JUICIO POR HOMICIDIO AL DONANTE DE SANGRE CON SIDA

JUICIO POR HOMICIDIO AL DONANTE DE SANGRE CON SIDA

La Fiscalía General de la Nación llamó a juicio a Luis Ernesto Arrázola Arrázola, el hombre cuya sangre contaminó con el virus del sida a seis personas que se convirtieron en víctimas de las transfusiones mortales. La misma medida afectó a Jorge Alvarado Domínguez, propietario del laboratorio que envió las bolsas con sangre contaminada a la clínica Palermo sin siquiera practicar los respectivos exámenes de control.

23 de diciembre 1993 , 12:00 a.m.

La Fiscalía ordenó la preclusión de la investigación y exoneró de cualquier imputación a la religiosa Alicia Eslava, directora de la clínica Palermo.

En concepto de la Fiscalía, la religiosa no incurrió en conducta ilícita alguna pues simplemente se limitó a gestiones administrativas: la obtención de reservas de sangre en diferentes laboratorios autorizados por las entidades oficiales.

El Fiscal 75 de la Unidad Primera de Vida concluyó que Alvarado Domínguez incurrió en los delitos de homicidio, violacion de medidas sanitarias y propagación de epidemia.

Mientras tanto, Arrázola fue llamado a juicio por homicidio como responsable de la propagación de epidemia.

La investigación se inició con base en la denuncia penal que elevó Guillermo Espinel, padre de Laura, una pequeña de 2 años, que murió el año pasado, después de resultar contaminada en una trasfusión sanguínea en la clínica Palermo.

Entonces, el centro asistencial reveló que la sangre utilizada en la transfusión había sido suministrada por el laboratorio Alvarado Domínguez, centro que fue proveedor de esa institución asistencial entre 1980 y 1991.

Ficha médica Más tarde trascendió que el donante de la sangre contaminada era Luis Ernesto Arrázola Arrázola, un barranquillero de 43 años, que fue notificado de ser portador del virus por el Servicio de Salud de la capital del Atlántico.

Una investigación periodística realizada por El TIEMPO reveló que en la ficha médica Arrázola se autodescribió, en 1989, como un hombre cercano a los 40 años, bisexual, promiscuo y adicto a sustancias como la cocaína, el opio y la marihuana .

Arrázola es un antiguo marino mercante, hijo de una familia adinerada de Barranquilla y padre de seis hijos, paradójicamente sumidos en la miseria.

Con pleno conocimiento de que era portador del virus, Arrázola optó por vender su sangre en el laboratorio de Jorge Alvarado Domínguez. Fue este último quien comercializó la sangre con destino a varios hospitales.

La Fiscalía descubrió que además de la pequeña Laura Espinel, otras cinco personas fueron contagiadas con el virus y en la actualidad se investiga la contaminación de otras nueve víctimas.

Inicialmente, la Fiscalía capturó a Alvarado Domínguez, mientras que una intensa búsqueda por parte del Cuerpo Técnico de Investigación de la Fiscalía, seccional Bogotá, obligó a Luis Ernesto Arrázola a presentarse ante la Justicia en octubre de este año.

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.