Comercio desafía a la banca con tarjetas de crédito propias

Comercio desafía a la banca con tarjetas de crédito propias

La publicidad ingeniosa, las millas y los puntos no han sido tan efectivos para colocar tarjetas de crédito en el país como la estrategia de Almacenes Éxito, que en dos años entregó un millón de plásticos a sus clientes. Esta cadena de supermercados es hoy el tercer colocador de tarjetas de crédito en Colombia, por encima de expertos como Colpatria, Citibank y el Banco de Bogotá.

11 de enero 2008 , 12:00 a.m.

El nuevo gigante del dinero plástico alcanzó esa categoría mediante una estrategia diferente a las de sus colegas del comercio, que desde el 2005 se enfrascaron en una batalla con los bancos por las comisiones que estos les cobran cada vez que ellos reciben un pago con tarjeta.

En medio de esa disputa, en la que terció el propio presidente Uribe, Éxito lanzó su propia tarjeta. Esto le ha permitido ser menos dependiente de la banca.

Paralelamente, la cadena chilena Falabella desembarcó con tarjeta propia, muy fuerte en su país de origen y que prometía ser mucho más competitiva que las de los bancos.

El plástico llegó incluso antes que el almacén, pues antes de abrir sus puertas la multinacional creó una compañía de financiamiento comercial, cuyas tarjetas no solo se usan en Falabella, sino en Homecenter y Carrefour.

Olímpica, Makro y Almacenes La 14, de Cali, también lanzaron sus propias credenciales.

De esta manera parece estar zanjándose el conflicto entre bancos y comercios, que no han podido ponerse de acuerdo por las vías de las superintendencias y que, en consecuencia, decidieron competir abiertamente.

María Mercedes Cuéllar, presidenta de Asobancaria, dice que esta tendencia no implica una amenaza para los bancos, sino un sano enfrentamiento que resulta beneficioso para los clientes.

“El Éxito es también un banco, pues la entidad mediante la cual emite tarjetas es Sufinanciamiento, compañía de financiamiento comercial”, sostiene Cuéllar, quien agrega que esta competencia va a servir también para que los establecimientos comerciales se den cuenta de cómo funciona el negocio bancario.

“Para nosotros es positivo, porque la tarjeta de crédito es un instrumento que permite que más personas tengan relación con la banca”, concluye.

Las cifras más actualizadas de Asobancaria (marzo del 2007) indican que el 33,56 por ciento de la población (14 millones de personas) está bancarizada, es decir, que tiene algún producto financiero. En ese momento, solo 3,4 millones tenían tarjeta de crédito.

Las cadenas comerciales parecen haber hallado una fórmula ideal. Por mucho tiempo financiaron a sus clientes con cheques posfechados, separación de mercancía y pagos en cuotas (estrategias que todavía usan), pero con las tarjetas de crédito les va mucho mejor, pues las tasas de interés de este medio de pago son las más altas del mercado.

6,1 millones de tarjetas de crédito hay actualmente en el país, de acuerdo con las cifras que maneja la Superintendencia Financiera. Bogotá es la zona con mayor presencia de este instrumento de pago.

REDACCIÓN DE ECONOMÍA Y NEGOCIOS

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