Rafael Cassiani, patrimonio musical de Palenque

Rafael Cassiani, patrimonio musical de Palenque

A Rafael Cassiani la vida no le dio el chance de escoger profesión. No solo tuvo padre y tío músicos, sino que nació en San Basilio de Palenque, el lugar en el que la música es como el aire: está por todas partes y nadie puede vivir –ni morir– sin ella.

10 de enero 2008 , 12:00 a.m.

“Abrí los ojos siendo músico”, dice Cassiani sentado en una mecedora, en su casa de Palenque, con su sonrisa amplia, casi infantil, que le ilumina su cara negra de sus 73 años de edad.

Su padre era gaitero. Su tío, compositor y creador del Sexteto Habanero de Palenque, el grupo al que Cassiani ha pertenecido toda su vida, primero como niño aprendiz de voz y maracas, después y hasta hoy como primera voz, compositor y director.

Cassiani se hizo a pulso en los ensayos y en las presentaciones que ofrecía el Sexteto Habanero, hoy llamado Tabalá, en matrimonios, cumpleaños, bautizos, corralejas y velorios por toda la región.

Yayita Salas, una de sus vecinas, comenta con orgullo que el maestro amenizó el casamiento de sus padres, cuando él tenía solo seis años. Al escucharla, Cassiani vuelve a sonreír. Sabe que ha sido fundamental en la vida de los palenqueros. Su voz y sus composiciones se han escuchado durante los últimos 60 años en los momentos más felices y en los más tristes de su pueblo. “Él es como el Benkos Biohó de la música”, dice el estudiante y gestor comunitario Luis Pérez Salinas usando al fundador de Palenque, el primer pueblo libre de América, para referirse a la dimensión enorme del maestro.

A pesar de ella, Cassiani nunca ha podido vivir de la música. “Si uno se va a plantar a esperar, se muere de hambre. Vivo de mi agricultura”, comenta de camino a la parcela de su tocayo Rafael, de la que espera sacar una buena yuca para la venta.

Lleva puestas unas botas de cordón negras y un gastado sombrero de paja.

Afila su machete para sacar la maleza que cubre la tierra. Una vez listo, se escucha un ‘chaz, chaz, chaz’. Es el golpe del acero contra la hierba, que Cassiani ha ido limpiando y escarbando para llegar a la yuca. “Maestro, ¿por qué no nos canta una de esas canciones tan sentidas?”, le dice su fiel sobrino Danilo, que lo acompaña a donde quiera que vaya.

Cassiani, de hermosa voz añeja, le responde con una melodía triste: “Ae, Virgen del Agua, repara, repara, repara. Ae, tú me engañaste. Ae, negrita del alma. Ae, negra del alma (…) Enguayabado tú me dejaste. Ae, tú me engañaste, dime qué te pasó (…)”.

La canción es propia, como tantas otras que ha compuesto a lo largo de su vida y de las que ya perdió la cuenta. Muchas de ellas hacen parte del repertorio del Sexteto Tabalá, que desde hace ocho años cuenta con nuevos integrantes, jóvenes de la región escogidos por el maestro Cassiani por sus dotes como cantantes e intérpretes de la marímbula, los bongoes, la clave y la conga.

“Son sones palenqueros arreglados por mi inspiración, que me llegan cuando voy trabajando, cuando estoy en la casa solito, en la cocina, sentado”, explica el maestro.

¿Quién es? Rafael Cassiani El máximo exponente del son palenquero compone, dirige y es primera voz del Sexteto Tabalá

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