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EUROPA NO SABE QUÉ HACER CON EL HACHÍS MARROQUÍ

EUROPA NO SABE QUÉ HACER CON EL HACHÍS MARROQUÍ

Adam Dunn, el estadounidense, administra un banco de semillas desde un desván en la periferia de la zona roja de Amsterdam. Tiene 26 años, una cola de caballo y se cubre la cabeza con una gorra de béisbol. En un rincón de su desván hay una nevera. (VER MAPA)

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
24 de abril 1996 , 12:00 a. m.

En el interior gira lentamente un cilindro envuelto en seda, lleno de retoños de cannabis holandés. La resina va cayendo en una bandeja.

Dunn pasa un dedo por la bandeja y con el pulgar recoge el polvo para formar un terrón de hachís puro.

No se puede preparar mucho , dice. Es una tarea muy laboriosa. Yo respeto mucho a los que procesan hachís, ahora que soy uno de ellos , agrega.

A todo un mundo de distancia, el campesino se sienta en el suelo de su casa de piedra, a poca distancia de este caserío ubicado en las alturas de las montañas Rif y a varios kilómetros de la carretera más próxima. Se identifica sólo como Abdellah y se niega a una cita que no sea a las tres de la mañana. Tiene miedo de hablar sobre el único cultivo que ha sembrado en su vida. Los marroquíes lo llaman kif.

Aquí todo el mundo cultiva kif , dice. Tiene 46 años y se arropa con una djellaba con capucha. Después de la cosecha, lo secamos al sol. Luego lo almacenamos en un sitio oscuro. Lo trituramos y el polvo pasa a través de una tela. Luego lo prensamos. Ninguno de nosotros ha hecho otra cosa en su vida . Las costas del norte de Africa y Europa son cunas del comercio. Del comercio al contrabando hay un solo paso, y de éste al narcotráfico casi nada. Los holandeses se consideran gente de puertos y carreteras . Los marroquíes del Rif han sido gente de esclavos, oro, armas y kif desde el siglo XVI.

Mezcla contradictoria Cada país hace honor a su naturaleza con una mezcla contradictoria de condena e indulgencia. Los holandeses son abiertos al respecto. Su ley sobre el opio, que celebra su vigésimo aniversario, prohíbe por igual las drogas más adictivas y las menos fuertes, y reprime a los narcotraficantes. Pero al mismo tiempo la ley hace caso omiso de los que venden toneladas de hachís y marihuana en centenares de tiendas con apariencia de café.

Marruecos, como corresponde a una monarquía absoluta, oculta su cultura del kif en las sombras. Un informe destinado a la Unión Europea que llegó a manos de la prensa expresa que en 10 años el país se ha convertido en el primer exportador de hachís del mundo .

El área cultivada de cannabis se ha multiplicado por 10 y llega a 72.000 hectáreas. Y los protectores del negocio, según el informe, van desde el más humilde agente de aduanas hasta el confidente de palacio .

Las autoridades marroquíes han calificado de insultos intolerables éstas y otras afirmaciones. Pero también han montado una operación de limpieza que reconoce la veracidad de algunas. Marruecos no es un narcoestado _dicen_ y, lo que es más, el tráfico de kif es tal que resulta imposible detenerlo.

La guerra contra las drogas tropieza de la misma forma en todas partes. Un ejemplo es la política de EE.UU.: Washington afirmó este año que Colombia no hace lo suficiente en la guerra contra las drogas y le eliminó la ayuda económica, mientras que al caso de México no le presta mucha atención, conmutándole la sentencia por razones de conveniencia política. Hipócrita? Sí que lo es , asegura un curtido investigador del narcotráfico. Pero entre Holanda y Marruecos, la doble moral está llegando a grandes alturas. Parte de esto se atribuye a Francia, que los separa.

Las drogas llegan a Francia desde todas partes. Y eso incluye montones de hachís de Marruecos, el 75% de la droga incautada por la policía francesa en 1994. Aún así, la conexión marroquí no genera protestas en Francia; en cambio, la holandesa sí. De hecho, los franceses no quieren dar luz verde a la apertura de fronteras con otros siete países de la Unión Europea hasta que Holanda suspenda su relajada política en materia de drogas. Como las vacas locas y el tema de la moneda única, las drogas se han convertido en una de las grietas de la Unión Europea.

Estamos muy preocupados y molestos con la situación en Holanda , dice Pierre Lellouche, legislador francés y aliado del presidente Jacques Chirac. La actitud cultural holandesa es diferente de la del resto de Europa y en especial de la nuestra .

Francia se queja de que la situación en Holanda atrae a traficantes de drogas procedentes de países como Turquía, y a miles de hormigas francesas, como se conoce a los portadores en menor escala, que cruzan Bélgica, recogen unas cuantas onzas y se escabullen de regreso a su país.

Se olvidan de Marsella En Holanda, eso suena absurdo. Por qué arriesgarse a transportar las drogas a través de Francia,para luego dar la vuelta y regresar? , se pregunta Thom Degraaf, miembro del parlamento en La Haya. Los franceses persisten en acusarnos, pero se olvidan de Marsella , agrega.

Tras 20 años de ajustes, los holandeses creen tener un sistema que protege de las drogas fuertes a los consumidores de drogas menos adictivas. En realidad, las pandillas holandesas movilizan toda clase de drogas, desde la heroína hasta el llamado éxtasis, pero eso se debe a su tradición comercial y no a su legislación sobre las drogas. Los franceses no aceptan este argumento. Una vez que se ha montado una red para transportar cannabis, dicen sus expertos, se usará para transportar cualquier cosa. Lo que lleva a preguntarse: Por qué los franceses no arman un escándalo sobre Marruecos? En medio de la neblina en Green House, una de las mejores cafeterías de Amsterdam, un fumador ofrece una respuesta: Se comportan como los compinches del Reino de Marruecos] porque están preocupados por el fundamentalismo . Aspira y agrega: Ve? Consumir cannabis ayuda a equilibrar el cerebro .

Tiene sentido, al menos en lo que atañe al fundamentalismo religioso. Marruecos es una isla de estabilidad en medio de las tormentas que sacuden al norte de Africa. Durante 35 años, el rey Hassan II ha controlado a los fanáticos religiosos y se ha esforzado por promover la paz entre árabes e israelíes. Ha taponado la fuga de inmigrantes ilegales hacia Europa y ha convertido a su país en uno de los consentidos del Fondo Monetario Internacional.

Y es posible que sin el kif no lo hubiera logrado.

Marruecos es pobre. Su población se ha disparado de 19 millones en 1980 a 26 millones, y el ingreso anual per capita es US$1.000.

Un tercio de los marroquíes jóvenes están desempleados. La mitad de los hombres y el 80% de las mujeres son analfabetos. Los turistas vienen y van según el terror se desvanece o brota, no aquí sino en la vecina Argelia. Sus exportaciones de fosfato, frutas y flores suben y bajan a la merced de los mercados, las cuotas y la lluvia. El cannabis es la única máquina de producir dinero que siempre funciona.

CRECE EN EL RIF, una franja que va de Tánger a la frontera argelina, se eleva a 1.829 metros y cae sobre el Mediterráneo. El Rif es un paraíso para un contrabandista y un infierno para un granjero, pero allí viven cinco millones de personas cuya única vía de acceso es una carretera en estado catastrófico. Los 680 kilos de hachís que extraen de pequeñas y dispersas parcelas significan no menos de US$2.000 millones al año, el equivalente del déficit oficial de la balanza de pagos de Marruecos. Esta cifra sale del informe encargado por la UE y presentado en 1994 por Geopolitical Drug Observatory, un grupo privado de investigación en París.

Uno de los muchos traficantes de Rif, que recogen la producción de los campesinos, invitó a un investigador a su fábrica de hachís. En un Mercedes nuevo treparon por un camino rústico hasta un caserío. Un hombre, que según el investigador parecía profesional urbano , mostró con orgullo la producción del día. Importó su prensa de hachís de Holanda.

El traficante contó que nunca vendía menos de 227 kilos. Los mecánicos en uno de sus muchos garajes escondidos lo meten en una camioneta y lo envían a cualquier parte. El precio incluye seguro contra casi cualquier eventualidad.

Desde los años 60, el hachís se a deslizado por el Estrecho de Gibraltar en una interminable cadena de turistas y trabajadores migratorios. Pero en los años 80, expresa el informe, el tráfico creció espectacularmente y se volvió una actividad profesional. Los cargamentos, por lo general de entre 20 y 30 toneladas, cruzan el Estrecho de Gibraltar en transbordadores y bordean la península ibérica a bordo de barcos portacontenedores. El hachís viaja en lanchas rápidas y barcos de pesca por arrastre, y en las panzas de pescado congelado.

Temible desarrollo El Drugs Observatory infiere la existencia de un Cartel de Tánger , algunos de cuyos miembros también pertenecen al Rotary Club.

En un temible desarrollo , señala el informe, algunos han comenzado a traficar grandes cantidades a Europa . Sus ganancias vuelven a casa como remesas extranjeras y en un torrente de contrabando: autos, computadoras, prendas de vestir, cigarrillos, etc.

Una vez aquí, gran parte de este dinero se invierte en bienes raíces. En las calles del polvoriento Tánger, altos edificios se proyectan hacia el cielo. Tienen columnas de mármol, puertas de bronce y están vacíos. Las leyes permiten la confiscación del dinero de drogas, pero no lo que se compra con éste.

Marruecos no puede negarlo todo. El gobierno distribuye informes sobre el kif del Rif, donde alaba su genuino cinturón de seguridad a lo largo de la montañas y afirma que apresa a miles de hormigas . Admite que el narcotráfico ha crecido 10 veces en 10 años, pero sólo discrepa en lo que se refiere a las tierras dedicadas al cultivo de kif: 48.564 hectáreas, en comparación con 72.846 hectáreas según el informe del Drugs Observatory.

La culpa la cargan los drogadictos europeos, que cada vez son más. Persuadir a los granjeros del Rif que planten otros cultivos, expresa el informe del gobierno, costaría cerca de US$2.000 millones, e invita a la UE a pagar. Si se deja que Marruecos luche por su cuenta , según una cita atribuida al Ministro del Interior, Driss Basri, este proceso podría tardar 100 años (...) Pero Europa no está preocupada; parece lo suficientemente contenta con Marruecos como es .

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