Carros colombianos, tras nueva ruta

Carros colombianos, tras nueva ruta

Una reunión convocada de manera extraordinaria por el Ministerio de Comercio de Colombia, con un grupo de altos funcionarios de las tres ensambladoras de vehículos del país, Sofasa, Colmotores y la Compañía Colombiana Automotriz, CCA, permitió al Gobierno colombiano tener una idea clara del impacto que tendrá la decisión de Venezuela de restringir las importaciones de vehículos colombianos.

10 de enero 2008 , 12:00 a.m.

Aunque el impacto será fuerte para las tres, que solo podrán vender este año entre el 20 y el 30 por ciento de lo que exportaron en el 2007 a Venezuela, dos podrían llevar la peor parte: Sofasa, que ensambla Renault y Toyota y la CCA, que fabrica Mazda y algunos modelos de Ford y Mitsubishi.

Estas dos empresas anunciaron el año pasado inversiones en programas de expansión de sus plantas de producción, y aumento en los turnos de trabajo, con el fin de atender el creciente mercado venezolano. Sin embargo, este año tendrán que enfrentar un drástico recorte, pues las licencias de importación que recibieron solo les permitirá a las tres ensambladoras participar con menos del 4 por ciento del mercado aprobado por el Gobierno venezolano para este año. En el caso de Colmotores, aunque buena parte de las inversiones se habían hecho para atender el mercado colombiano, sí sentirá el efecto en uno de sus proyectos: el lanzamiento de una nueva pick up D-Max, previsto para este año y con el cual se buscaba garantizar la producción de 12.000 unidades al año, de las cuales 7.000 irían a Venezuela. Sin embargo, en estos momentos estudian cancelar el proyecto.

Los impactos se sentirán no solo en términos de empleo, porque algunas comenzaron a analizar si recortan un turno de producción - la mayoría trabaja en tres turnos-, sino también en materia de presupuestos, pues las compañías se habían fijado metas con base en los resultados históricos.

Por eso, desde el martes pasado los ejecutivos de finanzas y planeación avanzan en el rediseño de la producción de las compañías para este año, mientras que los de mercadeo y ventas tendrán que redefinir cómo colocar buena parte de los modelos que ya están listos y no se podrán vender al mercado venezolano, o los que quedaron programados para el primer trimestre del 2008.

Ayer, durante la reunión con el Gobierno, volvieron a surgir algunas opciones que tendrían los productores nacionales para atenuar el recorte, entre ellas un aumento en los aranceles para los vehículos importados al mercado colombiano, una reducción en el IVA y la puesta en marcha de una campaña para promover la compra de bienes nacionales.

El buen movimiento que durante los tres primeros trimestres del 2007 tuvo el mercado de carros venezolano llevó a que en el último trimestre del año las fábricas colombianas diseñaran pedidos de materias primas con base en altos pronósticos de ventas para el 2008.

NO SON REPRESALIAS, MINCOMERCIO.

Frente a la distribución de las cuotas de importación de vehículos, el ministro de Comercio, Luis Guillermo Plata, aseguró que estas no constituyen “una represalia” por parte del Gobierno venezolano a Colombia, sino una decisión anunciada a finales de octubre.

Plata se reunió ayer con voceros de las ensambladoras y espera conversar también con gremios como la Andi y Acolfa, para evaluar acciones que permitan mitigar el impacto de la decisión venezolana y las posibilidad de lograr una mayor cuota de exportación de carros a ese país

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