UN MUSEO NAVAL ANCLÓ EN CALI

UN MUSEO NAVAL ANCLÓ EN CALI

Ahí están los griegos y los chinos, los indios de Norteamérica, los fenicios y también los vikingos, con sus guerras y su osadía, sus mitos y sus travesías que desafiaban los mares de Europa y Asia, de América y Africa. Son 30 barcos que, pese a su pequeño tamaño, encierran cientos de años de historia de los principales pueblos y comunidades del mundo, desde los antiguos fenicios hasta llegar a la máquina de vapor que revolucionó la navegación por mar en el siglo XIX.

23 de diciembre 1993 , 12:00 a.m.

La piragua del neolítico, el hóbolo de los etíopes, el catamarán de Nueva Guinea, la piragua de cuero usada por los indios yucones de Norteamérica, la balsa de pesca malaya, el barco de cabotaje egipcio y el birreme fenicio hacen parte de la muestra del Museo Naval Itinerante.

Los barcos anclaron en la sede de la Sociedad de Mejoras Públicas para quedarse con su historia este fin de año y hasta el 10 de enero en Cali, como parte de las actividades de la feria. La exposición es coordinada por la Fuerza Naval del Pacífico. En ellos se cristalizan los sueños que la mayoría de personas tiene en su infancia de viajes a sitios desconocidos, de aventuras con bucaneros y piratas, de mares y naufragios, de exploradores y conquistadores.

A través de los tiempos, el mar, con su desconocid mecanismos, talla en madera y pirograbado.

La coordinación de las exposiciones está a cargo del director del Museo Naval Itinerante, José Bernardo López Henao, con estudios de pintura, decoración y fotografía.

El Museo Naval Itinerante es el aporte cultural a la XXXVI Feria de Cali, especial para estudiantes, niños, adolescentes y público en general. Junto a cada buque se halla la debida explicación de las características de la nave y el pueblo al cual pertenecía.

En la muestra aparece la evolución de la piragua, de la balsa en diferentes regiones, como Polinesia, Etiopía, Egipto, Perú y Brasil, la rueda y la vela, barcos egipcios de ceremonia y cabotaje, galeras fenicias, griegas y romanas, barcos mercantes, naves chinas, carabelas y el galeón.

Se reproducen las líneas, diseño, artefactos y mecanismos de cada nave. Está el birreme fenicio, una galera de combate con doble fila de remeros a cada lado y un puente de proa a popa para los guerreros. Un espolón cubierto en bronce era su más terrible arma de combate.

Entre tanto, el barco de ceremonia egipcio era el símbolo del poder, la riqueza y la religiosidad de este pueblo, en tanto que el mercante romano, con cuatro velas y un asta en la proa o frente, manifiesta la opulencia de Roma después de la consolidación del Imperio.

La galera griega, de fina decoración, hizo parte de la flota más importante del Mediterráneo y recoge la mitología y la historia del pueblo griego. Por su parte, el barco de ceremonia chino, con un dragón azul, es para ellos la representación de un espíritu protector.

López Henao explica que en todos los pueblos antiguos las embarcaciones fueron el medio de transporte obligado. Los fenicios fueron los navegantes por excelencia; le dieron gran importancia para su subsistencia. Los griegos contaron con la flota más numerosa del Mediterráneo. Su capacidad en el manejo de buques quedó demostrada en la batalla de Salamina, en la cual unas cuatrocientas veleras griegas derrotaron cerca de mil buques persas . Las ciudades griegas competían para conocer cúal decoraba mejor sus naves.

Los romanos cifraron su poderío con las fuerzas de tierra, pero se vieron precisados a crear una flota para derrotar a Cartago. Demostraron su riqueza adornando incluso con laminillas de oro y piedras preciosas algunas partes.

Las piezas han sido elaboradas en materiales recogidos en diversas partes del país, buscando la mayor similitud posible con los elementos utilizados por sus antiguos creadores.

El museo naval itinerante busca no sólo dar a conocer embarcaciones antiguas sino mostrar la historia de los pueblos y el aporte que cada uno dejó como legado a la humanidad.

La elaboración de las treinta piezas demoró cuatro años. El Museo Naval arrancó formalmente el pasado 16 de junio en el Planetario de Medellín con la participación de la Corporación de Marinos Bitácora , que agrupa a los marinos retirados.

Una vez conluida la feria, la idea es llegar a un buen número de planteles educativos del Valle como material didáctico. Con la proyección al Pacífico, como mar del siglo XXI, y su importancia en la Apertura Económica, si se tiene apoyo oficial y privado, de acuerdo con López Henao, el museo anclaría para quedarse definitivamente en Cali.

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