A ponerle el ‘tatequieto’

A ponerle el ‘tatequieto’

Aunque ya son muchos los que lo han dicho, no sobra felicitar al presidente Uribe y a su gobierno por los logros alcanzados con el tema de la denominada ‘Operación Emmanuel’. Haber frustrado el show mediático que estaba montando Chávez y, lo que es más importante, poner en evidencia sus verdaderas intenciones y las de sus áulicos fue un gran logro. Por equivocación de Uribe y por la ausencia de una política internacional clara se le había entregado el manejo de un tema tan sensible a quien menos debería tenerlo, pues su agenda propia dista mucho de los intereses colombianos.

21 de enero 2008 , 12:00 a.m.

Afortunadamente, la inteligencia del Estado funcionó y entidades como el ICBF mostraron un desempeño sobresaliente que habla muy bien del Estado colombiano. El presidente Uribe pudo entonces tomar de nuevo las riendas del asunto y, ojalá, sean muchas las lecciones que le queden de este desafortunado episodio.

La primera debería ser que al señor Chávez y a quienes lo secundan en sus desatinadas propuestas hay que ponerles, como se dice coloquialmente, ‘el tatequieto’. Demasiados son los problemas que tiene el país que superar como para dejar crecer algo tan inmanejable como el de la interferencia política en temas tan sensibles de alguien tan impredecible como Chávez.

Afortunadamente, sus planteamientos han estado tan fuera de lugar que permitieron la conformación de un gran consenso alrededor de su rechazo. Con esto, Chávez nos ha hecho un gran favor, pues hacía rato no se veía una posición tan unificada alrededor de un tema.

El reto que viene ahora es, sin embargo, muy exigente, pues el país, liderado por Uribe, va a tener que redoblar sus esfuerzos por lograr la liberación de quienes se mantienen secuestrados (que no retenidos, como les gusta decir a muchos insensatos). Las Farc, con los relatos de las liberadas y con las pruebas de supervivencia, paradójicamente han vuelto a infundir terror al mostrar las condiciones de violencia en que tienen a esta pobre gente, y solo basta pensar en las cadenas para apreciar su crueldad. Y “la sucesión de actos de violencia ejecutados para infundir terror” no es más que la definición del Diccionario de la Academia sobre terrorismo.

Lo cierto es que una sociedad no puede ser indiferente a este grado de barbarie, ni podemos seguir tan acostumbrados a este horror de que los programas radiales dirigidos a los secuestrados formen, por años y años, parte de la programación cotidiana. Esto solo puede reflejar una enfermedad de la sociedad. Hoy Uribe retomó el liderazgo y Colombia entera se ha vuelto a sensibilizar frente a las víctimas de las Farc. Hay que aprovechar esta situación para avanzar en la solución de tan difícil problema. El tema no es fácil, pues bien sabemos que los interlocutores no son gente de fiar, pero a su vez, va a ser necesario agotar todas las posibilidades en busca del pretendido Acuerdo Humanitario antes de que los oportunistas, tipo Chávez, vuelvan a poner al país y al Gobierno contra la pared.

'' Demasiados son los problemas que tiene el país que superar como para dejar crecer algo tan inmanejable como el de la interferencia política”

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