Fuego consumió invasión La Paz, en el oriente de Cali

Fuego consumió invasión La Paz, en el oriente de Cali

A la 1:30 de la tarde empezó a arder la invasión La Paz, en el sector de Comuneros, en el Distrito de Aguablanca. Los ranchos, levantados con cartón y esterillas, se quemaron en cuestión de minutos.

15 de enero 2008 , 12:00 a.m.

“Vimos una llama, empezamos a echar agua, pero el viento no ayudó. Todo se incendió en un momentito”, contó María López, que lo perdió todo.

Parecía como si a La Paz, ubicada en el oriente de Cali,la acabaran de bombardear.

Las caras tristes se confundían en medio del humo y los restos de neveras, salas y comedores con sus hierros retorcidos por el calor. Desapareció toda una manzana y el primer censo determinó que son 250 personas las afectadas.

La Policía detuvo a un hombre de 40 años que estaba a punto de ser linchado por la comunidad, acusado de iniciar el incendio.

Este comenzó cuando estalló la estufa en la casa de este hombre, conocido como ‘El Paisa’. Cuando sus vecinos trataron de alertarlo sobre un olor a quemado, él contestó que no pasaba nada.

La emergencia fue atendida por ocho máquinas de Bomberos y por 40 hombres, quienes al cabo de dos horas lograron apagar las llamas.

“Se me quemó la nevera y aunque logré sacar el televisor, en la calle me lo robaron”, contó Carlos Gilberto Mosquera, quien desde hace dos años vivía en esta invasión.

Juan Dávila, de la Defensa Civil, dijo que la labor de los socorristas se dificultó por el saqueo y porque mucha gente empezó a llegar de otros lugares para que los censaran.

Apenas se apagó el fuego los Bomberos tuvieron que salir de la zona por lo peligrosa que se puso, incluso se alcanzaron a escuchar algunos disparos.

Aparecieron muchas personas que intentaban apoderarse, a la fuerza, de lo poco que se había salvado.

Henry Carabalí, que vivía junto con otras cinco personas, entre ellas tres niños, no pudo rescatar ni su microcomponente porque los saqueadores se lo quitaron.

“No sabemos qué va a pasar con nosotros. Nos toca esperar a ver dónde nos dan albergue”, dijo Carabalí, quien llegó a la invasión hace dos años procedente de Buenaventura.

Maritza Mosquera, que llegó de trabajar cuando ya las llamas habían hecho estragos, buscaba anoche a sus cinco familiares. Solo encontró los colchones que aún ardían y dio gracias a Dios porque la pipa de gas que tenía en su rancho estaba vacía.

El alcalde Jorge Iván Ospina se encontraba, al cierre de esta edición, al frente del censo para determinar quiénes son en realidad damnificados.

Los contabilizados inicialmente pasaron la noche en la caseta comunal del barrio Comuneros 2, donde se instalaron baños móviles. El director de Emergencias de la Cruz Roja, Alfonso Vargas, dijo que les llevaron alimentos, ropa y artículos de aseo

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