La ciudad, ‘a mano alzada’

La ciudad, ‘a mano alzada’

Aunque se autodenomina un ‘rolo de pura cepa’, Daniel Noriega dice que su condición en Bogotá siempre será la de un turista que constantemente descubre la capital. Y en vez de cámara fotográfica, este arquitecto javeriano de 29 años, siempre anda ‘armado’ con un cuaderno y un lápiz de grafito con el que retrata en detalle los lugares de la ciudad que más le llaman la atención.

20 de enero 2008 , 12:00 a.m.

“Cuando estaba presentando la entrevista en la universidad, en 1999, me pidieron que escogiera un lugar de Bogotá al cual llevaría a un extranjero apenas se bajara del avión. No recuerdo que respondí, pero tuvo que ser algo bueno, porque me aceptaron de una”, afirma Daniel, quien se graduó hace dos años y actualmente ejerce la arquitectura como independiente.

Sin embargo, esa pregunta se quedó grabada en su cabeza, y al punto de que comenzó a recopilar los resultados de un completo sondeo que hizo con todos sus amigos (nacionales y extranjeros) para determinar cuál es el lugar más representativo de Bogotá para mostrarle a un visitante. “De todas las opciones que tenía –cuenta Daniel– , terminé escogiendo doce, y el 1 de septiembre del 2007 empecé a visitar La Candelaria, Usaquén, Ciudad Salitre y el Parque Nacional, entre otros sitios, para dibujar a mano alzada los aspectos que me parecían más llamativos. Y cuando tuve muchos dibujos listos pensé que la mejor forma de exponerlos era creando una agenda”.

Así nació la Agenda 2008, Bogotá a mano alzada, un producto ‘artesanal’ en el que Daniel plasmó su mirada de la ciudad con 56 dibujos diferentes, que buscan transportar a las personas a estos lugares. “No es un producto para nada pretencioso, solo es un pequeño homenaje a la arquitectura de Bogotá –sostiene Daniel–. Son lugares comúnes para los capitalinos, pero cuando uno se detiene a observar los detalles arquitectónicos que encierran, descubre una belleza totalmente diferente a lo obvio”.

A lo largo de sus páginas, por ejemplo, aparecen pequeños detalles de las fuentes de piedra del Centro Comercial Hacienda Santa Bárbara y los faroles del Parque Nacional, o una panorámica de la ciudad desde los cerros y la estación del tren turístico de Usaquén. También aparecen algunos parajes de Monserrate, la Biblioteca Pública Virgilio Barco, el Parque de la calle 93 y del barrio Ciudad Salitre, entre otros puntos.

“Cuando estaba haciendo los dibujos –en los que en promedio gasta cerca de 35 minutos–, la gente me miraba raro, pues a veces me quedaba en la mitad de la calle pintando. Incluso pensaban que los estaba vendiendo. Es como si estuviera tomando una fotografía, pero en vez de cámara uso mi mente y mis manos”, afirma.

El 1 de noviembre Daniel comenzó a comercializar su producto en algunos establecimientos de la ciudad, hoy se encuentra disponible en 8 tiendas de Bogotá, algunas en La Macarena y Usaquén, y además abrió un grupo por Internet en la red de Facebook que le ha dado muy buenos resultados desde el punto de vista comercial.

A la fecha ya ha vendido más de 400 unidades a amigos, curiosos y hasta empresas, y su idea es seguir dibujando, a mano alzada, los sitios más bellos de la capital.

andesp@eltiempo.com. co

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.