SICARIOS FUERON LOS RESPONSABLES

SICARIOS FUERON LOS RESPONSABLES

El comandante de la Policía Metropolitana de Medellín, coronel Jorge Ernesto Ferrero Echeverry, atribuyó a bandas de sicarios al servicio del narcotráfico la autoría del atentado en el cual perecieron veinte personas entre ellas seis agentes de policía y tres suboficiales y 134 resultaron heridas el sábado por la tarde. Entre tanto mientras que dos de las víctimas eran sepultadas en el Valle del Aburrá en la Plaza de Toros de La Macarena de Medellín, en un altar improvisado, se celebró una misa en memoría de las personas fallecidas por la explosión del carro-bomba.

18 de febrero 1991 , 12:00 a.m.

Allí, una vez más, las autoridades repudiaron el recrudecimiento de la oleada terrorista y pidieron a sus autores que cesen en el baño de sangre en el cual tienen sumido a Colombia.

La acción de los sicarios se debería a retaliaciones contra la Policía debido a que esta ha desmantelado en los últimos meses poderosas organizaciones criminales, entre ellas la temible banda de Los Priscos .

Sinembargo, se han hecho varias acusaciones de una supuesta guerra sucia contra las bandas de sicarios. En el mes de enero fueron asesinadas 52 personas, la mayoría menores de 25 años, en 10 matanzas, casi todas con características parecidas.

La opinión de Ferrero fue respaldada por otras fuentes que desvirtuaron la posibilidad de que haya sido una acción de la guerrilla. El uso criminal del carro-bomba no hace parte de las estrategias terroristas de los grupos subversivos.

Además, las acciones urbanas de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y el Ejército de Liberación Nacional (ELN), no han tenido nunca en Medellín las dimensiones del atentado del sábado.

Por otra parte, el grupo de Los Extraditables , considerado por las autoridades como el brazo armado del Cartel de Medellín, ha reiterado en sus últimos comunicados su intención de permanecer en tregua.

Las autoridades de Medellín atribuyeron a las bandas de sicarios al servicio del narcotráfico la autoría de la explosión de un carro bomba el sábado en la tarde, en las inmediaciones de la Plaza de Toros La Macarena, donde murieron veinte personas, entre ellas tres suboficiales y seis agentes de la Policía Metropolitana.

El coronel Jorge Ernesto Ferrero Echeverry, comandante de la Policía Metropolitana, dijo en un comunicado de prensa que las características del atentado, las circunstancias del mismo y las labores de inteligencia desarrolladas indican que el atentado, realizado contra la Policía Nacional, fue organizado por grupos de sicarios y terroristas que desde tiempo atrás vienen recibiendo el apoyo de los narcotraficantes .

En los últimos meses, la Policía ha desmantelado poderosas organizaciones de sicarios, entre ellas la banda de Los Priscos .

Asimismo, se han hecho varias acusaciones de una supuesta guerra sucia contra las bandas de sicarios. En el mes de enero fueron asesinadas 52 personas, la mayoría menores de 25 años, en diez matanzas, casi todas con características parecidas.

Se trata de grupos armados que irrumpen en horas de la madrugada en zonas periféricas de la ciudad y asesinan a supuestos sicarios. Las víctimas, por lo regular, han sido personas muy jóvenes: entre los 16 y los 25 años.

En el caso de la muerte de Los Priscos , ocurrida el 24 de enero de este año, existe una petición de investigación a la Procuraduría por una serie de irregularidades en esa operación.

Esas versiones cobran fuerza si se tiene en cuenta que los carro bomba no hacen parte de las estrategias terroristas de los grupos subversivos.

Además, las acciones urbanas de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y el Ejército de Liberación Nacional (ELN) no han tenido nunca en Medellín las dimensiones del atentado del sábado.

Mientras tanto, Los Extraditables , grupo considerado por las autoridades como el brazo armado del Cartel de Medellín, han reiterado en sus últimos comunicados su intención de permanecer en tregua.

Otra versión extraoficial atribuye el atentado a venganzas personales contra el empresario Jaime Arango, gerente de la firma Tesma, organizadora de la Feria en Medellín.

Arango estuvo secuestrado en diciembre pasado y unos días después fue liberado por la Unidad Antiextorsión y Secuestros (Unase) en una operación realizada en un barrio del oriente de la ciudad, en la que fueron muertos cuatro secuestradores.

Se supo que la firma Tesma fue amenazada en varias oportunidades mediante llamadas anónimas, en las que desconocidos anunciaban la colocación de una bomba en una de las corridas de esta temporada.

Esos rumores corrieron en cada corrida. No obstante, los aficionados taurinos restaron atención a dichas amenazas, porque lo mismo sucedió el año pasado sin que nada ocurriera.

El comandante de la IV Brigada, general Gustavo Pardo Ariza, afirmó que la vigilancia para el desarrollo de la feria había sido redoblada. La razón por la que murieron nueve agentes y resultaron heridos otros 18 fue porque estábamos prestando extrema vigilancia .

El carro bomba, con unos 150 kilos de dinamita y metralla, fue activado por un mecanismo de control remoto. En total, los heridos atendidos el sábado en distintos centros hospitalarios fue de 143.

Bernardo Alejandro Guerra, director del Instituto Metropolitano de Salud, dijo que los muertos en el atentado del sábado fueron veinte. Entre ellos, los uniformados Moisés William Miranda González, de 29 años; Sigifredo Oliveros Pérez, 20; José Galindes Tovar, 24; Edgar González Porras, 24; Rubén Darío Mesa Alvarez, 24; José Francisco Molano Silva, 24; Nelson León León, 24; Alfredo López Rojas, 28, y Pedro Luis Pedraza Cuadros, 30.

De los civiles muertos, aficionados a toros en su mayoría, sólo identificaron a Sandra Cecilia Arbeláez Tamayo, estudiante de computadores, de 18 años; Mariluz Restrepo Montoya, 39, economista industrial; Eva Jaramillo de Cardona, 57, odontóloga; Bertulfo Alonso Rincón Ramírez, 56; Juan Carlos Henao Osorno, 30, y Absalón Alzate Jiménez, 60. Otras cinco personas cuatro hombres y una mujer permanecían anoche sin identificar en el anfiteatro municipal.

El comandante de la Policía Metropolitana; el comandante de la IV Brigada, general Gustavo Pardo Ariza; el alcalde de Medellín, Omar Flórez Vélez; el gobernador, Gilberto Echeverri, y los secretarios de gobierno municipal y departamental se reunieron en un consejo de seguridad.

En el sitio de la tragedia se congregó ayer una multitud de curiosos, y algunos familiares de los dueños de las casetas destruidas en la explosión fueron a remover escombros y rescatar lo útil que les quedó. Las pérdidas materiales no habían sido evaluadas hasta el momento.

Las víctimas, además de los agentes de la Policía, eran personas inocentes.

La novena corrida, la del cierre, que debería realizarse ayer por la tarde, fue cancelada. Los diestros nacionales Joselito Borda, Nelson Segura y Jairo Antonio Castro debieron renunciar a la faena por culpa de la violencia. En lugar de la corrida, en la Plaza de Toros la Macarena se celebró, a las 12 del día, una misa por la memoria de las personas fallecidas.

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