UN FAMILIAR ENCUENTRO DE NAVIDAD

UN FAMILIAR ENCUENTRO DE NAVIDAD

Como si fueran sus verdaderos hijos, los padrinos de los niños abandonados que pertenecen a las instituciones del Departamento de Bienestar Social del Distrito (DABS), compartieron la navidad por anticipado. Ayer, el Centro de Desarrollo Comunitario de Servitá fue el escenario perfecto para que padrinos y ahijados se vieran por primera vez y disfrutaran, sentados uno al aldo del otro, un tamal o un dulce de piña.

20 de diciembre 1993 , 12:00 a.m.

A las diez de la mañana empezó la fiesta. Los pequeños que pertenecen a instituciones como el Hogar El Jardín, los centros juveniles Camilo Torres y Antonia Santos, el Centro de Recepción de Niños y el Centro de Educacion Básica Especial, esperaron junto a la entrada a sus, hasta ahora, desconocidos padrinos.

Mientras tanto, los miembros de las asociaciones de amigos de cada una de las instituciones preparaban las mesas en donde se celebraría un bazar. Había de todo: carne a la llanera, papas chorriadas, helados, tamales, postres y gaseosas.

Poco a poco los padrinos y madrinas fueron llegando. Todos iban acompañados de su familia y traían en las manos un regalo para los pequeños, quienes se acercaban con mucha timidez a recibirlo.

Así le sucedió a Jairo, un niño de tan sólo seis años quien llegó hace algunos meses al centro La María con su hermano Milciades de ocho años. Hacia el mediodía una familia llegó con un regalo en sus manos. Preguntaron por el pequeño quien a los pocos minutos apareció tomado de la mano de una de sus profesoras.

Cuando Jairo recibió el regalo, lo primero que preguntó a sus padrinos dijo fue: y para mi hermano? . Sin embargo, aunque para Milciades no había un paquete navideño, porque sus padrinos aun no habían llegado, el pequeño Jairo colocó el obsequio en el piso, se acomodó sus bluyines y se arrodilló para destaparlo.

Sin más preámbulos, rompió el papel blanco con papás Noel rojos pintados y de allí saco una caja de lotería que venía envuelta en plástico. Su padrino tuvo que ayudarle para abrir la caja.

El pequeño Jairo dejó su regalo en el piso y salió corriendo. Al minuto regreso corriendo con su hermano para mostrarle el regalo que sus padrinos le habían traído.

Pero Jairo no fue el único que tuvo obsequio de navidad. Los padrinos regalaron a sus ahijados, balones, ropa, muñecos de peluche, bombas, al tiempo que vieron una obra de teatro representada por el grupo de la Empresa de Telecomunicaciones (ETB).

Según la directora de Bienestar Social, Otilia Dueñas de Pérez, el Plan Padrinos que se lanzó hace dos meses ha dado tan buenos resultados que cerca de 500 pequeños ya tienen un padrino.

Aunque la reunión terminó hacia las tres de la tarde, y padrinos y ahijados tomaron cada un por su lado, el contacto no ha concluído. Periodicamente, los pequeños envían cartas con dibujos y mensajes y ellos a su vez responden no sólo con ayuda económica, sino también con un poco de afecto.

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