ENIGMA CON CUERNOS

ENIGMA CON CUERNOS

Anduvo en la francesa Bayona después de haber dejado París y antes de recalar en Barcelona una importante exposición monográfica de Picasso sobre el tema que, fuera del de las mujeres, más le atrajo durante su vida: los toros. Como se sabe, el malagueño fue un taurófilo de tomo y lomo. Amigo de matadores y picadores; autor de un brillante y surreal poema que habla del torero vestido de jardín ; espectador, por supuesto, de cuanta corrida tenía a mano; organizador de alguna que otra; ocasional novillero... el gran artista del siglo vio, sintió, transformó y recreó al toro e hizo de la corrida uno de los principales ejes temáticos de su obra. Para Marie-Laure Bernadac, conservadora-jefe del Centro Pompidou, los toros fueron el detonante de su vocación y él mismo confeso a su amigo el matador Luis Miguel Dominguín que de no ser pintor hubiera querido picar . Tenía la facha perfecta para ello: lo primero que se podría pensar al ver a Picasso es que se trataba de un picador de toros.

26 de diciembre 1993 , 12:00 a.m.

El más sagrado de los espectáculos profanos, el más estético de los bárbaros, el más dramático de los alegres y el más funeral de los festivos fue para Picasso, si no el detonante de su vocación de pintor, sí una constante en su tarea. No se puede pensar en Picaso sin pensar en el toro y en el caballo: victimario y víctima, masculinidad y feminidad, fuerza y gracia, negro y blanco en una obra como la suya, en la que hay tantas polaridades.

Es el toro, más aún que el caballo y que el espectáculo taurino, elemento imprescindible en la obra del pintor. Está presente cuando quiere expresar la fuerza, desde luego, pero también cuando manifiesta otros conceptos y sentimientos. A veces pinta un toro humanado con mirada inteligente; otras veces, uno que semeja un dragón furioso; de vez en cuando, un toro que no es más que un toro. Incluso hay en su obra toritos tiernos y juguetones que parecen no querer herir al caballo sino hacerle cosquillas en la panza; y no siempre los toros picassianos son victimarios sino víctimas, con frecuencia más masacradas que matadas.

Qué quiere decir el artista en la diversidad de sus toros? Picasso fue siempre muy poco afecto a dar explicaciones sobre sus obras y, por tanto, no respondió a satisfacción sobre los significados o simbolismos que encierran los animales en sus composiciones. De su famoso Guernica aseguro que es un cuadro simbólico... alegórico y que ésa es la razón de haber usado el caballo, el toro y lo demás ; pero cuando Barr le pregunta cómo interpretar simbólica o alegóricamente dichos animales, responde: pues este toro es un toro, este caballo es un caballo y también hay una especie de pájaro, un pollo o una paloma... . El escritor Larrea llego a cometer el atrevimiento con visos de estupidez de pedirle a Picasso una declaración jurada sobre la significación del toro, del caballo y de las demás figuras, a lo cual, el autor de Guernica por supuesto se nego, pues sin duda quería seguir defendiendo los valores de sugerencia y de misterio que toda gran obra de arte encierra y dejar al espectador en libertad de interpretar.

Como lo afirma Jung en El hombre y sus símbolos, éstos no constituyen una lectura única y universal . Cada símbolo tiene, pues, su interpretación según cada cultura y hasta cada persona. Por eso, los toros picassianos son o pueden tener variadas significaciones; en ellos pueden verse simbolizados, como algunos han visto, la fuerza, la gallardía, la nobleza, el poder, la lucha, el pueblo español, la España misma, lo ritual-sagrado, lo mítico...

El mito según el cual Pasifae, esposa de Minos y reina de Creta, poseída por un toro divino dio a luz al monstruoso Minotauro, al que había que satisfacer sexualmente con mancebos y doncellas atenienses, era un asunto caro a Picasso; aunque a decir verdad, más que el mito griego le interesaba la imagen enorme del Minotauro mismo, cuerpo humano con cabeza de toro. Numerosas veces la recreó en sus grabados con la idea, al parecer, de aludir a la potencia sexual, una de las potencias también caras, digamos de paso, al pintor-picador . En fin, los toros de Picasso son, como él, polisignificantes y polivalentes. En eso estriba precisamente gran parte de su atractivo: en que son un enigma con cuernos.

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