DIOS NO DUERME!

DIOS NO DUERME!

Se acabó el año. Lo invito a hacer hoy domingo un breve balance espiritual. Nada pierde, antes mucho le aprovecha, si logra saber si va perdiendo o ganando el año, vale decir, su salvación o frustración. Hablo con usted, hombre absorbido en cuerpo y alma por su profesión, sus negocios, amistades y preocupaciones, por los intereses políticos, económicos, enredado en las grandezas y miserias de la vida diaria.

26 de diciembre 1993 , 12:00 a.m.

Hablo con usted, que ni siquiera llega a ser ateo confeso, sino mero hombre de mundo, hombre que cuando niño bebió de labios de su madre una fe heredada que ya se esfumó en medio de la polución y el bullicio de la ciudad. Hombre a quien los fervores sexuales de la adolescencia, las ideologías de izquierda, de la juventud, y los trasnochos de la vida universitaria se encargaron de hacer un hombre de mundo, un hombre de ciencia, de política, de negocios, pero duro, frío, estresado. Sin Dios y sin ley, sin afectos ni para reír ni para llorar, sin contacto con el misterio propio, ajeno, ni divino.

Le hablo hoy domingo, fin de año, cuando se encuentra solo, desnudo de su grandeza de gran ejecutivo, de sabio omnipotente, de empresario importante pero agobiado por preocupaciones y trabajos, desvelado y manipulado por el alza del dólar o la baja de la acciones, sacudido por las olas de los cambios y temores, de inseguridades y vacilaciones, que lo traen sin paz, sin alegría, sin felicidad.

Sé que no va a misa. Respeto su decisión. Pero por eso me atrevo a sugerirle este rato de oración inspirado en el salmo 120.

Le aclaro que no le hablo en lenguaje piadoso. Sé que no le gusta ni le hace bien. Pero a su vez, le pido que no tenga respeto humano, que le hace daño. Uno de los pocos valores que quedan en pie en este revolcón moral que sufrimos, es la autenticidad, el no prestarle mucha atención al qué dirán.

Vuelva, al menos, a una práctica religiosa de su infancia: la oración, hable con Dios. Viva la fe, que es el trato con Dios.

De paso le hago caer en la cuenta que la fe le hace más falta que la ciencia, la tecnología y la inteligencia. La fe es la llave para abrir el corazón de Dios. Atrévase a usarla.

Dios es ese guardaespaldas que usted busca; ese carro blindado que no le permite entrar a su enemigo, ese celador que no duerme.

La vida es una peregrinación desde el tiempo hacia la eternidad, desde el espacio al infinito, desde la materia hacia el espíritu. Sólo que usted, por falta de tiempo para reflexionar, y por dejarse llevar del diario trajín, decidió, o los amigos por usted, no arrancar, y se le están pasando los años, anclado en la estación de partida.

Levante los ojos hoy domingo y mire a través de la ventana de su apartamento y de su corazón, hacia las bellezas de la creación. De dónde le vendrá la ayuda que necesita? No la espere más de los hombres, no le vendrá de los técnicos y sabios, de los ricos, ni de los políticos y poderosos. Ya es hora de confesar que tantas maravillas de la creación tienen un Arquitecto oculto y magistral.

Preste atención a lo que le musita su madre desde el puerto de Dios, a donde ella ya arribó: Hijo, confíe en Dios. Dios no duerme. Ahí lo tiene a su lado, encima, debajo, dentro. Su guardián no duerme .

Qué paz tan profunda le trae este domingo, día del Señor, memoria activa de la victoria de Cristo sobre la muerte y el pecado. Jesús está vivo. Ya no duerme. No cumple años. Está a su derecha. Así le vengan males, él no permitirá que le hagan daño en su fe, ni la guerrilla lo vencerá, ni el secuestro ni el robo derrumbarán su interior. El Señor lo guarda de todo mal.

No se entregue con tanta pasión al trabajo, al negocio, a la profesión. Sea humano primero consigo mismo, para que luego lo sea con los demás. El Señor guarda a sus seres queridos.

El Señor Dios, el único que existe y que no duerme, guarda sus entradas y salidas, sus sueños y sus viajes, sus dolores y alegrías.

El Señor, Padre bueno que lo hizo a usted y lo espera con los brazos abiertos, no duerme. Es hora de que usted despierte de su ateísmo práctico, de su dedicación al presente, al ruido, a lo aparente.

Viva el misterio. Despierte a Dios. Si desea pasar un año 1994 más tranquilo y feliz, réstele importancia al dinero y a la profesión, y auméntesela a la cultura, a los valores morales, al trato con Dios.

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