el proyecto de incorporar a Serbia a la UE. Tampoco ha ocultado su interés por estrechar las relaciones de su país con Rusia, que se ha mostrado dispuesta a realizar inversiones allí.

Una figura clave en la lucha por la presidencia es el actual primer ministro, Vojislav Kostunica, que sucedió a Milosevic tras los turbulentos días del año 2000, en que aquel perdió el poder. Hoy está aliado con el presidente Tadic, pero comparte muchas ideas de Nicolic, comenzando por el rechazo al plan de la ONU para independizar a Kosovo. De la forma en que deshoje la margarita puede depender quién gane el pulso que libran la UE y Rusia en el escenario serbio.

editorial@eltiempo.com.co

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