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NO SE QUEDE SIN CORRIENTE!

NO SE QUEDE SIN CORRIENTE!

A quién no le ha pasado que al darle arranque al motor en la mañana, nanai cucas , se niega a responder a la orden? Pues cuando sucede ese dolor de cabeza, generalmente se asimila a la mala suerte, a la mala calidad de la batería, a las chambonerías del taller o a cualquier explicación de carácter esotérico.

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
27 de abril 1996 , 12:00 a. m.

Pues no hay tal. Si se hace una revisión periódica del sistema eléctrico, se pueden prever toda clase de averías que, si se detectan a tiempo, le evitan las siempre inoportunas varadas, el consecuente regaño del jefe e ingerir drogas contra la cefalea.

Cómo puede suceder esto? Resulta que los grandes productores de baterías del país han acondicionado en sus puntos de venta unas estaciones de diagnóstico que, sin costo alguno, le advierten de probables fallas.

Los equipos modernos ofrecen la posibilidad de establecer cuándo una batería está a punto de sacar la mano , cuándo los diodos están quemados, cuándo hay que cambiar las escobillas del alternador o si el sistema se encuentra en buen estado.

En el evento de un mal funcionamiento, surge la necesidad de acudir a un centro de reparaciones en el que le dejan el sistema nervioso del vehículo como un relojito.

Qué se revisa Cuando llega el vehículo al taller, inicialmente se revisan las condiciones de funcionamiento de la batería, mediante la prueba del ácido que, con base en el peso específico del electrolito, se puede detectar el estado de carga.

Si lo anterior está bien, se pasa a la prueba de capacidad de la batería, en la que se le fuerza durante 20 segundos a que intente arrancar el motor, aislando previamente la bobina del distribuidor.

En ese examen, el voltaje no debe descender más allá de los 11,5 voltios, pues un valor menor indica el fin de la vida útil del acumulador.

Pero si quedó dentro de los parámetros, se pasa a evaluar el funcionamiento del alternador y del regulador.

Se acelera el motor a 2.000 r.p.m. y se observa el comportamiento del sistema de carga. Si se superan los 14,5 voltios, el regulador hay que cambiarlo y, si la batería no recupera su diferencia de potencial, hay que revisar el alternador.

En el caso del regulador, si es externo, cambiarlo no toma más de 10 minutos pero, si es integrado al alternador, es necesario desmontar la unidad para su reposición.

Qué se repara Cuando en las noches al frenar en un semáforo se aprecia que las luces bajan su intensidad y al acelerar la recuperan, o cuando cada vez que se apaga el motor hay que prenderlo empujado, generalmente hay que intervenir el alternador.

En el primer caso, el de las luces, la avería se encuentra en los diodos, que son unas válvulas rectificadoras de la corriente alterna (del alternador, y de ahí su nombre) en directa, necesaria para alimentar el sistema.

Pero cuando se trata del segundo ejemplo, la avería puede presentarse por dos causas: o las escobillas están gastadas, con lo que el sistema de carga funciona pobremente, o que la corona esté en corto, lo cual impide por completo la recarga de la batería.

En promedio, la mano de obra oscila entre los 20 y 30 mil pesos, a lo que hay que añadirle el costo de los repuestos.

Claro está que no todas las averías son de carácter eléctrico sino que, como el eje del alternador gira sobre bujes de bronce o también balineras, tales piezas pueden presentar desgastes que ocasionan resistencia al movimiento.

Siendo así, hay que cambiarlos, pero de todas formas es necesario desmontar el alternador.

Y el marrano...

La jerga del sector automotor apodó al automático o béndix con el remoquete de marrano , quizás porque su función es recibir un corrientazo para poner en marcha el motor.

Este va montado sobre el motor de arranque que es el que le impulsa a engranarse con la cremallera del volante de inercia del motor y, así, mover la masa de la máquina.

Cuando el motor de arranque presenta fallas, girar la llave de encendido para prender el motor se convierte en algo tan difícil como tratar de ponerle calzoncillos a un pulpo , pues la corriente puede aislarse total o parcialmente.

Es en ese momento cuando hay que desmontar el motor de arranque para revisar las escobillas, el inducido, los rodamientos o bujes.

Pero cuando el automático deja de funcionar (con el zumbido característico), la respuesta mecánica es el cambio del mismo.

Un servicio de reparación del motor de arranque oscila entre los 20 y 30 mil pesos, la mano de obra, más los repuestos que, según el modelo, también varía el precio.

En consecuencia, a la hora de hacerle mantenimiento al sistema eléctrico, visite al distribuidor que le vendió la batería para que le dé garantía sobre la misma o le recomiende un taller de reparaciones profesional.

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