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El tour de Mauricio Soler

El tour de Mauricio Soler

No es difícil encontrar la casa de Mauricio Soler en el municipio de Ramiriquí (Boyacá). Allí, los 11.560 habitantes contados por el Dane en el último censo saben dónde es. El actual campeón de la montaña del Tour de Francia vive a dos cuadras de la plaza principal. “Es una casa amarilla. No se pueden perder porque Aquiles, un perro negro, siempre está afuera”, dice Margarita Castillo, una mujer que camina frente a la iglesia del pueblo.

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
20 de enero 2008 , 12:00 a. m.

Dos cuadras más adelante, el oscuro golden retriever, parado junto a su casita, vigila que ningún extraño se acerque. Su presencia es más práctica que cualquier placa con cualquier dirección. Mauricio y su esposa, Patricia Flórez, abren la puerta.

Él, metido en una camiseta café de manga larga, un jean azul y unos zapatos tenis, da la bienvenida: “Hace rato los estaba esperando... Es que tengo una cita importante con un compadre... ¿De qué quiere que hablemos? ”, dice el boyacense de 25 años, que el martes pasado fue elegido como el pedalista nacional con mejores resultados en el exterior por la Federación Colombiana de Ciclismo.

La casa de una sola planta es pequeña. A la izquierda de la puerta está la sala y un par de pasos más allá, el comedor. Entre los dos espacios hay una repisa con los trofeos más importantes que ha ganado: el de campeón de la Vuelta a Burgos, el de rey de la montaña del Tour y el del Deportista del Año del diario El Espectador, todos obtenidos el año pasado con el equipo inglés Barloworld. Soler pasa frente a ellos sin mirarlos y se sienta en uno de los cuatro puestos de la mesa del comedor.

Mauricio casi no da tiempo de oprimir el botón rojo de la grabadora. Sus palabras salen disparadas como cuando da el primer pedalazo en una cronoescalada. “Quiero estar en el podio del Tour de Francia y para eso me preparo. Aquí donde me ve, vengo de hacer por lo menos 4 horas seguidas de entrenamiento. Aunque me preocupa que no tuve chance de hacer una preparación física adecuada por la operación de mi mano izquierda a finales del año pasado, me sirve montar todos los días para aumentar la resistencia y buscar la mejor forma”, agrega Soler, quien a finales del último agosto, cuando corría la Copa Agostoni (Italia), se cayó de la bicicleta: el cartílago de su muñeca derecha se rompió.

Concentrado, contesta las preguntas con la mirada clavada en la grabadora.

Hace hincapié en que van 20 años sin que un colombiano suba al podio del Tour. Y aunque no tiene recuerdos de la imagen de Fabio Parra con los brazos en alto en los Campos Elíseos por su tercer puesto (apenas era un niño de 5 años), esa referencia es hoy su norte. Sabe que la edición 95 del Tour, como las 94 anteriores, no será fácil, para nada fácil. La carrera comenzará el sábado 5 de julio en Brets, con una etapa de 195 kilómetros, y terminará el domingo 27 de ese mismo mes en París, luego de recorrer 3.500 exigentes kilómetros.

“Estar en el podio se ha convertido en un anhelo. Mi primera experiencia en el Tour, el año pasado, me dejó mucho: el título de la montaña, el triunfo en una etapa, el puesto 11 en la clasificación general y el reconocimiento de un público que no ha olvidado las hazañas de los 'escarabajos colombianos ' como Luis Herrera, Parra, Oliverio Rincón, Álvaro Mejía y Santiago Botero, que se llenaron de gloria con sus victorias”, reflexiona.

Plan de ruta y etapas clave Patricia llega a la mesa con una bandeja en las manos. Sirve un vaso de agua para su esposo. No hay necesidad de preguntar. Mauricio recita las carreras que correrá antes del Tour, para llenar de kilómetros sus piernas: "Quiero estar en la Milano-Torino, en la Milano-San Remo, en el Giro de Italia...

Habrá otras clásicas... También hay que esperar a que mi equipo defina el calendario".

Tour, Tour, Tour... Lo repite una y otra vez. Está metido en su cabeza, como se le metió el ciclismo cuando dejó los estudios de quinto de primaria: "El recorrido de este año me conviene mucho. Hay diez etapas con llegada en terreno llano, cinco jornadas de alta montaña, cuatro de ellas con llegadas en premios fuertes; cuatro de media montaña, dos contrarreloj individual, dos jornadas de descanso y 19 premios de montaña ¡Claro que me conviene!”, dice mientras desliza un dedo por el filo del vaso de agua que no ha probado.

-Tómatela, que la jornada de entrenamiento fue muy dura-, le sugiere Patricia. Mauricio mira al techo y suelta un suspiro suave. Entonces apura un sorbo.

“Mire. En el Tour del año pasado perdí 11 minutos 54 segundos en las contrarreloj planas con el campeón Alberto Contador y por eso sé que tengo que trabajar para mejorar en esas etapas. Hemos decidido, con mi manager (el italiano Claudio Corti) que un día a la semana lo dedicaremos a practicar en ese terreno a ver si recorto esa diferencia.

A pesar de la cita que tiene con un compadre, Soler no mira el reloj. Ya está corriendo el Tour seis meses antes. “La altimetría es difícil, pero me gusta afrontar lo complicado, porque cuando uno gana la satisfacción es más grande. Hay tres jornadas clave:la del 14 de julio (entre Pau y Haucatam, con el paso por el Tourmalet, a 2.115 de altura sobre el nivel del mar): la del martes 22 de julio (entre Cuneo y Jausiers) y la última, la etapa reina entre Embrun y Alpe de H’uez. Ese día se sube el Galiber y después hay dos premios más de primera categoría para finalizar en el Alpe de H’uez ... ”, Mauricio no para.

Patricia, atenta, lo oye como si él fuera el locutor de la transmisión el día que 'Lucho' Herrera cruzó de primero la meta allá, en el Alpe de H'uez, en 1984... Hay otra pausa, inesperada. Hay que aprovecharla: - Pero usted no correrá solo... Tendrá muchos rivales y muy fuertes...-, La cuestión lo inquieta. Es evidente. Su pierna derecha se mueve más rápido y más fuerte. Pide a su esposa que le traiga más agua. No suda como lo hace encima de su bicicleta, pero la ansiedad de responder rápido y acabar este difícil tramo de la grabadora que no para de mirar, se convierte en su meta inmediata. “Me marcarán al centímetro. Estarán muy pendientes de lo que yo haga, así como yo estaré pendiente de sus movimientos".

“Me tengo que cuidar de varios. El primero es Contador, el campeón -analiza-. Después siguen en la lista los españoles Alejando Valverde y Óscar Pereiro y, luego, Cadel Evans (australiano). No sé qué ventajas tengo frente a ellos, pero considero que ser boyacense es una de ellas". Todos reímos.

- No se rían, es verdad. Creo que nosotros, los nacidos en esta tierra, somos todos ‘echaos pa’lante’ -, enfatiza Mauricio Soler.

Redacción de Deportes

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