LAS CINCO C DEL AÑO

LAS CINCO C DEL AÑO

Cinco temas dominaron la política en 1993: Campaña, Corrupción, Congreso, Corriente y César (Gaviria, por supuesto). Vamos por partes. Campaña: comenzaron cinco candidatos y culminaron como quince. Cada cual, con su cuento. Cantidad de compromisos cruciales, sin centavos en la cartera. Confirman que Cusiana cubrirá costos a cabalidad de carreteras, contenedores cargueros, carrileras, caminos, colegios, comunas y centros de salud. La cuestión consistió en que un candidato de cabecera salió calceto y congeló campaña y el otro, con cibernética campaña comunicativa, se complicó con chismes, y cojeando compuso conflicto con César. Otro candidato ex combatiente, que camina por Colombia con cien compromisos, cambiaría curso de competencia si en culminación converge con algún candidato en cúspide. Hasta ahora, la controversia contundente ha sido cercana a cero. Se cree que, en 1994, el contrapunteo cimiente la confianza de ciudadanos y que estos concurran a comicios.

26 de diciembre 1993 , 12:00 a.m.

Corrupción: la compra contaminada de conciencias y chanchullo en contratos han corroído comúnmente a Colombia, pero en 1993 colmóse la copa y ciudadanos se conmovieron. El crítico constante, el Veedor, cargó de culpas a César y su cónyuge por Colfuturo, conformó controles a campañas, pero su cantaleta comprobó casi nada. El consejero Cárdenas y los candidatos en la cresta crearon códigos contra la corrupción. Claudia, congresista caleña, y sus compañeros conminaron a los corruptos ante la Comisión de Etica con celebración comunitaria, pero Carlos, curtido congresista cartagenero, convocó a la complicidad en cámaras y no culminó condenado. El Consejo de Estado cogió a contados congresistas con cuestiones cochinas y cortó curules. Otros congresistas compartieron comparsa en capital selvátiva con conspicuo coquero y contrariaron casto Código de Etica de candidato cabeza. Causó la cosa conmoción y los corrieron de la campaña. Científicos consagrados de la cuestión contaron que cremar corpulentas cabezas era crucial en combate contra la corrupción. Colombianos confían en que la condición se cumpla en 1994.

Congreso: cayeron centellas sobre Congreso por canjear sus conciencias, en concurridos cafés en Casa de Nariño y sin colorearse, por cargos y centavos auxiliares en casos de Consejo (Superior de la Judicatura), cambios de cobro a contribuyentes y cuentas fiscales. También cundieron críticas por colgar micos en códigos, como el que canalizaba cantidades de centavitos a colegio cooperativo de curvo congresista. Pero Congreso caído también contó con capaces congresistas que combatieron caduca clase copartidaria, controlaron más a carteras y a César, convocaron ciudadanía a compatir contenidos de códigos y comenzaron a construir unas cámaras conectadas con cambio constitucional. En 1994, corresponde a colombianos concurrir a comicios para que capaces congresistas copen curules y no caigan en coartadas de caciques clientelistas.

Corriente: compañía de combatientes cortó con cura cabeciduro y contactó consejería para conciliación. Con cuantiosas complicaciones, cruentos cuestionamientos de la Coordinadora, la Corriente continuó constante en camino de paz. Concentraron comandos en campamento costeño. Pero cuando colegas combatientes convinieron en converger a campamento, cayeron por cañonazos de crueles cabos. Las conversaciones se congelaron. Pero convencidos de cambio concertado, comandantes de la Corriente y consejeros de César concretaron condiciones de conciliación. Centenares de corrienteros confían en que conciliación convide a convivencia civilizada en otros convulsionados corros.

César: con cincocero; capo caído; crecimiento capitalista; Constitución caminando; cauces para calzar cosas colombianas en el continente; y consolidada cruzada contra crimen, César está camino al cielo entre cantidad de citadinos. Lo caracterizan cabeza calculadora, calzones y capacidad para conducir kinder. Le cuesta contemporizar con críticos que cuestionan crecientes carencias de clase castigada y su ceguera ante certeras causas de conflictos. Centenares de colombianos cansados de conflagraciones claman por un César más cercano a sus calamitosas condiciones. Claro está que son comprensibles las complicaciones de conducir una Colombia con cantidad de contubernios. Ciertamente.

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.