Plan de contingencia

Plan de contingencia

Desde hace ya varias semanas, cuando el propio Hugo Chávez anunció que congelaría las relaciones con Colombia, incluyendo las comerciales, la administración de Álvaro Uribe ha venido trabajando en el diseño de escenarios para paliar una crisis que cada vez se ve más cerca.

15 de enero 2008 , 12:00 a.m.

Y es que más allá de los erráticos y en general inaceptables pronunciamientos del mandatario venezolano, la evidencia muestra que mantener el intercambio binacional en niveles similares a los del año que acaba de terminar es un imposible, tanto por razones políticas como económicas. Así quedó demostrado la semana pasada, cuando el Gobierno del país vecino hizo realidad su promesa de asignarle una cuota a las importaciones de vehículos para estimular la producción interna. El efecto de esa medida, cuyos detalles todavía están pendientes, ascendería a casi 500 millones de dólares en menores ventas, cerca de 12 por ciento del total del 2007.

Pero ese no es el único caso. Las luces de alarma que anuncian una recesión en los Estados Unidos, como consecuencia de la crisis inmobiliaria que estalló en agosto, brillan cada día con más fuerza. Diferentes datos revelan que los consumidores norteamericanos han recortado sus gastos y que el desempleo, si bien es todavía bajo, tiene una tendencia al alza. Por eso es previsible que las compras que le hace la economía más poderosa del planeta al resto del mundo tiendan a estancarse o incluso a disminuir, aunque no hay claridad sobre el tamaño del impacto.

Debido a ello, diversos analistas han expresado la necesidad que tiene Colombia de desarrollar planes alternativos, con el fin de sustituir mercados externos, pues la mitad de las ventas del país van a Estados Unidos y Venezuela. Todo esto sucede cuando, a primera vista, las cosas van bien.

Según los datos más recientes, las exportaciones acumuladas a septiembre pasado llegaron al nivel récord de 21.122 millones de dólares, 18,1 por ciento más que en igual período del 2006. De acuerdo con el Ministerio de Comercio, las ventas más dinámicas en el lapso anotado fueron las de bienes de mediana tecnología, que ascienden a una quinta parte del total de las exportaciones e incluyen ferroníquel, automotores y plásticos, con un crecimiento de 40,6 por ciento. En contraste, los productos primarios que aportan el 46 por ciento de las ventas al exterior y que comprenden petróleo, carbón, café, flores y banano, aumentaron 16,2 por ciento.

Sin embargo, las cifras no parecen tan sólidas cuando se miran los casos individuales. En particular, los conocedores sostienen que, con la notoria excepción de Venezuela y la Unión Europea, con las cuales el país tuvo saldos en negro de 2.205 y 380 millones de dólares respectivamente, en los demás mercados el retroceso de Colombia es claro. En los primeros nueves meses del 2007, por ejemplo, el déficit en la balanza comercial con México llegó a un nivel sin precedentes de 1.765 millones de dólares, mientras que en el caso de China el saldo en rojo fue de 1.500 millones y en el de Brasil el faltante fue de 1.383 millones. Por su parte, el mercado de Estados Unidos ya venía de capa caída, con una disminución de 0,5 por ciento. Como consecuencia el superávit, que en el 2006 había llegado a 3.115 millones de dólares, se redujo para septiembre a 1.685 millones.

Así las cosas, el Gobierno tiene programas en marcha para que los exportadores aumenten sus ventas a México, Perú, América Central y el Caribe, como también a la Unión Europea y Rusia. ¿Será eso suficiente para compensar el enfriamiento de los dos principales destinos de las exportaciones colombianas? La respuesta es no y mucho menos con la tasa de cambio otra vez por debajo de los 2.000 pesos. Por más increíble que parezca, aparte de la resignación, la única alternativa viable y de mediano plazo es que los productos primarios saquen la cara. A Chile lo ha impulsado el cobre, a Argentina los cereales y a Venezuela el petróleo. En el caso de Colombia las esperanzas están puestas en el carbón y, más adelante, en el oro negro y también en el amarillo. Falta, apenas, la suerte de encontrarlo.

Solo un aumento en las ventas de bienes primarios, como el carbón, podrían reemplazar en parte la caída de las exportaciones a Estados Unidos o Venezuela”

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