EL ENCANTO DEL NIÑO DIOS

EL ENCANTO DEL NIÑO DIOS

Por fin llegó el anhelado día. Los niños sin duda no podrán dormir esperando que llegue la medianoche y aparezca cerca a su Arbol de Navidad, al Pesebre, debajo de la almohada o en cualquier lugar de la casa, ese regalo que tanto le pidieron al Niño Dios. Y es que la tradición se mantiene y se renueva cada año. Desde comienzos de diciembre, los niños, más juiciosos que nunca, escribieron sus cartas al Niño Dios, lo llenaron de detalles y le dieron toda clase de explicaciones y comentarios sobre su buen comportamiento.

24 de diciembre 1993 , 12:00 a.m.

Querido Niño Dios, Amigo Mío, mi compañero, los 365 días del año estuvimos muy juiciosos... Solo queremos pedirte una muñeca, una bicicleta, un balón, un carro y mucha ropa...

Y es que la imaginación de los niños no tiene límites. Como tampoco sus sueños e ilusiones.

Ese es el caso de Sebastián Camilo Sánchez Ortega quien, con apenas ocho meses de edad, ya disfruta de la Navidad. Juega y se divierte con el Arbol y el Pesebre y cada día mira con interés y curiosidad esos paquetes que van apareciendo a su alrededor. Quisiera cogerlos todos y romperlos.

Entre tanto, Jorge Mario Medellín Moyano espera ilusionado su regalo. Su carta de Niño Dios fue muy clara y explícita. Querido Niño Dios, quiero pedirte un carro de bomberos, como de verdad, que tenga muchos bomberitos, que eche agua y suene ...

Pero también es claro, cuando le pide al Niño Dios que le de plata a sus padres para que ellos le compren ropa para estrenar en estas fechas.

Miguel y Hernando, los dos hermanos de Jorge Mario, apenas tienen 15 meses de edad, pero ya viven la alegría de la Navidad. Sin duda, serán sorprendidos cuando descubran los juegos didácticos y los carros que el Niño Dios les traerá.

Juan Camilo Cortés Castañeda, de dos años de edad, quiere que el Niño Dios le traiga muchos juguetes y ropa.

Javier Darío Coronado Díaz, de 4 años de edad y su hermano Juan David, de un año, también esperan alegres la medianoche. Tortugas Ninja, carros y toda clase de juguetes y regalos recibirán del Niño Dios.

Igual sucede con Julián Fernando, Natalia, Carolina, David, Enrique y millones de niños que hoy esperan la llegada del Niño Dios.

Y a la par con la alegría de la fecha, los padres también se movilizan y divierten. No solo tuvieron que correr a llevar las cartas de sus hijos para que lleguen de inmediato y sin demora, sino que tienen que estar atentos a dejar la ventana abierta, la chimenea limpia para que Papá Noel y el Niño Dios entren sin problema.

También son los encargados de mantener esta tradición de las familias, que llena de ilusión y alegría el corazón de los niños. Su mejor recompensa es verlos esta noche, felices, corriendo de un lado para otro, jugando, descubriendo por todo lado el regalo que recibieron, curioseando aquí y allá y soñando con el nuevo año que viene... Feliz Navidad y bienvenido Niño Dios...

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