Irlanda, con visión de madre

Irlanda, con visión de madre

The Gathering, la novela de Anne Enright que le mereció el Booker 2007, aún no llega a Colombia. Sin embargo, su autora, quien asistirá el 26 de enero al Hay Festival en Cartagena, habló con EL TIEMPO y contó por qué es tan fuerte el tema de la maternidad y de la familia en sus novelas y de lo que significa ser escritora en Irlanda.

06 de enero 2008 , 12:00 a.m.

¿Qué tan confiable es el narrador en ‘The Gathering’, y qué tan importante es para usted mostrar que los recuerdos cambian con el tiempo? La novela es sobre una mujer, Verónica, cuyo hermano se suicidó. Ella es parte de una gran familia y hace una especie de viaje al pasado para enterrarlo. Trata de construir una historia que explicaría por qué él terminó con su vida en otro país. Sus construcciones no son muy exitosas.

Verónica no es un narrador confiable, pero ella es distinta de otros narradores no confiables, porque ella no está jugando con el lector. Ella realmente trata de encontrar la verdad. Entonces, la desconfianza que ella inspira como narradora. Es más humana que literaria. Verónica escribe como pelando una cebolla, en busca de una pequeña verdad que es invaluable y que le ha sido difícil alcanzar.

Usted escribe sobre la maternidad o desde un punto de vista materno. ¿Cómo se manifiesta este tema en sus novelas? He construido personajes infantiles, lo cual crea cierta dificultad para muchos escritores. Los niños no tienen patrones morales claramente definidos y por eso son escurridizos como personajes. A menos que la historia se narre desde su punto de vista. Es difícil para un novelista elaborar la personalidad de un niño. Verónica se pregunta sobre el amor biológico, el romántico y el sexual, si puede llamarse amor. Se pregunta eso con respecto a sus hijos y no comprende cómo su madre pudo desarrollar un tipo particular de amor por cada uno de sus numerosos hijos.

Entonces, ¿usted habla de niños pero desde el punto de vista de un adulto? En The Gathering hay una sensación fuerte y permanente del amor maternal y del hecho de que no se lo cuestiona. Es muy difícil narrar una historia desde la perspectiva de una madre, porque las mujeres que se dedican solo a criar a sus hijos carecen de historias que tradicionalmente aborda la literatura. No hay viajes ni aventuras en su cotidianidad.

¿Por qué le llama tanto la atención la familia como tema en sus novelas? Creo que la familia como fenómeno es difícil de abordar. Hay muchas descripciones literarias que tratan de explicarlo. Pero la familia es, de hecho, el origen de las historias. Verónica es parte de una gran familia y le parece arbitrario que sus hermanos existan, que aparezca uno detrás de otro sin ningún tipo de control. Considera su existencia y la de su hermano un error. El suicidio le parece igualmente arbitrario e igualmente significativo. La narradora se remonta a un pasado histórico, inestable. Es una reflexión también de cómo funciona la memoria y los recuerdos y de cuán delgada es la línea que lo separa de los hechos históricos.

¿Cree que un escritor puede separar su historia personal y su género de la personalidad de sus propios personajes? No veo por qué no. Hay muchos personajes femeninos muy bien construidos por hombres. Yo no escribo sobre sexo explícito, pero el cuerpo es muy importante dentro de mi trabajo. Creo que sería difícil para mí adivinar lo que significa el cuerpo masculino, porque me es ajeno.

Mi opinión sobre el uso de la autobiografía en ficción es que nosotros admiramos, por ejemplo, que los actores incorporan sus vidas personales a la escena. Creemos admirar su generosidad. Pero sabemos que ellos no son el personaje, que las acciones no son suyas, ni las historias. Veo una relación similar entre el escritor y su novela.

¿Qué significa ser un escritor en Irlanda? En Irlanda se puede escribir sobre todos los temas. En términos de libertad de expresión, hay tabúes que se están rompiendo todo el tiempo. Si no pones en choque a los lectores irlandeses, significa que no escribiste un buen libro. Un buen ejemplo de esto es James Joyce. Ahora que el poder de la iglesia católica ha mermado, no es un problema cuestionar ciertos absolutos.

Tal vez tendrás problemas con que tu familia no vuelva a dirigirte la palabra.

5.000 libros era lo que Enright había vendido de ‘The Gathering’ antes de ganar el Booker.

'' Si no pones en choque a los lectores irlandeses, significa que no escribiste un buen libro. Un buen ejemplo de esto es James Joyce”.

Anne Enright, escritora irlandesa

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