NIÑO DIOS , EN LOS LACHES

NIÑO DIOS , EN LOS LACHES

Este año la Navidad llegó anticipadamente al Comando de Atención Inmediata (CAI) del barrio Los Laches. Sin pensarlo, a la una de la madrugada de ayer, el dragoneante Pablo Murcia y los agentes Miguel Patiño y Pedro Manjarrés, tuvieron que atender el tercer parto de Marcela García. Lo hicieron junto al pesebre del CAI y, ayer, en la clínica de El Guavio, un médico les dijo que la bebita estaba bien y pesaba 2.800 gramos.

24 de diciembre 1993 , 12:00 a.m.

Ocurrió poco después de la una de la mañana de ayer, 23 de diciembre. Las calles empinadas del barrio Los Laches estaban desiertas. Ni un alma se veía en medio de la penumbra.

Dos mujeres bajaban por uno de los andenes. Se veían nerviosas y a una de ellas, la más joven, le era difícil caminar. Lo hacía apoyada de su madre. Estaba a punto de dar a luz.

De repente, apareció una camioneta por una de las calles que confluyen a la vía principal. Ellas le hicieron señas para que se detuviera, pero el conductor hizo caso omiso al llamado.

La joven de nombre Marcela García Silva se quejaba continuamente. Los dolores del parto eran muy intensos.

Las mujeres caminaron varias cuadras y desesperadas acudieron a pedir auxilio al Centro de Atención Inmediata de la Policía (CAI) del barrio Los Laches.

Cuando llegaron allí, ya era demasiado tarde para trasladar a Marcela al hospital del Guavio, distante a cuatro cuadras del lugar.

En el CAI se encontraban tres policías: el dragoneante Pablo Murcia Redondo y los agentes Miguel Patiño Pérez y Pedro Manjarrés Fandiño.

Ellos no sabían qué hacer. Estaban desconcertados porque nunca en su vida habían recibido a un bebé.

Lo único que tenían para brindarle a la joven era una silla donde pudiese descansar.

Precisamente, al lado del Niño Jesús, María, José, los Reyes Magos, de las ovejas, el burro, el buey y de los pastores el pesebre del CAI Marcela se colocó en posición para dar a luz.

La madre de Marcela, Blanca de García, sacó valor y le dijo a los agentes que ayudaran a sostenerla porque el niño ya iba a nacer.

Fue todo muy rápido, reventé muy pronto la fuente , recuerda ahora Marcela. Fue su tercer parto y el menos traumático de todos. En los dos anteriores ,los médicos tuvieron que acudir a la cesárea.

Sin embargo, durante varios minutos la joven mujer, su madre y los tres policías vivieron momentos de tensión.

El día anterior Apenas nació una hermosa bebé, los agentes hicieron parar un taxi que pasaba como caído del cielo por el lugar y le ordenaron al conductor que los llevara hasta el hospital del Guavio.

Mientras la nueva abuela sostenía a la recién nacida, los policías llevaban alzada a la joven madre hacia el vehículo.

En el centro asistencial hubo conmoción entre las enfermeras y el médico de turno. Inmediatamente trasladaron a la sala de partos a Marcela con su bebé y ahí culminaron el trabajo de parto. La niña pesó 2.800 gramos.

Marcela había empezado a tener contracciones desde las 5 de la mañana del 22 de diciembre.

Ella no pensaba tener a su bebé en un hospital, porque lo iba a recibir en la casa de la señora Antonia , una partera, graduada en Enfermería, muy conocida en el barrio Los Laches.

Sin embargo, cuando fueron a buscarla le informaron que se había enfermado y se encontraba recluida en el hospital de El Guavio.

Por eso, ella y su madre decidieron coger algún medio de transporte para desplazarse hasta ese centro asistencial y tener allí a su bebé.

Esa noche no consiguieron nada que las llevara hasta ese sitio, por lo que optaron por caminar. Pero, la bebé no quizo esperar y nació en el CAI, junto al pesebre.

La joven madre es viuda y de muy bajos recursos económicos. A su esposo, un albañil de 24 años, lo asesinaron la tarde del 24 de julio pasado, cuando salía de una cancha de tejo cerca a su casa.

Desde entonces, Marcela y sus dos pequeños, Jorge Andrés y Johnnatan viven de la caridad de sus familiares.

Ahora me toca ponerme a trabajar de aseadora en alguna parte , dijo Marcela a EL TIEMPO. Por lo pronto, para ella, la menor nacida ayer es el mejor regalo de Navidad.

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