Una ruta alterna

Una ruta alterna

La economía mundial puede estar atravesando un período de incertidumbre, por cuenta de la baja de precios de acciones en las diferentes bolsas y los temores de una recesión en los Estados Unidos. No obstante, ninguna de esas preocupaciones fue evidente a lo largo de esta semana en Detroit, que es considerada todavía la capital del mundo automotriz. Una vez más, como todos los años, la ciudad norteamericana fue la anfitriona de su feria anual, en la que los principales fabricantes de vehículos del mundo muestran nuevos modelos y hablan de un futuro mejor. Pero más allá del despliegue de diseños, de la promesa de motores más eficientes y de uno que otro carro que puso a soñar a los asistentes, no faltó quien dijera que la noticia importante estaba en otra parte.

18 de enero 2008 , 12:00 a.m.

La razón es que el 10 de enero el conglomerado indio Tata Group presentó en Nueva Delhi un modelo de vehículo, el Nano, que promete generar un cambio fundamental en la industria del automóvil, debido a su precio de venta de 2.500 dólares. De hecho, hay quienes aseguran que lo que viene puede ser tan revolucionario como lo que logró Henry Ford con su modelo T hace algo menos de un siglo. La base de esa afirmación es que gracias al avance tecnológico que ha permitido el desarrollo de materiales sintéticos baratos, así como máquinas pequeñas que rinden más y contaminan menos, hoy es posible ofrecer automotores de bajo costo, con lo cual el tamaño del mercado va a multiplicarse en los próximos años.

Según la Organización Internacional de Constructores de Automóviles, con sede en París, la producción mundial de vehículos superó en el 2007 los 70 millones, una cifra muy similar a los 69,2 millones hechos hace dos años. No obstante, a pesar de que el total casi no cambió, sí lo hizo la localización de las principales plantas. Así, Japón superó a Estados Unidos como primer fabricante con 11,4 millones de unidades, mientras que China subió al tercer lugar, desplazando a Alemania, a la que le siguen Corea del Sur, Francia, España, Brasil, Canadá y México. El motivo de las variaciones es que las ventas en el mundo en desarrollo crecen a un ritmo mucho mayor que en los países más ricos.

Debido a ello, la lucha por construir un carro verdaderamente popular lleva ya varios años. Uno de los ejemplos exitosos es el de Renault a través de su modelo Logan, que desde su lanzamiento en el 2005 ha colocado casi medio millón de carros en 51 países, incluido Colombia, debido a su precio en punto de fábrica, cercano a los 7.200 dólares. Ahora, sin embargo, la apuesta de Tata es la de atraer compradores a una tercera parte de ese valor, lo que le permitiría invitar a millones a preferir un vehículo con carrocería y cupo para cuatro personas. Si la apuesta tiene éxito o no es algo que se sabrá a finales del año, cuando el Nano sea ofrecido al público en la India, pero ya otros fabricantes están desarrollando modelos en rangos de precio similares.

El efecto de esa nueva oleada seguramente tendrá efectos en el país. Y es que pocos ponen en duda que una causa importante de que las ventas de vehículos al por mayor llegaran a 258.643 unidades el año pasado, 125 por ciento más que en el 2004, tiene que ver con los menores precios relativos de los diferentes modelos. Pero si a eso se le agrega la posibilidad de que la oferta incluya carros de menos de 10 millones de pesos, las cifras mencionadas pueden superarse con facilidad.

Por tanto, hay retos y oportunidades para Colombia. Por una parte, el tamaño del mercado interno es interesante, así sea menor al de otras naciones de América Latina. Por otra, el país debería consolidarse como sede de fábricas regionales, tal como ya ocurre con México y Brasil. Si bien en los últimos años hubo un importante aumento de las exportaciones hasta llegar a casi 75.000 vehículos en el 2007, los problemas del mercado venezolano van a reducir de manera considerable esa cifra. Ahora el desafío es encontrar una ruta alterna para sumarse a una realidad que parece inevitable: la de un planeta en el cual el automóvil seguirá siendo el rey.

La industria automotriz está a punto de sufrir un cambio fundamental a nivel mundial y Colombia debería participar en la nueva realidad anunciada en ese mercado”

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