ALINA DIJO MUY POCO

ALINA DIJO MUY POCO

Alina Fernández Revuelta, la hija de Fidel Castro, dijo ayer muy poco. O demasiado. Su rueda de prensa transmitida en directo por la cadena CNN en Georgia no esclareció mucho los motivos que suscitaron su huida y posterior solicitud de asilo en los Estados Unidos. Según ella, se escapó haciéndose pasar por una turista con un pasaporte español.

24 de diciembre 1993 , 12:00 a.m.

Oswaldo Rodríguez Jiménez, un amigo de siempre, le organizó esta operación que se concluyó el 19 de diciembre, tras la celebración del 16 aniversario de su hija que permanece en Cuba. Alina Fernández evitó los juicios perentorios sobre el régimen y el futuro de su padre. Lo único que le interesa es que le dejen salir a su hija quien, según ella, la empujó a irse.

Su versión provocó cierto grado de incredulidad, que coincide con lo que algunos cubanos del exilio le dijeron ayer a los periódicos aquí. Una huida como la de ella, no se hace sin el consentimiento de Castro. Alguien probablemente fue donde Fidel le dijo al USA Today Ernesto Betancourt, antiguo director de Radio Martí y lo convenció de que no valía la pena mantenerla en Cuba .

Poco despliegue Su llegada a Estados Unidos fue anunciada ayer por los periódicos en forma más bien discreta. The New york Times, The Wall Street Journal y USA Today fueron los únicos de los periódicos que circulan en Nueva York que le dieron unas líneas en primera página. No hubo revelaciones, pero sí un detalle para empezar a armar el rompecabezas de esta huida que The New York Times fue el único en calificar, al afirmar: Su fuga es una pequeña pero significativa manifestación política contra Castro y sus cada vez más desastrosos 35 años de gobierno .

En The Washington Post, el senador Sam Nunn (demócrata de Georgia) cuenta que su oficina fue contactada tras la huida y se le informó que ella deseaba entrar a Estados Unidos. Mi equipo arregló todo para que las autoridades americanas entraran en contacto con ella . Eso explica por qué ella aterrizó en Georgia procedente de España.

Es poco, pero es lo único seguro. El resto son especulaciones y arreglo de cuentas. Y en ello fueron generosas las radios del exilio que hay cerca a New York (Connecticut y New Jersey) donde viven unos 200 mil cubanos. Las opiniones se dividen entre el escepticismo y la esperanza. Primero, unos no creen que haya salido sin el permiso de su padre; segundo, otros piensan que ella revelara hechos de la vida íntima de Fidel y de su círculo y se convertirá en una militante activa en contra de su régimen. En su rueda de prensa, ella dio una sola pista: va a crear una fundación de salud.

Lo que es claro es que Alina, quiéralo o no, hace parte de la colonia cubana del exilio y que, quiéralo o no, se verá mezclada en sus luchas intestinas. Desde ayer eso fue claro en la rueda de prensa cuando algunos periodistas le atribuyeron algunas declaraciones que ella dijo no haber hecho. Yo no dije racista sino ultraderechista dijo ella y nunca hablé de toda la colonia cubana .

New York, Newsday, el mejor tabloide de Nueva York, puso este hecho en un contexto un tanto olvidado. La hija de Stalin, Svetlana Alliluyeva, también pidió asilo y se instaló en Estados Unidos desde 1967. Ella, contrariamente a la hija de Castro, era la favorita de sus tres hijos.

Svetlana se cambió de nombre (Lasna Peters) y escribió un libro 20 cartas a un amigo, gracias al cual obtuvo 2.5 millones de dólares. No pudo, sin embargo, superar sus dramas personales: la tiranía de su padre, el suicidio de su madre y el destierro de su primer novio, enviado a Siberia por ser judío.

Quiso vivir libremente, pero cuando pudo hacerlo no supo cómo. El caso de la hija de Fidel Castro puede ser diferente. Pero esa es otra historia. Las palabras de Alina Fernández Columbus (Efe) Durante la rueda de prensa celebrada ayer en Columbus (Georgia), la hija de Fidel Castro explicó, de la siguiente manera, los motivos que la llevaron a salir de Cuba.

Salí de Cuba clandestinamente el día 19 de diciembre de 1993. Es vano especular si se me permitió o no. Estoy segura de que muchos de ustedes no estarían aquí hoy porque yo estuviera con mi hija y no hubiera sido esto tan importante. Dios y el amor no pueden conceptuarse. Ellos me trajeron. Con la ayuda de Dios y el amor de muchos que me apoyaron .

Hay que conocer muy bien la desesperación para ser de hierro y salir en avanzada con la precaria esperanza de que tu hijo venga aquí. Es eso lo que vine a decir hoy aquí. Que se respete nuestro derecho a seguir creciendo juntas. Porque mi hija es grande, tan grande y tan entera que temo no estar yo misma a su altura. Esa es la criatura magnífica que quisiera que todos la conocieran .

Posteriormente, Alina le agradeció a Estados Unidos la posibilidad de haberle permitido ingresar y agregó que su mayor esperanza es crear una fundación de salud para ayudar a todo aquel que lo necesite.

Antes de dejar el recinto, Alina les pidió disculpas a los asistentes por la trascendencia que había tenido la noticia y se despidió diciendo que estaba bastante cansada por el viaje del día anterior.

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